IM MEDICO #66

39 Comenzamos nuestra conversación con Mª Pilar López en torno a las peculiaridades del cáncer de cabeza y cuello, pues es su especialidad como médico adjunto de Oncología Médica en el Hospital Universitario de La Princesa, centro público de la Comunidad de Madrid. “Hay dos hitos que han sido clave a nivel diagnóstico y terapéutico: uno, la visión compartida del cáncer de cabeza y cuello desde la perspectiva de múltiples especialidades que dialogan en los comités de tumores. Y dos, los esfuerzos destinados a la adecuada selección de un paciente para una determinada estrategia terapéutica, debido a la elevada morbilidad, la mutilación frecuente y las importantes implicaciones psico-sociales de las consecuencias de estos tratamientos”, comenta. Así, destacan dos factores de riesgo que contribuyen a la generación de estas neoplasias y que actúan sinérgicamente: el tabaco y el alcohol. “Además del tabaco, se ha incorporado otro nuevo factor etiológico que incrementa la tasa de estos tumores, especialmente en la orofaringe: el Virus del Papiloma Humano”. Otros factores no menos relevantes son de carácter dietético (dieta pobre en frutas, verduras, y rica en grasa animal, ahumados, salazones, fritos), ocupacional (metalurgia, industria de la madera, textil y cuero, refinerías) y la exposición prolongada a radiaciones ultravioleta. En cuanto a las técnicas quirúrgicas, cabe resaltar la cirugía robótica transoral, que “consigue cirugías mínimamente invasivas con menor tasa de complicaciones y de comorbilidad”, declara Mª Pilar López, y añade: “También hay que destacar la biopsia selectiva del ganglio centinela, especialmente en tumores localizados de cavidad oral. Existen, asimismo, innovaciones en la cirugía de reconstrucción mediante el uso de tecnología 3D en el diseño de prototipos por ordenador, imprimiendo modelos e implantes quirúrgicos”. En el ámbito de la Oncología Radioterápica (RDT) son muchos los ensayos que con ayuda de la radiómica, modelos matemáticos etc., perfeccionan las técnicas para obtener mayor precisión y menor toxicidad por afectación de los tejidos adyacentes. “Otros estudios intentan buscar ‘perfiles integrales de Riesgo de Toxicidad’ o biomarcadores que estratifican el riesgo en función de la biología molecular y la heterogénea radiosensibilidad o exploran la toxicidad de nuevos tratamientos al combinarlos con RDT. Son notables los esfuerzos en la ‘desescalada’ de tratamiento en cáncer de orofaringe VPH positivo”. Respecto a los tratamientos sistémicos, “hemos tenido que recuperar la visión del tumor en su conjunto, sin centrarnos únicamente en lo que ocurría dentro de la célula tumoral, pasando a observar las relaciones de esa célula con el resto del organismo y, especialmente, con su microambiente”. Así, en estos últimos años, el desarrollo de la inmunoterapia ha provocado resultados muy favorables en estadios avanzados del epidermoide y en el carcinoma nasofaríngeo. Destaca también la aparición de nuevos fármacos frente a dianas implicadas en la génesis tumoral, especialmente en los tumores de glándulas salivales. “Gracias a la incorporación de las NGS, se detectan alteraciones moleculares que posibilitan la entrada de estos pacientes en ensayos clínicos tipo ‘basket’ consiguiendo la identificación de tratamientos eficaces en cánceres de baja incidencia pero de importante agresividad, y que suelen afectar a adultos jóvenes”. En el Hospital Universitario de La Princesa prima la multidisciplinariedad en el abordaje de este tipo de cánceres. De hecho, existe un Comité de Tumores de los especialistas implicados en cada caso (oncólogos, endocrinólogos, geriatras, rehabilitadores y trabajadores sociales) que se reúne semanalmente para planificar el diagnóstico y tratamiento. “Igualmente, la comunicación con los servicios de oncología de otros hospitales es estrecha, y derivamos a pacientes a otros centros si se benefician de determinados ensayos clínicos”. Asimismo, también es importante la estrecha relación con Atención Primaria en el diagnóstico precoz. Pese a las innovaciones queda mucho por hacer: “Hay que apoyar el desarrollo de consultas específicas de atención a largos supervivientes de estas neoplasias, así como crear unidades monográficas para este tipo de tumores”. Esto último es esencial, pues “se trata de tumores heterogéneos en un área anatómica compleja y de pacientes con frecuentes comorbilidades. Por tanto, se precisa una elevada especialización que implica la existencia de unidades multidisciplinares que permitan un correcto abordaje”. “LOS FACTORES DE RIESGO DEL CÁNCER DE CABEZA Y CUELLO SON EL TABACO Y EL ALCOHOL, PERO TAMBIÉN DIETÉTICOS, OCUPACIONALES Y LA EXPOSICIÓN PROLONGADA AL SOL” Mª PILAR LÓPEZ (MÉDICO ADJUNTO DE ONCOLOGÍA MÉDICA ESPECIALIZADA EN CÁNCER DE CABEZA Y CUELLO EN EL HOSPITAL UNIVERSITARIO DE LA PRINCESA, CENTRO PÚBLICO DE LA COMUNIDAD DE MADRID) Nº COLEGIADA: 284619939

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