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La AAACR saca conclusiones del impacto de la pandemia en la investigación oncológica

Además de los preocupantes retrasos en torno a la atención al cáncer, un problema de primer orden lo ha supuesto el considerable impacto negativo en la salud mental de los pacientes y de sus cuidadores.

La Asociación Estadounidense para la Investigación del Cáncer (AACR, por sus siglas en inglés) ha difundido un informe sobre el impacto de la COVID-19 en la investigación oncológica y en la atención al paciente. Este documento pionero aborda, desde una visión integral, los desafíos que presenta la pandemia en la ...

La Asociación Estadounidense para la Investigación del Cáncer (AACR, por sus siglas en inglés) ha difundido un informe sobre el impacto de la COVID-19 en la investigación oncológica y en la atención al paciente. Este documento pionero aborda, desde una visión integral, los desafíos que presenta la pandemia en la investigación del cáncer y en la atención al paciente, así como los cambios producidos durante este tiempo que han transformado las prácticas de investigación y el acceso a la asistencia de este tipo de patologías.

Una de las máximas preocupaciones de esta entidad gira en torno a los retrasos en la detección, el diagnóstico y el tratamiento del cáncer causados y sus efectos negativos en los resultados de los pacientes. Según los datos manejados por la AACR, en EEUU se dejaron de hacer, entre enero y julio de 2020, cerca de 10 millones de exámenes de detección de cáncer perdidos de enero a julio de 2020.

Asimismo, la pandemia perjudicó las referencias para diagnósticos preliminares de cáncer y condujo a un aumento del 11 por ciento de pacientes diagnosticados con cáncer inoperable o metastásico entre marzo y diciembre de 2020, en comparación con el mismo período de tiempo en 2019. Además, los pacientes y los centros de cáncer informaron retrasos en los tratamientos contra el cáncer, incluida la quimioterapia, la inmunoterapia, la radioterapia y la cirugía.

Para esta entidad, un problema de primer orden lo ha supuesto el considerable impacto negativo en la salud mental de los pacientes con cáncer, y cuidadores debido a una variedad de problemas, como el aislamiento social, el estrés por la paralización social y económica, la inseguridad alimentaria, las preocupaciones sobre el acceso oportuno a los tratamientos contra el cáncer y la recurrencia de la enfermedad.

Desafíos para los investigadores

La pandemia ha causado, además, desafíos importantes para los investigadores oncológicos. El informe habla del cierre de laboratorios de investigación y de interrupción de ensayos clínicos. También ha tenido un impacto negativo en sus oportunidades de desarrollo profesional, especialmente para las mujeres y los investigadores en etapa inicial de minorías. En base a una encuesta recogida en el documento de la AACR, el 99% de los encuestados indicaron que la pandemia afectó negativamente su investigación, carrera y/o atención al paciente; el 87 % de los encuestados informaron una caída en la productividad; y el 61% indicó que la pandemia ha retrasado su avance profesional.

Los investigadores han podido responder a muchas de las preguntas científicas planteadas por la COVID-19 , a partir de su experiencia en genética, inmunología y desarrollo de fármacos para combatir la pandemia. Por ejemplo, el Instituto Nacional del Cáncer (NCI) unificó su red nacional de centros de serología para apoyar la investigación sobre la inmunología del SARS-CoV-2 y aumentar la capacidad de pruebas serológicas del país. La investigación de esta red ha descubierto información importante sobre los mecanismos de la respuesta inmune al COVID-19.

Además, como se explica en el informe, décadas de investigación de vacunas de ARNm para su uso como inmunoterapias contra el cáncer allanaron el camino para el desarrollo de vacunas contra la COVID-19 a una velocidad sin precedentes. A su vez, el éxito de las vacunas COVID-19 ha renovado la apuesta por las inmunoterapias contra el cáncer basadas en ARNm, que tienen el potencial de revolucionar el tratamiento del cáncer. 

"Hemos abordado el cáncer con base científica, donde definimos el problema, entendemos los procesos y luego desarrollamos tratamientos o formas de mejorar la salud", explicó el Dr. Antoni Ribas, máximo responsable del Comité Directivo del Informe de la AACR y del Grupo de Trabajo sobre el Cáncer y la COVID-19 de la AACR. "Se tuvo que hacer lo mismo para la COVID-19. La comunidad de investigación del cáncer ha generado tantas herramientas para estudiar el cáncer (secuenciación, desarrollo de anticuerpos, terapias dirigidas pioneras) que también han ayudado a los investigadores a abordar la COVID-19. Y el mejor ejemplo de todos son las vacunas de ARNm de COVID-19".

Finalmente, las colaboraciones científicas mundiales y el rápido intercambio de recursos y conocimientos necesarios por la pandemia se han convertido en un elemento básico del enfoque científico en equipo en la ciencia y la medicina del cáncer y ofrecen un marco para poder responder con inmediatez a futuras crisis de salud pública de esta magnitud.

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