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"Pocos grados universitarios permiten tener un perfil profesional tan específico"

Tras 50 años de trayectoria, el Grado de Medicina de la Universidad de La Laguna ofrece una base sólida de conocimientos de asignaturas preclínicas que permite abordar el estudio de las patologías médico-quirúrgicas. Lo hace no solo desde un prisma teórico, sino con una formación práctica en cada una las asignaturas, a lo que se une un curso rotatorio, eminentemente práctico, en el último año del grado.

"Los estudiantes de medicina habitualmente son alumnos seleccionados, de los mejores del sistema educativo, muy competitivos y con mentalidad de esfuerzo previa, ya que deben competir para entrar en los estudios de medicina con una nota de corte muy alta". Así describe al alumnado de la Facultad de Medicina de ...

"Los estudiantes de medicina habitualmente son alumnos seleccionados, de los mejores del sistema educativo, muy competitivos y con mentalidad de esfuerzo previa, ya que deben competir para entrar en los estudios de medicina con una nota de corte muy alta". Así describe al alumnado de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Laguna su decano, Agustín Castañeyra. Pese a esa alta nota de corte, la propia duración de los estudios y la obligatoriedad de especializarse y realizar una residencia, la de Medicina sigue siendo una de las carreras más demandadas, algo que Castañeyra atribuye a que el ejercicio de la medicina "es una profesión con reconocimiento social, que permite una amplia movilidad en el espacio laboral europeo y muchos otros países, no solo para trabajar sino para continuar esporádicamente la formación clínica".

"La empleabilidad –prosigue el decano– es muy alta y en países como España, en que la sanidad es universal y mayoritariamente pública, es una profesión gratificante para el profesional sanitario". En su opinión, "pocos grados universitarios permiten tener un perfil profesional tan específico y altamente cualificado, y con demanda laboral, a pesar de los muchos filtros que han de pasar los médicos hasta convertirse en especialistas".

Actualización permanente

La trayectoria de la facultad se remonta 50 años atrás. La docencia ha evolucionado, para su decano, "con los sucesivos planes de estudio y el mayor acceso a la información y las nuevas tecnologías". Los avances en medicina diagnóstica por imágenes y la actualización permanente es, en palabras de Castañeyra, "mucho más asequible en la actualidad que en la época anterior a la informática y acceso a internet". Una ventaja, sostiene, que "afecta tanto al docente como al alumnado".

Para el decano, en el pasado "quizás existía un componente vocacional y de sacrificio que ha menguado con la facilidad de acceso a la información actual, pero un buen profesor y un alumno inquieto hoy en día pueden, cada cual en sus funciones, formarse mucho mejor que hace décadas". En su opinión, "quizás hay que recuperar ese impulso vocacional que te estimulaba a aprender con menos medios y recursos".

Relevo generacional

En referencia a esos docentes a los que mencionaba, Castañeyra constata un hecho en el que insta a actuar "sin más dilación" como es el envejecimiento del profesorado que hay al frente del grado y que. El decano tacha de "difícil" conseguir recambios que mantengan el mismo nivel de excelencia. Tal y como señala, en asignaturas preclínicas "disponemos de profesores muy buenos que son doctores en medicina y su docencia es especialmente óptima para alumnos de medicina". En su opinión, "esos profesores no van a tener recambio".

Castañeyra prevé que asignaturas básicas pasen a ser impartidas por doctores de otras titulaciones (biólogos, químicos…), "que, aunque puedan aprender las asignaturas que imparten, necesitan un plus de formación previo que no llega a igualar al que han tenido los profesores de esas asignaturas que son doctores en medicina". En las asignaturas clínicas, sigue, "los requisitos de acreditación para figuras contractuales y funcionariales del profesorado, con un enorme peso específico de investigación, hace difícil que ante una carga asistencial mayor, los profesionales cualificados se animen a hacer carrera docente, casi por incapacidad material de destinar horas que no tienen a la demanda altamente específica de investigación que se les exige". Para Castañeyra, este es "un nuevo estatus quo que está retirando a doctores en medicina de áreas de conocimiento preclínicas y dificultando conseguir profesorado acreditado en las áreas clínicas". "Se requiere un tratamiento diferenciado para el profesorado en el grado de Medicina, y este es un reto y compromiso muy urgente que se debe asumir sin más dilación", sentencia.

Retos actuales

Preguntado acerca de los retos a los que se enfrenta el médico hoy en día, Castañeyra apunta a uno primordial como es "la formación permanente". Y se explica: "La medicina está innovando continuamente y es difícil mantenerse permanentemente actualizado a pesar de las facilidades de acceso a la información". Este afirma que, como mecanismo de defensa y eficiencia, "se tiende a la subespecialización en la medicina hospitalaria, aunque en Atención Primaria el reto es infinitamente mayor". Todo ello sin olvidar "la sobrecarga asistencial en todos los niveles fruto de los recortes presupuestarios y el incremento del coste sanitario".

En opinión de Castañeyra, "es muy difícil mantener la ilusión y el empuje de ejercer una profesión que has escogido si el exceso de responsabilidades y cargas de trabajo diarias te va progresivamente desgastando". Y añade: "Mantener el nivel de excelencia y auto exigencia durante toda una vida laboral en la que debes estar siempre formándote sin tiempo y, además, sobrecargado de trabajo es un reto que no todos pueden asumir y superar."

