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La actividad física puede reducir el riesgo de patología cardíaca en adultos con enfermedad renal crónica

Además del aumento de energía, el ejercicio físico para estos pacientes reporta una mejora del funcionamiento muscular, un mejor control de la presión arterial, y un nivel reducido de grasas en la sangre, entre otros beneficios.

Una mayor actividad física puede reducir el riesgo de enfermedad cardíaca en adultos con enfermedad renal crónica, según subraya la Fundación Nacional del Riñón de EEUU. Si bien hay suficiente evidencia de que en la población general, mayores niveles de actividad física se asocian con menor riesgo de eventos cardiovasculares ...

Una mayor actividad física puede reducir el riesgo de enfermedad cardíaca en adultos con enfermedad renal crónica, según subraya la Fundación Nacional del Riñón de EEUU. Si bien hay suficiente evidencia de que en la población general, mayores niveles de actividad física se asocian con menor riesgo de eventos cardiovasculares y mortalidad, sin embargo, esta relación no ha sido bien evaluada en la enfermedad renal crónica.

Además del aumento de energía, el ejercicio físico reporta una mejora del funcionamiento muscular, un mejor control de la presión arterial; un mayor grado de fuerza muscular, un nivel reducido de grasas en la sangre (colesterol y triglicéridos), y un mejor control del peso corporal, además de permitir una mayor calidad de sueño. El requisito mínimo para lograr estos beneficios es realizar la actividad al menos tres días alternativos a la semana.

En un estudio a largo plazo con 3.926 adultos con enfermedad renal crónica (ERC) publicado recientemente en el ´American Journal of Kidney Diseases´. Los autores clasificaron la actividad física usando un cuartil de actividad física moderada a vigorosa y cumpliendo con los niveles de actividad física recomendados por las pautas (clasificados como activo, cumpliendo con las pautas, activo, sin cumplir con las pautas o inactivo).

Los investigadores encontraron que las personas con niveles más altos de actividad física tenían menos probabilidades de experimentar un evento aterosclerótico, del tipo de ataque, accidente cerebrovascular o enfermedad arterial periférica, insuficiencia cardíaca de nueva aparición y muerte, en comparación con aquellos pacientes con niveles más bajos de actividad física.

"En términos del tamaño del efecto, la asociación entre una mayor actividad física y un menor riesgo de enfermedad arterial periférica fue particularmente llamativa", según los autores.

Durante una mediana de seguimiento de 13,4 años, se registraron 772 eventos ateroscleróticos, 848 eventos de insuficiencia cardíaca, 1553 muertes y 420 muertes cardiovasculares.

Los hallazgos fueron similares para los análisis que evaluaron la adherencia al nivel de actividad física recomendado por las guías (>150 minutos/semana), y fortalecer la evidencia que respalda las recomendaciones de las guías actuales.

Estos hallazgos refuerzan la importancia de incorporar el asesoramiento sobre actividad física en la atención clínica habitual de los pacientes con ERC.

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