Los colegios de médicos catalanes apuestan por "potenciar la mirada paliativa" ante la ley de eutanasia


14-01-2021
El CCMM alerta de que el registro de profesionales objetores de conciencia “puede no garantizar la preservación de ese derecho constitucional”
 

El Consell de Col·legis de Metges de Catalunya (CCMC) ha alertado de que el registro de profesionales objetores de conciencia que prevé la ley de la eutanasia "puede no garantizar la preservación de ese derecho constitucional" y ha animado a los facultativos a abordar con actitudes proactivas las situaciones de final de vida.

En un comunicado, ha apostado por "potenciar la mirada paliativa", ya que existe un amplio consenso, han argumentado, sobre que uno de los objetivos de la medicina del siglo XXI es ayudar a paliar el dolor y el sufrimiento. La institución ha manifestado que hay suficiente conocimiento y doctrina como para identificar precozmente las situaciones de final de vida, comunicarse con el enfermo y adecuar el esfuerzo terapéutico, pero ha admitido que el acceso a cuidados paliativos no llega a todas las personas que lo desearían, y que "no quita que alguna persona" desee morir con ayuda técnica, en función de su situación clínica, del sufrimiento que le suponga, de sus creencias y su escala de valores.

En tal circunstancia, el CCMC ha pedido garantizar la libertad de conciencia del médico "en tanto que derecho fundamental", estableciendo mecanismos que respeten ese derecho de forma reglada y planificada, evitando discriminación en el lugar de trabajo. En ese sentido, han valorado que el "registro no es una solución idónea, ya que no reflejaría todas las situaciones posibles y su existencia no es necesaria para garantizar el derecho a morir, ni necesaria, ya que, según el consejo, hay medidas menos costosas; no "supera un juicio de proporcionalidad", han asegurado.

El CCMC ha enumerado situaciones que apoyan su tesis: un médico que quiera objetar sobre la administración directa de una sustancia a un paciente, pero que acepte prescribirla o entregarla para que el paciente la tome solo; o un médico que objete de forma puntual por relación familiar o de amistad con el paciente, pero que no quiera figurar en el registro de objetores.