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Nuevas pautas para el diagnóstico y tratamiento de la insuficiencia cardíaca difundidas por la Sociedad Europea de Cardiología

Las nevas directrices incluyen nuevas pautas terapéuticas para el tratamiento de la insuficiencia cardíaca que afecta al 2% de la población mundial.

Aproximadamente el 2% de los adultos en todo el mundo tienen insuficiencia cardíaca. La prevalencia aumenta con la edad, del 1% en los menores de 55 años a más del 10% en las personas de 70 años o más. En los países desarrollados, las causas más comunes son la enfermedad ...

Aproximadamente el 2% de los adultos en todo el mundo tienen insuficiencia cardíaca. La prevalencia aumenta con la edad, del 1% en los menores de 55 años a más del 10% en las personas de 70 años o más. En los países desarrollados, las causas más comunes son la enfermedad de las arterias coronarias y la presión arterial alta. Los pacientes con esta patología tienen un mal pronóstico y una calidad de vida notablemente reducida.

Bajo este escenario, la Sociedad Europea de Cardiología (ESC, por sus siglas en inglés, ha difundido sus nuevas pautas para el diagnóstico y tratamiento de la insuficiencia cardíaca aguda y crónica. En esta actualización, publicada en el ´European Heart Journal´, se incluyen a los pacientes, por primera vez como miembros de pleno derecho del grupo de trabajo.

Los síntomas principales que provoca la insuficiencia cardíaca son dificultad para respirar, hinchazón de los tobillos y cansancio. Después del diagnóstico, los pacientes son hospitalizados una vez al año en promedio y más de la mitad muere en cinco años.

Pautas diagnósticas

Ante la sospecha de insuficiencia cardíaca crónica, las guías recomiendan medir el nivel de hormonas producidas por el corazón (péptidos natriuréticos). Si los niveles son normales, el paciente puede estar seguro de que la insuficiencia cardíaca es muy poco probable. Si es alto, esto debería motivar la derivación para un ecocardiograma para detectar el problema cardíaco subyacente.

Asimismo, los pacientes con insuficiencia cardíaca tienen un mayor riesgo de infecciones, que pueden empeorar los síntomas y ser un factor precipitante de insuficiencia cardíaca aguda. Las pautas establecen que se debe considerar la vacunación contra la influenza, neumococo y COVID-19 en pacientes con insuficiencia cardíaca.

Novedades terapéuticas

Las persona con esta patología normalmente se tratan con diuréticos para reducir la disnea y la hinchazón de los tobillos. Para la insuficiencia cardíaca con fracción de eyección reducida, existen muchos tratamientos farmacológicos que mejoran la supervivencia, a saber, los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (ECA), los inhibidores de neprilisina del receptor de angiotensina (ARNI), los bloqueadores beta y los antagonistas de los receptores de mineralocorticoides (MRA).

Las directrices recomiendan, por otra parte, una nueva clase de fármacos, los inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa-2 (SGLT2), también llamados gliflozinas, ya que tanto la dapagliflozina como la empagliflozina reducen el riesgo de muerte cardiovascular y / u hospitalizaciones por insuficiencia cardíaca cuando se agregan. al tratamiento estándar. Algunos pacientes con insuficiencia cardíaca con fracción de eyección reducida también pueden beneficiarse de dispositivos como desfibriladores y marcapasos para terapia de resincronización cardíaca.

No obstante, según las guías, ningún tratamiento ha demostrado reducir la mortalidad y la morbilidad en pacientes con insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada hasta la fecha.

Por otra parte, se recomienda el ejercicio a todos los pacientes cardíacos crónicos capaces de mejorar la calidad de vida y reducir la hospitalización por insuficiencia cardíaca. En aquellos con enfermedades más graves, fragilidad o comorbilidades, se debe considerar un programa de rehabilitación cardíaca supervisado y basado en ejercicios. "La gran mayoría de los tratamientos farmacológicos que mejoran la supervivencia y reducen las hospitalizaciones también tienen efectos beneficiosos sobre la calidad de vida y los síntomas", indicó la presidenta del grupo de trabajo de directrices, la profesora Theresa McDonagh del King´s College Hospital, Londres, Reino Unido. "Hay algunas intervenciones que no afectan la supervivencia, pero que mejoran la calidad de vida y los síntomas, por ejemplo, la rehabilitación con ejercicios, que también deben ofrecerse a los pacientes con insuficiencia cardíaca crónica".

Las pautas recomiendan que todos los pacientes tengan acceso a un programa multiprofesional de manejo de la insuficiencia cardíaca para garantizar que su insuficiencia cardíaca se diagnostique y controle correctamente. Estos programas se han asociado con una mejor atención y mejores resultados. Además, se debe alentar a los pacientes con insuficiencia cardíaca a que participen activamente en el manejo de su afección. El autocuidado incluye la adopción de hábitos saludables como la actividad física, evitar la ingesta excesiva de sal, mantener un peso corporal saludable, evitar el consumo excesivo de alcohol y no fumar. También es importante evitar beber grandes cantidades de líquido, reconocer los problemas para dormir, controlar los cambios en los síntomas y saber cuándo contactar a un profesional de la salud.

Las pautas brindan, además, consejos generales sobre cómo prevenir la insuficiencia cardíaca. Esto incluye actividad física regular, no fumar, dieta saludable, ingesta ligera o sin alcohol, vacunación contra la influenza y tratamiento de la presión arterial alta y el colesterol alto.

También se ofrecen recomendaciones sobre cómo tratar a los pacientes con insuficiencia cardíaca que tienen afecciones coexistentes, como fibrilación auricular y valvulopatía cardíaca. "Es crucial tratar las causas subyacentes de la insuficiencia cardíaca y sus comorbilidades", según el presidente del grupo de trabajo de directrices, el profesor Marco Metra, de la Universidad de Brescia, Italia. "El tratamiento adecuado de la presión arterial alta, la diabetes y la enfermedad de las arterias coronarias puede prevenir el desarrollo de insuficiencia cardíaca. Fibrilación auricular, valvulopatía cardiaca, diabetes, enfermedad renal crónica", concluye.

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