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Hito en la investigación cardiovascular española al reducir los episodios de síncopes hasta siete veces

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El estudio SPAIN, de la Agencia de Investigación de la Sociedad Española de Cardiología (AISEC) y presentado la pasada tarde en el Annual Scientific Session del American College of Cardiology, ha sido escogido como uno de los Late Breaking Clinical Trials, aquéllas pocas investigaciones seleccionadas entre todas las presentadas en el congreso y que revolucionarán la cardiología en los próximos años.

La celebración de la 66ª edición de la Annual Scientific Session del American College of Cardiology, el congreso de cardiología más importante del continente americano, marcará un antes y un después en la investigación cardiovascular española.

Por primera vez, SPAIN, un trabajo español de la Agencia de Investigación de la Sociedad Española de Cardiología, ha sido escogido para ser presentado en las prestigiosas sesiones conocidas como Late Breaking Clinical Trials, las 30 investigaciones más aclamadas por la comunidad científica que son elegidas entre los más de 4.000 trabajos que se presentan en el congreso.

“Concretamente”, explica el Dr. Gonzalo Barón y Esquivias, cardiólogo del Hospital Universitario Virgen del Rocio de Sevilla, primer firmante del trabajo y miembro de la Sociedad Española de Cardiología, “nuestro trabajo, realizado en once hospitales españoles y uno canadiense, ha probado que la implantación de un marcapasos se posiciona como tratamiento efectivo para el síncope recurrente en los pacientes mayores de 40 años y cuyos resultados en el test de tabla basculante deben ser positivos y con cardioinhibición”.

El síncope es una pérdida brusca de conciencia, de duración breve y de rápida recuperación sin necesidad de realizar maniobras de reanimación. Se calcula que una de cada dos mujeres y uno de cada tres hombres sufrirá al menos un episodio de este tipo a lo largo de su vida. “Entre el 25% y el 30% de estas personas sufre lo que se conoce como el síncope recurrente. Nosotros, en nuestro trabajo, nos hemos centrado en aquellos que han sufrido un mínimo de cinco desvanecimientos en toda su vida y al menos dos de ellos en el último año, lo que representa entre el 5% y el 10% de los síncopes recurrentes”, explica el Dr. Barón y Esquivias.

El síncope en sí mismo no es una enfermedad peligrosa; son las consecuencias de sufrir el desmayo lo que puede provocar graves lesiones en el paciente. Estas personas, además, ven afectada su calidad de vida, tanto por sus repetidas visitas a los servicios de urgencia, donde deben realizarse una gran cantidad de pruebas, como por las consecuencias directas de las caídas.

“Hasta ahora, no existía ningún tratamiento al respecto y los episodios no podían predecirse y por lo tanto sus efectos no se podían prevenir. Ahora, en cambio”, revela el doctor, “hemos sido capaces de demostrar que la implantación de un marcapasos en este tipo de pacientes puede reducir hasta siete veces la ocurrencia de síncopes”.

Así, SPAIN ha estudiado a 46 pacientes con síncope recurrente a quienes se les implantó un marcapasos. El marcapasos se activó de forma aleatoria en la mitad de los pacientes. Al año, se revirtió la función de los marcapasos y se cruzó a los pacientes que no estaban previamente estimulados a estarlo durante los siguientes doce meses y los que estaban previamente sin estimularse, a que estuvieran doce meses estimulados.

Cuando se analizó el global de los pacientes, se comprobó que cuando los 46 pacientes estaban estimulados con el DDD-CLS, sólo cuatro de ellos (8,7%) sufrieron síncopes, mientras que durante el tiempo que los 46 pacientes no estaban estimulados, 21 de ellos (45,65%) tenían de nuevo síncopes. “Otro de los aspectos destacados”, prosigue el doctor, “es que, mientras que el tiempo transcurrido hasta el primer síncope en los pacientes con marcapasos era de 29 meses, en los pacientes con las funciones del marcapasos anuladas era solo de nueve meses”.

En general, el síncope se produce por una bradicardia (reducción de la frecuencia cardiaca), que genera menos circulación de la sangre hacia el cerebro, lo que provoca el desmayo. La función del marcapasos es detectar la bradicardia y estimular al corazón para que este recupere su ritmo normal y no se produzca el desmayo.

“Con nuestra investigación conseguimos dar respuesta a un problema muy común. Mediante la implantación del marcapasos no solo mejorará la calidad de vida de los pacientes, sino que también se reducirán los gastos derivados de la gran cantidad de pruebas y seguimientos que deben realizarse aquellas personas con síncopes recurrentes”, afirma el Dr. Barón y Esquivias.

Actualmente, los investigadores están ampliando el estudio con un número mayor de pacientes. Tras este nuevo trabajo, y en el caso de que se confirmen los resultados previos, se espera que la implantación del marcapasos DDD-CLS se incluya en las guías de práctica clínica como tratamiento en mayores de 40 años con síncopes vasovagales cardio-inhibitorios. 

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