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Identifican más de 20 variantes genéticas relacionadas con diferencias en la ingesta de alimentos asociadas a la obesidad

Este tipo de hallazgos contribuye a una mejor comprensión biológica de por qué el comportamiento de consumo de alimentos difiere entre los individuos, y podrían proporcionar nuevas vías para prevenir y tratar la obesidad y otras enfermedades metabólicas

El cerebro está influenciado por varias señales que afectan los comportamientos alimentarios de las personas y regulan el equilibrio energético de sus cuerpos, por ejemplo, cambiando el apetito y el gasto energético en respuesta a los niveles sanguíneos de hormonas y nutrientes metabólicos clave. Así, la variación genética de estas ...

El cerebro está influenciado por varias señales que afectan los comportamientos alimentarios de las personas y regulan el equilibrio energético de sus cuerpos, por ejemplo, cambiando el apetito y el gasto energético en respuesta a los niveles sanguíneos de hormonas y nutrientes metabólicos clave. Así, la variación genética de estas señales puede provocar hambre y obesidad extremas.

Ahora, un equipo de investigadores pertenecientes al Hospital General de Massachusetts (MGH), la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Boston (BUSPH) y otras instituciones han identificado más de una veintena de regiones genéticas que pueden afectar la ingesta de alimentos de las personas. Los investigadores esperan que el descubrimiento apunte a nuevas estrategias de tratamiento para frenar la epidemia de obesidad.

El estudio, publicado en ´Nature Human Behavior´ identificó 26 regiones genéticas asociadas con una mayor preferencia por alimentos que contienen más grasas, proteínas o carbohidratos, y estas regiones se enriquecieron con genes expresados ​​en el cerebro. "Los análisis computacionales posteriores destacaron subtipos específicos de neuronas especializadas distribuidas por el sistema nervioso central que responden a proteínas, grasas o carbohidratos, y cuando se activan pueden explicar por qué las personas son más propensas a preferir alimentos o comidas con mayor cantidad de grasas, proteínas, o carbohidratos ", según explicó Jordi Merino, investigador asociado en la Unidad de Diabetes y Centro de Medicina Genómica del MGH e instructor de Medicina en la Facultad de Harvard.

Para proporcionar información, Merino y sus colegas realizaron un análisis genético y examinaron el consumo de alimentos de 282.271 participantes de ascendencia europea del Biobanco del Reino Unido y del Consorcio Cohorts for Heart and Aging Research in Genomic Epidemiology (CHARGE). El estudio es el más amplio hasta la fecha para revisar los factores genéticos relacionados con la ingesta de alimentos, según sus autores.

Los investigadores también encontraron que dos grupos principales de variantes genéticas se asociaron de manera diferente con la obesidad y la enfermedad de las arterias coronarias. "El análisis conjunto de la ingesta de grasas, proteínas y carbohidratos, junto con los análisis de agrupamiento, ayudó a definir subconjuntos más homogéneos de variantes genéticas caracterizadas por perfiles nutricionales específicos y con diferentes firmas metabólicas", indicó la coautora principal Chloé Sarnowski, instructora de bioestadística en BUSPH en el momento del estudio, y ahora es un asociado de la facultad en el Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas en Houston.

El descubrimiento de estas variantes genéticas se puede emplear en análisis futuros, como la aleatorización mendeliana, un enfoque de inferencia causal, para determinar si la composición de la dieta está relacionada causalmente con enfermedades metabólicas y otras. "Si bien sabemos que la composición de la dieta está relacionada con enfermedades, el vínculo causal es más difícil de probar", apuntó el coautor principal Josée Dupuis, presidente y profesor del Departamento de Bioestadística de BUSPH. "Estos hallazgos permitirán futuros análisis de aleatorización mendeliana para determinar el impacto causal de la dieta en la diabetes tipo 2, la obesidad y otras enfermedades metabólicas".

Estos nuevos conocimientos conducirán, asimismo, a una mejor comprensión biológica de por qué el comportamiento de consumo de alimentos difiere entre los individuos, y podrían proporcionar nuevas vías para prevenir y tratar la obesidad y otras enfermedades metabólicas. "Nuestros hallazgos proporcionan un punto de partida para la investigación funcional que podría ayudar en el descubrimiento de nuevos objetivos moleculares y fármacos", seg el coautor principal Hassan Dashti, instructor en el Departamento de Anestesia, Cuidados Intensivos y Medicina del Dolor en MGH y Instructora de Anestesia en la Facultad de Medicina de Harvard. "Nuestros resultados también podrían ayudar a identificar a las personas con más probabilidades de seguir recomendaciones dietéticas específicas para la prevención de la obesidad o la diabetes. Por ejemplo, si alguien tiene una mayor susceptibilidad genética a preferir alimentos grasos",

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