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¿Cómo y por qué la disfunción endotelial empeora el pronóstico y las secuelas del covid-19?

El Grupo Hefame y Solvitae Medial SL han organizado una formación para desarrollar los problemas que causa esta alteración que aumenta el riesgo cardiovascular e influye en la infección por SARS-CoV2

El Grupo Hefame y Solvitae Medical SL se han unido para celebrar una formación sobre la disfunción endotelial, una alteración que aumenta el riesgo cardiovascular, empeora el pronóstico y las secuelas del covid-19. A cargo de la ponencia se encuentra Asun Arias, farmacéutica especializada en gestión de equipos de alto ...

El Grupo Hefame y Solvitae Medical SL se han unido para celebrar una formación sobre la disfunción endotelial, una alteración que aumenta el riesgo cardiovascular, empeora el pronóstico y las secuelas del covid-19. A cargo de la ponencia se encuentra Asun Arias, farmacéutica especializada en gestión de equipos de alto rendimiento y en gestión por categorías.

En primer lugar, la experta hace un recordatorio sobre el sistema circulatorio, definiéndolo como el conjunto de órganos que conduce por medio de la sangre el oxígeno y elementos nutritivos a las células y retirar los productos de desechos nocivos para los mismos. En otras palabras, "un fallo en el sistema circulatorio va a implicar que las células del organismo no funcionen correctamente. Dependiendo del tejido o del órgano al que afecte la disfunción, va a dañar a una zona u otra. Parte de este sistema circulatorio son los vasos sanguíneos, esas estructuras huecas que conducen la sangre que tienen una función importantísima y de los que hay cinco tipos: arteriolas, capilares, vénulas y venas".

Al mismo tiempo, explica, estos vasos están constituidos por tres capas. "La íntima es la que más me importa, porque se trata de la capa endotelial o endotelio. Después tenemos una capa muscular (media) que es fundamental para mantener el tono de los vasos y está formada por elastina y colágeno, que hace que la sangre avance. La tercera capa, la externa, está formada por tejido conjuntivo, nuevamente elastina y colágeno".

Estos vasos no son estructuras inertes porque tienen dos propiedades mecánicas, la elasticidad y la contractilidad, de las cuales depende el correcto funcionamiento del sistema circulatorio. Es decir, si cualquiera de los vasos pierde elasticidad o contractilidad no va a circular de manera continua. "Y simplemente por el hecho de acumular años ya va a ocurrir, porque a partir de los 45 años los vasos sanguíneos ya no son tan flexibles ni se contraen tan fácilmente. Con esto quiero decir que estas propiedades mecánicas de las cuales depende el sistema circulatorio tienen un equilibrio muy débil al depender de la edad y la inflamación y los factores hemodinámicos", señala Arias.

Estrés oxidativo, inflamación y RCV

Tanto capilares, como vénulas ,como vasos mayores contienen una capa, la más interna, que es el endotelio, un tejido dinámico que tapiza la luz de los vasos. Son una auténtico tejido endocrino, paracrino y autocrino, que va a producir sustancias con funciones importantísimas, entre las que se encuentra el óxido nítrico. Por lo tanto, especifica la experta, "el óxido nítrico es clave para la salud vascular y es producido por el endotelio".

Este óxido nítrico mantiene la dilatación, o lo que es lo mismo, va a mantener el tono de los vasos. Pero además es un filtro de difusión, deja pasar gases, moléculas y líquidos, y tiene que ver con la cascada de coagulación, siendo responsables de la fluidez o no de la sangre. Por si fuese poco, regula los mediadores de la inflamación y moléculas de adhesión para evitar la formación de trombos. Es decir, tiene distintas funciones que evitan los obstáculos al paso de la sangre. Por lo tanto, la disfunción endotelial es igual a un daño en el vaso.

También deduce que el óxido nítrico es clave para el funcionamiento del endotelio. "Pero nuestro organismo afortunadamente está acechado por los radicales libres, que pueden ser endógenos o exógenos. Estos pueden activar unos receptores que tenemos en todas las células del organismo, los TLR. Dentro de los radicales libres el más numeroso es el anión superóxido".

