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Envejecimiento saludable, ¿un reto alcanzable?

Los factores necesarios para alcanzar un envejecimiento activo fueron analizados y debatidos por expertos de distintas ramas en la sesión inaugural del 62º Congreso de la Sociedad de Geriatría y Gerontología que se celebra estos días en Madrid.

El buen envejecer tiene que ver con la práctica diaria de ejercicio físico, la alimentación saludable, una dosis limitada de farmacoterapia, relaciones sociales fluidas, el uso adecuado de la tecnología, etc. Estos son los ingredientes ideales para un auténtico envejecimiento activo pero la realidad puede que vaya por otro camino ...

El buen envejecer tiene que ver con la práctica diaria de ejercicio físico, la alimentación saludable, una dosis limitada de farmacoterapia, relaciones sociales fluidas, el uso adecuado de la tecnología, etc. Estos son los ingredientes ideales para un auténtico envejecimiento activo pero la realidad puede que vaya por otro camino distinto, sobre todo tras la pandemia, lo que convierte a este proceso biológico en todo un desafío, tal como se planteó en la sesión plenaria del 64º Congreso de la SEGG, que se celebra estos días en Madrid.

Moderada por la Dra. Fátima Brañas, del Servicio de Geriatría del Hospital Universitario Infanta Leonor, de Madrid, contó con la participación del geriatra Marco Inzitari, del Parc Sanitari Pere Virgili Barcelona, de José Viña Ribes, catedrático de Fisiología. Universidad de Valencia y de la escritora Anna Freixas Farré.

El Dr.Inzitari entiende por envejecimiento saludable no solo la ausencia o control de enfermedades y factores de riesgo sino también ha de darse la preservación de un alto nivel de funcionalidad física, cognitiva, emocional y de las relaciones sociales, así como un compromiso activo en la vida y actuar en plenitud en acorde con los objetivos vitales de la persona.

"A partir de ahí, algunos de los pilares de este estilo de vida pasan por el ejercicio físico, muy importante, intervención de larga duración en el tiempo y sostenible", indicó

Desde el punto de vista nutricional, la adherencia a la dieta mediterránea puede prevenir la fragilidad, según estudios recientes a los que se refirió el experto. Sueño de calidad y relaciones sociales también pueden sumarse a esta relación de factores favorables en las etapas más avanzadas de la vida.

Durante su exposición hizo referencia al programa de Atención primaria y Geriatría Integradas con una visión Longitudinal (+ AGIL) que se sustenta en una atención integrada y a partir de la evidencia existente, implementar una intervención integrada por geriatría, atención primaria y recursos sociales-económicos.

En esta intervención, tal como indicó, "la participación y el empoderamiento de los usuarios es fundamental, así como la integración de recursos para su sostenibilidad".

Puso en valor a la Atención Primaria para este tipo de estrategias "es fundamental en el terreno de la prevención de la fragilidad, va más allá de las paredes de hospital. Es un entorno en el que el paciente tiene una vinculación de hace años con su médico, convirtiéndose en el profesional sanitario de referencia, teniendo en cuenta otros factores como la cercanía al centro de salud".

El catedrático de Fisiología de la Universidad de Valencia José Viña Ribes disertó sobre las claves biológicas para envejecer bien desde el punto de vista de la genética y se centró, en este caso, en las personas centenarias como ejemplo de buen envejecimiento, que, como indicó, tiene ciertas diferencias con respecto a otros grupos poblacionales.

Al estudiar el perfil genético de centenarios y compararlo con octogenarios se observó que genes sobreexpresados en centenarios estaban infraexpresados en otros grupos poblacionales de personas mayores. De ahí, como expuso, "la expresión de mRNA en el envejecimiento exitoso difiere de la del envejecimiento ordinario". Y es que como subrayó, "los centenarios poseen mayor capacidad regenerativa, mayor control de la apoptosis y de la inflamación".

Por su parte, la escritora Anna Freixas Farré ofreció "una mirada poliédrica sobre el envejecimiento y la necesidad de que se reconozca la heterogeneidad en la edad mayor como signo de identidad", como expuso al inicio de su intervención.

La vejez sitúa a las personas con recursos internos y externos muy dispares que es lo que hace desiguales a los mayores. Sin embargo, como reconoció, "identificar las diferencias no es tarea fácil, requiere que el personal dedicado a la Geriatría tenga un amplio conocimiento de sus pacientes y tener un contacto cercano", lo cual como indicó "exige tiempo y mucha dedicación además de disposición para la escucha".

Desde su punto de vista, "reconocer la diferencia exige creatividad para la intervención y para la implementación de soluciones, más allá de los rígidos protocolos".

Por otra parte, recalcó que no es lo mismo envejecer como hombre que como mujer, ya que si bien ellas viven más años su calidad de vida, por lo general, suele ser peor. Abogó, finalmente, por "crear un mundo respetuoso con todas las etapas de la vida de las personas", siendo crítica con el edadismo que impera actualmente..

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