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Las grasas aumentan la inflamación de los linfocitos T en los pulmones de pacientes asmáticos

Una investigación ha puesto en relieve el papel que juegan la síntesis y descomposición de las grasas en el proceso de inflamación del asma mediante la técnica de secuenciación de ARN de una célula para analizar qué genes están activos en las células T.

Un grupo de investigadores del Instituto Karolinska (Suecia) ha concluido en un estudio con ratones que las grasas pueden ayudar a aumentar la inflamación de las células T en los pulmones, lo que supone un peor diagnóstico del asma. La investigación, publicada en lmmunity, ha puesto de relieve el papel que ...

Un grupo de investigadores del Instituto Karolinska (Suecia) ha concluido en un estudio con ratones que las grasas pueden ayudar a aumentar la inflamación de las células T en los pulmones, lo que supone un peor diagnóstico del asma.

La investigación, publicada en lmmunity, ha puesto de relieve el papel que juegan la síntesis y descomposición de las grasas en el proceso de inflamación del asma. Para su desarrollo, los científicos han utilizado la técnica de secuenciación de ARN de una célula para analizar qué genes están activos en las células T, presentes en la aparición del asma. De este modo, el equipo ha expuesto a un grupo de ratones a los ácaros del polvo de casa y ha monitoreado la expresión génica de estas células antes y después de la exposición a los alérgenos.

Así, los resultados han mostrado que en el pulmón del ratón las células T expresan un perfil único de cientos de genes, los cuales están vinculados a cómo las células producen y descomponen la grasa. Cuando a los ratones se les aplicó un medicamento para bloquear el metabolismo de las grasas se produjo una disminución de la inflamación pulmonar. De este modo, Jonathan Coquet, investigador del Departamento de Microbiología, Tumores y Biologie Celular de Karolinska Institutet y autor del estudio, ha explicado que esto sugiere que las grasas pueden ayudar a aumentar la inflamación de las células T en los pulmones.

Otra característica del estudio ha sido que cuando estas células han llegado a los pulmones desde las glándulas linfáticas, recibieron señales que cambiaron la producción de dos sustancias inflamatorias: las citoquinas interleucinas 5 y 13, responsables de muchos síntomas de asma, como inflamación del tracto respiratorio, contracción muscular y secreción de moco.

En este sentido, el experto ha destacado que "las células T cambian mucho con el tiempo y parecen someterse a una especie de reprogramación en los pulmones, inflamándolos". Del mismo modo, ha concluido que el siguiente paso es probar sistemáticamente la importancia de los cientos de genes expresados de manera única, con el objetivo de encontrar aquellos que pueden desencadenar o prevenir el desarrollo de la enfermedad.

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