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Sufrir daño cardíaco en la infección por COVID-19 supone un mal pronóstico a largo plazo

Los autores del trabajo recomiendan revisar de forma rutinaria los marcadores de daño cardíaco en sangre en los pacientes ingresados por COVID-19 para poder hacer un seguimiento cuidadoso.

Un 12% de los pacientes ingresados por COVID-19 que, a la vez, sufren daño cardíaco, necesitan volver a ser ingresados o mueren en el primer año después de superar la enfermedad. Esto solo pasa en el 1% de los que no sufren daño cardíaco durante la infección por SARS-CoV-2, según ...

Un 12% de los pacientes ingresados por COVID-19 que, a la vez, sufren daño cardíaco, necesitan volver a ser ingresados o mueren en el primer año después de superar la enfermedad. Esto solo pasa en el 1% de los que no sufren daño cardíaco durante la infección por SARS-CoV-2, según un estudio publicado en el Journal of Clinical Medicine

Estas personas tienen una situación de partida agravada por otras patologías previas, como hipertensión arterial, insuficiencia renal crónica y episodios de insuficiencia cardíaca.

Los autores del trabajo recomiendan revisar de forma rutinaria los marcadores de daño cardíaco en sangre en los pacientes ingresados por COVID-19 para poder hacer un seguimiento cuidadoso de estos problemas a largo plazo

Los pacientes que sufren daño cardíaco durante la infección por COVID-19 tienen más probabilidades de necesitar volver a ingresar en el hospital o de morir que aquellos que superan la enfermedad sin sufrir daños en el corazón. Así lo revela un estudio liderado por investigadores del Hospital del Mar, del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM-Hospital del Mar) y del CIBER en Enfermedades Cardiovasculares (CIBERCV), que ha publicado la revista Journal of Clinical Medicine.

En concreto, el 12% de los pacientes estudiados con esta característica tuvieron que reingresar en el hospital (1 de ellos murió), durante el año posterior a su alta por COVID-19. Entre los que no sufrieron daño cardíaco, poco más del 1% lo necesitó y ninguno murió. Ante este hecho, la Dra. Andrea Izquierdo, médica adjunta del Servicio de Cardiología del Hospital del Mar y primera firmante del trabajo, explica que "recomendamos comprobar de forma rutinaria los marcadores de daño cardíaco en la sangre de los pacientes ingresados por COVID-19 para poder ayudar a guiar el tratamiento, el manejo intrahospitalario y el manejo post-hospitalario, cuando el paciente reciba el alta".

Comprobar un marcador de daño cardíaco

Los investigadores comprobaron la evolución durante un año de 86 pacientes que habían ingresado en el Hospital del Mar y en el Hospital Universitari Joan XXIII de Tarragona por COVID-19 y que presentaban en sangre elevados niveles de troponina, proteínas que se liberan cuando se produce daño en el músculo cardíaco, el miocardio. Sus datos se compararon con otros 86 pacientes ingresados por el mismo motivo, pero sin este problema. Los dos grupos eran equivalentes en cuestión de edad y sexo. En el caso del primer grupo, "a pesar que los pacientes hubiesen superado la COVID-19 y hubiesen vuelto a casa, reingresaban más y tenían mayor mortalidad durante el primer año de seguimiento que los pacientes sin el indicador de daño cardíaco en sangre", explica la Dra. Izquierdo.

Además, a la mitad de los pacientes con este marcador elevado, se les hicieron pruebas al cabo de seis meses del alta, comprobando que en aquellos que habían sufrido daño cardíaco el corazón presentaba paredes más gruesas, un factor seguramente relacionado con sufrir hipertensión arterial y no con la COVID-19. Cabe destacar que las personas que presentaban niveles elevados de troponina en sangre tenían una situación de partida peor que las que no, con más comorbilidades asociadas, como hipertensión arterial, insuficiencia renal crónica, o episodios de insuficiencia cardíaca. Por este motivo, la Dra. Núria Ribas, jefa de sección de la Unidad Coronaria del Hospital del Mar y firmante del trabajo, apunta que se trata de un colectivo al cual "hay que seguir de forma más estrecha para evitar estos reingresos". Los reingresos (que sufrían el 10,5% de los pacientes de este colectivo, ante el 1,2% del otro grupo), se producían por motivos no asociados con la COVID-19.

Esto convierte los niveles de troponina en sangre en un "buen marcador de mal pronóstico a largo plazo en pacientes con COVID-19, a pesar de haber superado la enfermedad y de forma independiente de la edad y el sexo", asegura la Dra. Ribas. Hasta ahora, se había relacionado este indicador de daño cardíaco con el riesgo de problemas de los pacientes durante el ingreso, pero no una vez los pacientes ya habían recibido el alta hospitalaria.

El Dr. Jaume Marrugat, investigador del IMIM-Hospital del Mar y autor del trabajo, añade que la ventaja de este indicador es que "dado que es una determinación relativamente barata y disponible en todos los hospitales, realizarla en todos los pacientes con COVID-19 que requieren hospitalización es factible y ofrece una estratificación de riesgo no solo durante la hospitalización sino también a largo plazo".

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