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Los nefrólogos Elvira Fernández y José María Morales, condecorados como miembros de honor de la S.E.N.

Ambos han impartido sendas conferencias magistrales sobre los temas de investigación a los que han dedicado gran parte de su trayectoria profesional: por parte de la primera la ateromatosis y, por parte del segundo, el trasplante renal y el virus de la hepatitis C.

El momento más emotivo del 52º Congreso de la Sociedad Española de Nefrología (S.E.N.) se ha vivido este domingo por la mañana, momento en el que se ha reconocido como miembros de honor a dos reputados doctores: Elvira Fernández Giráldez, del Hospital Universitari Arnau de Vilanova (Lleida), y José María ...

El momento más emotivo del 52º Congreso de la Sociedad Española de Nefrología (S.E.N.) se ha vivido este domingo por la mañana, momento en el que se ha reconocido como miembros de honor a dos reputados doctores: Elvira Fernández Giráldez, del Hospital Universitari Arnau de Vilanova (Lleida), y José María Morales Cerdán, del Hospital 12 de Octubre (Madrid), quienes posteriormente han impartido sendas conferencias magistrales sobre cuestiones a las que han dedicado gran parte de su trayectoria profesional, como son la ateromatosis en el caso de Fernández, y el trasplante renal y el virus de la hepatitis C, en el caso de Morales.

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Los encargados de condecorar con una insignia y una placa a ambos nefrólogos han sido Ana de Sequera Ortiz, presidenta de la S.E.N. y nefróloga en el Hospital Infanta Leonor (Madrid), y Antonio Osuna Ortega, copresidente del Comité Organizador del 52º Congreso SEN y nefrólogo en el Hospital Universitario Virgen de las Nieves (Granada).

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Una de las mayores conocedoras de la ateromatosis

`De la calcificación vascular a la ateromatosis´ ha sido el nombre de la charla magistral que ha protagonizado Fernández. Bajo una hipótesis enmarcada en averiguar si la ateromatosis sirve como marcador para determinar una posible causa de muerte en individuos fallecidos por algo relacionado con aspectos cardiovasculares, ha desgranado todos los pasos llevados a cabo durante años de investigación.

Es, por ejemplo, el germen del pionero estudio NEFRONA que se impulsó desde Lleida, de carácter observacional, longitudinal y multicéntrico, para valorar la prevalencia de la ateromatosis subclínica. En este participaron 81 centros de diálisis y una muestra total de unos 2.500 pacientes.

En primer lugar, sirvió para determinar que la carga ateromatosa aumenta proporcionalmente a la pérdida de función renal, más en hombres que en mujeres como tónica permanente, y a su vez permitió concluir que, en pacientes con enfermedad renal, el envejecimiento prematuro es de un 10%.

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Fernández ha señalado también una interrelación entre ateromatosis y el incremento de eventos con potencial causa de mortalidad. Si a eso se suma una patología como la enfermedad renal crónica (ERC), el resultado es que dicho problema cardiovascular se ve potenciado a mayor estadio de ERC y otras comorbilidades, como la diabetes. Por esta razón ha sentenciado que la ateromatosis "influye en la morbimortalidad".

Especialmente prioritario, como ya se mencionó durante la inauguración oficial, es acabar con el tópico de que envejecimiento y enfermedad renal son inevitables, por lo que la nefróloga ha calificado de "urgente" un cambio de paradigma en prevención vascular renal e impacto cognitivo.

Otra de las cuestiones que se impulsó desde su unidad fue el estudio ILERVAS. Más centrado en la prevención y la detección precoz, este consiste en un autobús (el `Bus de la Salud´) en el que se realizan una serie de pruebas diagnósticas a un espectro poblacional de pacientes sin patologías aparentes con el fin de evaluar la prevalencia de enfermedad ateromatosa y otras enfermedades crónicas favorecedoras, y además medir dicha morbimortalidad de la ateromatosis.

Tras tres años y 8.330 individuos examinados, se fueron incluyendo nuevas pruebas, como la ecografía arterial periférica (de la que ha pedido que se incluya en las consultas de nefrología), la ecografía aorta abdominal o la eco transcraneal. Como resultado, una "enorme prevalencia de ateromatosis" en la población sin enfermedad renal ni diabetes. Siendo muy alta tanto en hombres (79,66%) como en mujeres (64,08%).

Posteriormente, estos datos se aplicaron a un algoritmo (PASAP-Ilervas) basado en Machine Learning que, ha destacado Fernández, mejoró "significativamente el AUC en mujeres", siendo fundamental en este sexo porque "es donde fallan más los factores de riesgo clásicos".

Nueva era en trasplante renal y hepatitis C

El virus de la hepatitis C (VHC) ha demostrado tener no solo implicaciones en el hígado, sino alcanzar también a la ERC, y producir otras patologías (diabetes mellitus o neoplasias tipo PTLD son solo algunas). En el caso de los trasplantes a enfermos renales, el VHC supone un factor de riesgo independiente para "la muerte y el fallo del injerto", ha ilustrado Morales durante su conferencia `Hepatitis C y trasplante renal: implicaciones clínicas de la erradicación del virus´.

Hasta que aparecieron los antivirales de acción directa (DAA, por sus siglas en inglés) gracias al camino previo que recorrió la investigación del VHC al descubrir su genoma y permitir nuevas innovaciones terapéuticas. Hoy en día, "los inhibidores de acción directa permiten eliminar al 90% el virus".

Una vez aparecieron DAA y se conocía en profundidad la estructura del virus, se elaboraron unas recomendaciones basadas en diversos estudios de trasplantes de pacientes con enfermedad renal, como el que se llevó a cabo en el 12 de Octubre por parte de la doctora Inmaculada Fernández.

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En síntesis, hay que estudiar bien cada caso, pero tras años de estudio se ha concluido que el trasplante con donantes con VHC positivo y una prueba de ácido nucleico (NAT, por sus siglas en inglés) negativa en receptores con VHC negativo, es seguro. Esto exige una monitorización "obligatoria" posterior del RNA viral.

Además, ha recomendado el uso de riñones u órganos de personas con VHC positivo y NAT positiva en receptores con positivo en el virus y positivo en el RNA, lo que supondría aplicar un tratamiento posterior con antivirales. Es lo que ha motivado a Morales a señalar que, "en la era de los DAA", la donación de órganos hasta hace unos años incompatibles entre donantes con virus y prueba positivos a receptores con virus negativo "es segura" solo cuando se tenga acceso a estos DAA. Influye en este contexto la legislación aprobada en cada país.

Eso sí, Morales no ha querido finalizar sin antes recordar que, si bien ha demostrado ya una seguridad contrastada, aún hace falta más evidencia a largo plazo en este campo.

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