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La posmenopausia aumenta la morbimortalidad en la insuficiencia cardiaca

Las consecuencias de sufrir un infarto agudo de miocardio (IAM) se agravan en las mujeres, que tienen el doble de riesgo de muerte que los hombres y, además, tienen casi un 60% más riesgo de sufrir IC grave tras padecerlo.

La insuficiencia cardiaca (IC) es un síndrome cardiovascular que afecta especialmente a la población de avanzada edad, con una afectación de más del 16% entre personas mayores de 75 años. Es una dolencia crónica e incurable que depende de un diagnóstico temprano para mantener una calidad de vida adecuada a ...

La insuficiencia cardiaca (IC) es un síndrome cardiovascular que afecta especialmente a la población de avanzada edad, con una afectación de más del 16% entre personas mayores de 75 años. Es una dolencia crónica e incurable que depende de un diagnóstico temprano para mantener una calidad de vida adecuada a las posibilidades de cada paciente.

La realidad de este síndrome ha sido debatida en el webinar "La atención integral de la insuficiencia cardíaca con perspectiva de género", organizado por Cardioalianza en el marco de la semana de concienciación sobre la IC (del 10 al 16 de mayo), que ha contado con la participación del Ministerio de Sanidad y con expertas en la atención y vivencia de la IC. En la jornada han participado tanto pacientes como distintos expertos sanitarios y de la administración, con el objetivo de aumentar el conocimiento acerca de la IC para mejorar la calidad de vida de las personas y las familias que conviven con ella.

Un síndrome más común de lo pensado

La IC es un problema crónico y progresivo del corazón que impide que éste tenga capacidad suficiente para bombear la sangre rica en oxígeno hacia nuestro organismo. Se trata de una entidad que puede manifestarse a cualquier edad pero que está muy vinculada a la gente mayor, pues su prevalencia se duplica a partir de los 45 años . "Cada paciente es diferente no solo por la enfermedad que produce la lesión en el corazón, sino también por la fisiopatología del daño cardiaco y las comorbilidades acompañantes. Por ello, cada paciente necesita un tratamiento individualizado", destaca la Dra. Marisa Crespo, jefe de Sección de Insuficiencia Cardiaca del Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña.

Aunque mucha gente piensa que se trata de una manifestación poco común, la verdad es que la IC afecta en torno a un 7-8% de la población, llegando a una prevalencia del 16,1% en personas de 75 o más años, según datos del estudio PRICE . "En parte, ello se debe a que es un problema que aparece a consecuencia de repetidos daños en el corazón, con lo que es razonable que afecte más a las personas mayores", explica Maite San Saturnino, presidenta de Cardioalianza.

Aunque es un síndrome que no tiene cura, existen tratamientos farmacológicos que mejoran los signos y síntomas de la IC o dispositivos que ayudan al corazón, todos ellos mejorando la calidad de vida de la persona y alargando su supervivencia. No hay que olvidar, sin embargo, que para mejorar la calidad de vida es muy importante también la implicación del paciente y su entorno cercano: "Los profesionales debemos ver qué necesidades tienen los pacientes e intentar ser un hilo conductor entre hospitalaria, primaria y domiciliaria; debemos ser parte de un equipo multidisciplinar junto con las personas con IC y sus familias, e implicar a la comunidad, las asociaciones, para que el paciente se sienta integrado e implicado en su autocuidado", añade Maria Jesús Vicente, enfermera de IC del Hospital Universitario Fundación Alcorcón.

Mayor afectación entre las mujeres

Un reciente estudio realizado por el Grupo de Trabajo de Mujeres de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) ha comprobado como las mujeres después de sufrir un IAM tienen casi un 60% más de riesgo que los hombres de sufrir IC grave (shock cardiogénico). En concreto, después de analizar a un total de 20.262 pacientes con shock cardiogénico dentro de una muestra de 340.490 pacientes con IAM, el trabajo reveló que mientras un 8% de las mujeres sufren la complicación de shock cardiogénico después del IAM, en el sexo opuesto solo lo sufren un 5,1% de los hombres.

En referencia justamente a las diferencias de sexo, la Dra. Juana Carretero, médica internista del Hospital Universitario de Badajoz y vicepresidenta 1ª de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) apunta que, "la insuficiencia cardiaca en mujeres jóvenes tiene mejor pronóstico, pero a partir de los 60-65 años, en la posmenopausia, la mujer tiene más probabilidad que los hombres de desarrollar insuficiencia cardiaca y hasta se llega a duplicar su mortalidad".

En general, se sabe que en la mujer la enfermedad cardiovascular aparece una media de 10 años más tarde, pero de forma más severa y con menor supervivencia. En este sentido, los expertos indican que ello se debe principalmente a la pérdida de estrógenos en la menopausia, ya que éstos ejercen un efecto cardioprotector en las mujeres y por ello es muy importante mantener un estilo de vida lo más saludable posible en esa etapa de la vida y mantener a raya los factores de riesgo.

Además, las mujeres están infrarrepresentadas en los ensayos clínicos. "En general, podríamos decir que los hombres representan el 70% de los participantes en los ensayos clínicos y las mujeres no llegan ni al 30%. Los resultados de estos ensayos son extrapolados a toda la población cuando la forma de metabolizar los medicamentos es completamente diferente entre ambos sexos", señala la Dra. Carretero. "Además, cabe resaltar el condicionante social de la mujer y su papel como cuidadora principal en la pareja y núcleo familiar, que hace que en general ellas salgan más malparadas en cualquier enfermedad", añade la médica internista.

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