Colaboración interdisciplinar

Para Castañeyra, en el grado es "difícil" plantear una colaboración interdisciplinar entre especialidades. Sin embargo, señala, en el propio diseño de las asignaturas "que incluye no solo los contenidos a impartir, sino la secuencia temporal de su impartición, se ha cuidado la coherencia interna del conjunto de los conocimientos que debe adquirir un médico". En el último curso, el rotatorio es donde el alumno, durante dos cuatrimestres, pone en práctica todos los conocimientos adquiridos durante el grado, en el trato directo con pacientes y casos clínicos reales. "Aunque conveniente, tampoco es imprescindible pretender que esta concepción holística se pretenda completar durante el grado", apunta el decano, ya que, sostiene, "todos pasarán por el periodo de médico interno residente, donde completarán, con mucha mayor implicación, protagonismo y responsabilidad, ese ejercicio continuado de práctica de una medicina holística".

La Facultad de Medicina de la Universidad de La Laguna pro- mueve también la movilidad internacional del alumnado. "Anteriormente a las nuevas titulaciones de grado, ya existía movilidad con el programa Erasmus, al que se ha unido el Séneca", apunta Castañeyra y matiza que esta movilidad "no solo se da como emisores de alumnos, sino también como receptores de una cantidad importante de alumnos de otras universidades".

Factor innovación

Durante los estudios de grado y el periodo de médico residente, se está cerca de la vanguardia de la innovación. El problema, para Castañeyra, sucede después, "cuando el profesional médico debe mantenerse al día en los continuos avances de la medicina durante el ejercicio profesional fuera de centros clínicos punteros". Así, señala, "en el grado se les puede adiestrar en el manejo y accesibilidad a la información más reciente porque se dispone de medios para ello, pero a posteriori, el reto es muy difícil de mantener, en especial para los que acaben en Atención Primaria".

Considerando la vida profesional útil de un médico y el periodo de formación de un grado y posterior periodo de residencia, los avances médicos, en opinión del decano, "apenas permiten estar al día poco más de una década". Se trata, para él, "de un problema muy complejo", así que, prosigue, "si durante el grado conseguimos adiestrarlos en conocer y manejar las fuentes de acceso a la información y aprender a interpretar, seleccionar y analizar críticamente lo nuevo que aparezca, ya habremos conseguido buena parte de lo que podemos exigirnos".

En lo que respecta a la I+D+i, existen algunos institutos de investigación vinculados a la universidad, unidades de investigación en los grandes hospitales, y algunos laboratorios punteros. No obstante, lamenta Castañeyra, "no tenemos un tejido empresarial con ese perfil". Apunta que, sin embargo, este "puede ser un reto a asumir para los profesionales de los hospitales universitarios destinados a la formación de médicos residentes". Para el decano sería clave plantearse como reto que, "durante el periodo de residencia en un hospital universitario, realizar la tesis doctoral fuera un requi- sito más que un deseo o una recomendación institucional", algo que implicaría, a su entender, diseñar programas de doctorado "con líneas de investigación compatibles con la formación de residente". En opinión del decano, para elevar el nivel de un hospital universitario, así como la capacidad de generar docentes entre sus profesionales y autoalimentar ese ciclo de formación y excelencia, la investigación, la docencia de tercer ciclo y los requisitos de acreditación del profesorado deben ser específicos y adaptados a este perfil profesional tan exigente del médico.

Prevención y prescripción

Para Castañeyra, el médico es el profesional mejor preparado para valorar, comprender y aconsejar sobre prevención de enfermedades y seguimiento de hábitos saludables, pero topa con un hándicap, "la práctica clínica no le deja tiempo material para que asuma estas tareas". El plan de estudios del grado de Medicina ha incorporado todos esos temas, cuyo abordaje el decano prevé "que mejore con la modificación del plan actual". Su traslado al ciudadano, matiza, "probablemente requiera de equipos interdisciplinares de trabajo, donde el médico pueda y deba asumir el papel más importante pero donde otros profesionales sanitarios también intervengan".

En lo que respecta a los retos de futuro del profesional médico, Castañeyra se refiere a "la progresiva aparición de nuevas enfermedades, fruto del flujo migratorio o del cambio climático, que este deberá aprender a manejar y diagnosticar". Otro es el envejecimiento de la población, "que hasta la consolidación de una especialidad bien dotada de profesionales en geriatría, le obligará a aprender a manejar una población tan diversa y con pluripatologías, como son los mayores". En muchos planes de estudios, lamenta, "la geriatría no tiene el peso específico como corpus de conocimientos que ya la propia sociedad demanda", y además, prosigue, "existen nuevas patologías asociadas a los cambios en hábitos de vida y nutricionales, que progresivamente deteriorarán la salud de la población: la obesidad y el sedentarismo". En opinión de Castañeyra, el profesional médico "no sólo deberá aprender a prevenirlas, sino a revertirlas, mitigar y tratar las enormes complicaciones para la salud que conllevan".

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