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Así influyen los contaminantes ambientales en el desarrollo de la diabetes tipo 1

El 90% de los contaminantes ambientales que se consumen provienen del pescado, la carne y los productos lácteos.

Los contaminantes ambientales intervienen en el desarrollo de la diabetes tipo1 en algunas personas. Incluso bajas concentraciones de tales contaminantes pueden provocar que las células produzcan menos insulina, según sugiere un nuevo estudio de la Universidad de Oslo (UiO), publicado en ´Environment International´. Todavía no está del todo claro para los ...

Los contaminantes ambientales intervienen en el desarrollo de la diabetes tipo1 en algunas personas. Incluso bajas concentraciones de tales contaminantes pueden provocar que las células produzcan menos insulina, según sugiere un nuevo estudio de la Universidad de Oslo (UiO), publicado en ´Environment International´.

Todavía no está del todo claro para los científicos qué es lo que realmente desencadena la aparición de la diabetes tipo 1 ¿Puede ser hereditario? ¿Factores ambientales relacionados con la dieta, agua potable contaminada o podría deberse a una infección viral? Lo que sí se sabe es que se trata de una enfermedad autoinmune caracterizada por una destrucción de las células beta del páncreas que producen insulina. El propio sistema de defensa del cuerpo comete el error de creer que estas células productoras de insulina son células extrañas dañinas que necesitan ser destruidas.

En colaboración con la Universidad de Tromsø y varios equipos de investigación en los EE. UU., los científicos de UiO han estudiado los contaminantes ambientales en muestras de sangre de niños y adolescentes estadounidenses a los que se les ha diagnosticado diabetes tipo 1. Estos se compararon con muestras de sangre de un grupo de control que no padecía diabetes tipo 1.

"Encontramos que una mayor proporción de personas con diabetes tipo 1 tenían tales contaminantes en la sangre. En promedio, también tenían una mayor concentración de varios tipos de contaminantes ambientales", según Sophie E. Bresson, estudiante del Departamento de Medicina Molecular del Instituto de Ciencias Médicas Básicas de la Universidad de Oslo.

Para examinar estos hallazgos con mayor profundidad, los investigadores utilizaron células beta de ratas. Las sustancias tóxicas se aplicaron a estas células para averiguar qué sucedió después. "Descubrimos que las células beta producían mucha menos insulina, incluso después de solo dos días y con concentraciones muy bajas de contaminantes ambientales. Cuando las células beta estuvieron expuestas a los contaminantes durante un período de tiempo más prolongado, murieron. Por lo tanto, creemos que los contaminantes ambientales desempeñan un papel en el desencadenamiento de la iabetes tipo 1 ", según Bresson.

Amenaza global para la humanidad

Varios de los contaminantes ambientales estudiados por el equipo de investigación fueron prohibidos hace 20 años por el Convenio de Estocolmo. Pero estas sustancias se encuentran en los alimentos, los plásticos, las pinturas, los materiales de construcción, el suelo y el agua, y solo se descomponen de forma natural en un grado mínimo. También pueden haber quedado atrapados por el hielo, y cuando el hielo se derrite debido al calentamiento global, se liberan los contaminantes. No obstante, varios países que no firmaron el Convenio siguen utilizando estas sustancias para evitar que los insectos ataquen los cultivos.

"Consumimos la mayoría de los contaminantes ambientales a través de los alimentos que comemos. Una vez que estos contaminantes ingresan al cuerpo, lamentablemente no hay nada que podamos hacer para erradicarlos", indicó Bresson.

Como parte del estudio, los investigadores obtuvieron muestras de sangre de EE. UU. ¿Podría el nivel de contaminantes ambientales allí diferir del de Noruega? "No tenemos ninguna razón para creer que existen diferencias significativas. Pero tenemos que estar seguros", dice Bresson.

Contaminantes y alimentación

El 90% de los contaminantes ambientales que consumimos a través de los alimentos provienen del pescado, la carne y los productos lácteos, explicó, por su parte, el profesor Jason Matthews, del Departamento de Nutrición de la Universidad de Oslo.

Los científicos recuerdan que los pescados grasos como los arenques, la caballa, el halibut, el salmón y la trucha contienen más dioxinas y dl-PCB que los filetes de pescado magro como el carbonero, el bacalao y el eglefino.

Entonces, ¿qué se puede hacer para reducir el nivel de contaminantes ambientales en nuestros alimentos? "Comer menos carne puede ser un buen punto de partida y elegir pescado magro. Los alimentos cultivados ecológicamente contendrán menos elementos traza de pesticidas, ya que no se rocían, pero seguirán absorbiendo contaminantes a través del agua y el suelo", concluye Matthews.

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