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La ansiedad entre los hombres favorece el desarrollo de problemas cardíacos y cerebrales

Se demostró que los niveles más altos de preocupación se asociaron con una probabilidad un 10 % mayor de tener seis o más factores de riesgo de enfermedades cardiometabólicas.

Los hombres de mediana edad que están preocupados y que tienen ansiedad pueden tener un mayor riesgo biólogico de desarrollar enfermedades cardíacas, derrames cerebrales o diabetes tipo 2, según una investigación de la American Heart Association (Chicago, Estados Unidos). La investigación, que se ha publicado en el ´Journal of the American ...

Los hombres de mediana edad que están preocupados y que tienen ansiedad pueden tener un mayor riesgo biólogico de desarrollar enfermedades cardíacas, derrames cerebrales o diabetes tipo 2, según una investigación de la American Heart Association (Chicago, Estados Unidos).

La investigación, que se ha publicado en el ´Journal of the American Association´, ha analizado datos de los participantes en el Estudio de envejecimiento normativo, que es un estudio longitudinal de los procesos de envejecimiento en hombres.

En total, el análisis ha contado con 1.561 hombres, que tenían una edad promedio de 53 años en 1975. Los hombres completaron evaluaciones iniciales de neuroticismo y preocupación y no tenían enfermedad cardiovascular ni cáncer en ese momento. Un inventario de personalidad evaluó el neuroticismo en una escala de 0 a 9. Además, una herramienta de evaluación de preocupaciones preguntó con qué frecuencia se preocupaban por cada uno de los 20 elementos, donde 0 significaba nunca y 4 significaba todo el tiempo.

"El neuroticismo es un rasgo de personalidad caracterizado por una tendencia a interpretar las situaciones como amenazantes, estresantes y/o abrumadoras. Las personas con altos niveles de neuroticismo son propensas a experimentar emociones negativas, como miedo, ansiedad, tristeza e ira, con mayor intensidad y frecuencia. La preocupación se refiere a nuestros intentos de resolver un problema cuyo resultado futuro es incierto y potencialmente positivo o negativo. La preocupación puede ser adaptativa, por ejemplo, cuando nos lleva a soluciones constructivas. Sin embargo, la preocupación también puede ser dañina, especialmente cuando se vuelve incontrolable e interfiere con nuestro funcionamiento diario", ha comentado la autora principal, Lewina Lee.

Tras la primera evaluación inicial, los hombres se sometieron a exámenes físicos y análisis de sangre cada 3 a 5 años hasta que murieran o abandonaran el estudio. El equipo de investigación utilizó datos de seguimiento hasta 2015.

Durante las visitas de seguimiento, se midieron siete factores de riesgo cardiometabólico: presión arterial sistólica (número superior); presión arterial diastólica (número inferior); colesterol total; triglicéridos; obesidad (evaluada por el índice de masa corporal); niveles de azúcar en la sangre en ayunas; y la tasa de sedimentación de eritrocitos (VSG), un marcador de inflamación.

"Nuestros hallazgos indican que los niveles más altos de ansiedad o preocupación entre los hombres están relacionados con procesos biológicos que pueden dar lugar a enfermedades cardíacas y condiciones metabólicas, y estas asociaciones pueden estar presentes mucho antes en la vida de lo que comúnmente se cree. Potencialmente durante la niñez o la adultez temprana", ha asegurado Lee.

Los investigadores observaron que, entre las edades de 33 a 65 años, el número promedio de factores de alto riesgo cardiometabólico aumentó en aproximadamente uno por década, con un promedio de 3,8 factores de riesgo a los 65 años, seguido de un aumento más lento por década después de los 65 años.

Asimismo, en todas las edades, los participantes con niveles más altos de neuroticismo tenían un mayor número de factores cardiometabólicos de alto riesgo. Un neuroticismo más alto se asoció con una probabilidad un trece por ciento mayor de tener seis o más factores de riesgo de enfermedad cardiometabólica, después de ajustar las características demográficas (como los ingresos y la educación) y los antecedentes familiares de enfermedad cardíaca.

Por último, el estudio demostró que los niveles más altos de preocupación se asociaron con una probabilidad un 10 % mayor de tener seis o más factores de riesgo de enfermedades cardiometabólicas después de ajustar las características demográficas.

"Encontramos que el riesgo de enfermedad cardiometabólica aumentaba a medida que los hombres envejecían, desde los 30 a los 80 años, independientemente de los niveles de ansiedad, mientras que los hombres que tenían niveles más altos de ansiedad y preocupación tenían constantemente una mayor probabilidad de desarrollar enfermedad cardiometabólica con el tiempo que aquellos con niveles más bajos de ansiedad o preocupación", ha explicado Lee.

De cara al futuro, los investigadores consideran importante evaluar a mujeres, personas de diversas razas y clases sociales para tener una idea más clara sobre los resultados.

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