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En los próximos años se espera un incremento de pacientes mayores con fibrilación auricular

Entre las alteraciones cardiovasculares más frecuentes en el paciente mayor se encuentra la fibrilación auricular, variación del ritmo cardíaco o arritmia que puede llegar a aumentar el riesgo de accidente cerebrovascular, insuficiencia cardíaca y otras complicaciones en pacientes de más de 65 años.

Cuestiones de actualidad en Cardiogeriatría fueron abordadas en una sesión en el marco del 62º Congreso de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), moderada por el Dr. José Gutierrez Rodríguez, coordinador asistencial del Hospital Monte Naranco, de Asturias, y con la participación de la cardióloga del Hospital Universitario ...

Cuestiones de actualidad en Cardiogeriatría fueron abordadas en una sesión en el marco del 62º Congreso de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), moderada por el Dr. José Gutierrez Rodríguez, coordinador asistencial del Hospital Monte Naranco, de Asturias, y con la participación de la cardióloga del Hospital Universitario Central de Asturias Ana Ayesta López, y el Dr. Roberto Petidier Torregrossa, geriatra del Hospital Universitario de Getafe.

En relación con la fibrilación auricular, la también presidenta de la Sección de Cardiología geriátrica de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) explicó cómo influye la edad en la prevalencia de fibrilación auricular (FA), y es que conforme esta aumenta, se observa un claro incremento de la prevalencia de FA. Se sabe que dicha alteración está relacionada con el incremento de los factores de riesgo cardiovascular, por tanto, como señaló, "una persona mayor con un elevado riesgo de factores de este tipo, también tiene más posibilidades de sufrir fibrilación auricular. Ello significa que en los próximos años un mayor número de personas podrían sufrirla".

En relación a la fragilidad en el anciano, considera que "habría que partir de una valoración geriátrica integral y sopesar el resto de aspectos que pueden ayudar a decidir si, en un momento dado, hay que anticoagular al paciente o no". Así, . desde su punto de vista, "en el caso del paciente frágil habría que individualizar según el caso, teniendo en cuenta que la mayor complicación es un mayor riesgo de sangrado debido, probablemente, a otra serie de comorbilidades". En este punto, quiso aclarar que "la fragilidad no se utiliza para descartar tratamientos sino para dar soporte y decidir. Cuando tras una valoración nos encontramos a un paciente frágil, lo primero que hay que hacer es actuar frente a dicha fragilidad, teniendo en cuenta, además, los síndromes geriátricos y comorbilidades que pueden ir apareciendo". No obstante, según indicó "contraindicar la anticoagulación aunque el paciente sea frágil no suele ser habitual, aunque se puede utilizar una escala de riesgo de sangrado en la que sustentar las decisiones al respecto y seguir al paciente más de cerca y controlar su estado".

En relación al control del ritmo cardíaco en el paciente mayor, si bien opinó que tiene sus beneficios, "ya que, incluso, se podría evitar el marcapasos", reconoció, por otra parte, que en este tipo de pacientes "no es nada fácil".

en-los-proximos-anos-se-espera-un-incremento-de-pacientes-mayores-coPor su parte, el Dr. Roberto Petidier Torregrossa, explicó que en una primera consulta o en el primer ingreso de pacientes mayores de 80 años y, en función de la situación patológica que presentan, lo que hay que valorar para tomar decisiones de forma óptima, y de acuerdo a la revisión realizada en 2018 del documento sobre ´Anticoagulación en población anciana con fibrilación auricular no valvular´, pasa "por analizar el grado de funcionalidad". "En caso de que esta fuera reducida, bien por una dependencia severa o por demencia avanzada, habría que plantearse no anticoagular", según señaló.

Coincidiendo con la Dra. Ayesta, considera que"se podría realizar una valoración geriátrica integral, que englobe su nivel de fragilidad, la polifarmacia, la situación nutricional, del riesgo de caídas, para decidir que tipo de prevención se le aplica".

Como explicó, dentro del grupo de pacientes frágiles "hay dos subgrupos que más preocupan como son aquellos con riesgo de caída y los que padecen deterioro cognitivo leve-moderado", situaciones que, a juicio de este geriatra, "no deben ser considerados una contraindicación para el uso de anticoagulantes, incluso, hay estudios que evidencian que la anticoagulación puede reducir el riesgo de incidencia de demencia". En otro momento de su intervención, se refirió también a la posible relación entre el control del ritmo, fibrilación auricular y deterioro cognitivo.

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