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España empieza a apostar por la embolización prostática

La hiperplasia benigna de próstata afecta a más de la mitad de los hombres entre 60 y 70 años y su incidencia aumenta con la edad. Su tratamiento es médico y quirúrgico pero cada vez existe mayor evidencia científica sobre la utilidad de técnicas mínimamente invasivas que presentan menos complicaciones y permiten preservar la función sexual.

La embolización prostática es una técnica mínimamente invasiva que comenzó a emplearse en 2009. Recientemente se han presentado los resultados a medio y largo plazo de una serie amplia de pacientes con prometedores resultados. El interés por extender el conocimiento y el uso de este procedimiento para tratar la hiperplasia ...

La embolización prostática es una técnica mínimamente invasiva que comenzó a emplearse en 2009. Recientemente se han presentado los resultados a medio y largo plazo de una serie amplia de pacientes con prometedores resultados.  El interés por extender el conocimiento y el uso de este procedimiento para tratar la hiperplasia benigna de próstata (HBP) es creciente, ya que supone una alternativa a la cirugía para tratar esta patología que afecta a más de la mitad de los hombres de entre 60 y 70 años, y al 75% de los más ancianos.

En la actualidad, la sólida evidencia científica sobre la validez de esta técnica ha propiciado una mesa redonda durante el Congreso de la Sociedad Europea de Radiología Intervencionista y Cardiovascular (CIRSE), que se está celebrando en Barcelona, en la que se han reunido radiólogos intervencionistas y urólogos. En ella se identificarán las características de los pacientes que pueden beneficiarse de este procedimiento que consiste en introducir un catéter por la arterial femoral hasta llegar a las arterias prostáticas, que se ocluyen para reducir el flujo de sangre y, con ello, el tamaño de la próstata.

Según explica la Dra. Marta Burrel, chairperson del comité local de CIRSE 2016 y representante de la Sociedad Española de Radiología Vascular e Intervencionista (SERVEI), “en la actualidad ya contamos con un estudio con 630 pacientes que demuestra los efectos positivos de la embolización de las arterias de la próstata, con tasas de éxito superiores al 80% en un plazo de uno a tres años de seguimiento, y superior al 75% a los seis años. Las ventajas se traducen en la reducción del volumen de la próstata y mejoría significativa de los síntomas urinarios con preservación de la función sexual”.

Por su parte, la Dra. Elena Escalante, radióloga intervencionista miembro del Comité Local del Congreso, señala que los pacientes candidatos a esta práctica serán, inicialmente, aquellos que no pueden ser sometidos a cirugía de resección de la próstata por su edad o por la presencia de otras patologías, pero en un futuro podría llegar a ser una alternativa a la cirugía prostática en la HBP. Esta alternativa a la cirugía mejora la calidad de vida del paciente, presenta un riesgo menor de complicaciones y no altera la función sexual, que es uno de los efectos secundarios más temidos de la cirugía prostática. Las principal limitación de la técnica es la presencia de arteriosclerosis grave, frecuente en estos pacientes mayores, y que puede hacer imposible la cateterización y oclusión de las arterias prostáticas.

Respecto a la cirugía las ventajas son claras. Al ser una técnica mínimamente invasiva, se requiere un ingreso corto de apenas 24 horas y se realiza sin necesidad de anestesia general, lo que disminuye aún más el riesgo de complicaciones.

Actualmente la embolización prostática se realiza en muy pocos centros en España, pero los datos de eficacia auguran un aumento exponencial de esta técnica en los próximos años. En este sentido, en el Complejo Hospitalario de Navarra se ha establecido un protocolo para iniciar la práctica de este procedimiento mínimamente invasivo en pacientes seleccionados.  También en otros hospitales de Madrid o Zaragoza se están realizando intervenciones.

Todo esto no quiere decir que el paciente con HBP no precise una valoración y seguimiento por parte de su urólogo. Tanto para el diagnóstico, el manejo del tratamiento médico, el seguimiento y el despistaje de otras patologías que pueden dar lugar a síntomas similares, en primer lugar el cáncer de próstata. Como precisa el Dr. Enrique Esteban, presidente de SERVEI, “la técnica requiere la valoración clínica previa del paciente por el servicio de urología (examen rectal, ecografía transrectal, análisis PSA, uroflujometría y valoración urodinámica , escala IPSS, Calidad de vida QoL, y escala internacional de función eréctil –IIEF) y la realización de un AngioTC previo al procedimiento para estudiar las arterias de la pelvis“. 

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