De modo que estrés oxidativo e inflamación son dos caras de la misma moneda, van íntima e indisolublemente unidos. Y van a inactivar el óxido nítrico. "Si eso ocurre tenemos una disfunción del endotelio. Pero es que además estos radicales libres van a producir peroxinitrito, el cual va a oxidar el colesterol LDL, el que es terrorífico para la vida. Así que el estrés oxidativo y la inflamación son la base del mal funcionamiento endotelial, y además, del riesgo cardiovascular", resume la farmacéutica.

Dicho de otra forma, para mejorar el endotelio y prevenir y tratar enfermedades cardiovasculares, "debemos actuar eliminando radicales libres a través de potentes antioxidantes, con antiinflamatorios, y por supuesto con vasodilatadores que mejoren el tono de los vasos y aumenten su flexibilidad. Esas son las tres claves sobre las que nos vamos a apoyar como estrategia preventiva y terapéutica desde la oficina de farmacia".

Centrándose en las enfermedades cardiovasculares, que son la primera causa de muerte en el mundo occidental, Arias expone que las determina el riesgo cardiovascular, la probabilidad que tiene una persona de sufrir infarto de miocardio, accidente cerebrovascular, trombosis, embolia, hemorragia cerebral o enfermedad arterial periférica, dependiendo de dónde estén los vasos. "Este riesgo cardiovascular va a depender de factores no modificables como la edad, el sexo (los estrógenos de la mujer brindan una protección extra), y los antecedentes familiares o personales. Es en los factores modificables (dislipemias, HTA, DM2, sobrepeso, ansiedad, alcohol, sedentario, tabaquismo, estrés) donde los farmacéuticos tenemos que ponerlos las pilas".

Disfunción endotelial y coronavirus

Todo esto se une con el covid-19. "Empezamos en marzo pensando que era un virus que producía una enfermedad respiratoria, y nada más lejos de la realidad. El coronavirus es una enfermedad vascular y trombrótica, se habla de un nuevo concepto, la inmunotrombosis". A este respecto, existe una infección y como consecuencia de ella el sistema inmune, que es la segunda barrera de defensa, se pone en marcha y va a desatar a todos los mediadores de la inflamación para llamar a todo el ejército de quimiotasis, y este disparo del sistema inmune va a provocar alteración de la coagulación en la sangre. Por tanto, apunta, "el covid-19 es una enfermedad multiorgánica".

El virus penetra en el organismo a través del convertidor de angiotencina que están en todo el organismo. "En los pulmones tienen especial sensibilidad en los alveolos, esos saquitos donde se produce el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono. Así pues, si los alveolos están machacados la saturación de oxígeno va a ser una porquería y nos vamos a asfixiar. Estos receptores están sobre expresados en la diabetes y en la hipertensión, por lo que estas dos enfermedades son factores de riesgo para ser infectados", manifiesta.

En este sentido, se encuentran las células de músculo liso, están en el intestino, en el cerebro, en el corazón, en los riñones, en los testículos y en las células endoteliales. Si el covid-19 infecta los alveolos o el endotelio de los pulmones el tratamiento puede ser diferente. Por tanto, apostilla Arias, "fijaos la conexión que existe entre endotelio, riesgo cardiovascular y pronóstico y secuelas del coronavirus. Esta manera de penetrar del virus en los receptores situados en todas las células del organismo, y especialmente en las células endoteliales, son uno de los responsables clave de los síntomas persistentes".

En defnitiva, la estrategia preventiva y terapéutica debe ser doble. Por un lado, inhibir esa respuesta inflamatoria, y por otro, abordar la disfunción endotelial. Asimismo, la farmacéutica indice en que el pronóstico y las secuelas van a depender de cómo el covid-19 encuentre el endotelio. "Si ya lo tengo dañado porque soy fumador, tengo sobrepeso o hipertensión arterial, y además el virus penetra a través del endotelio y termina produciendo una disfunción endotelial y necrosis de esas células o de ese tejido, o de ese órgano, mi pronóstico va a ser mucho más grave y mis secuelas, persistentes y mucho más severas. Esta es la clave".

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