IM MEDICO #65 ANUARIO 2023

69 Las ITS tienen un profundo impacto en la salud sexual y reproductiva en todo el mundo que observa cómo se disparan. Más concretamente, en Europa, datos recientes sobre infecciones de transmisión sexual facilitados por el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés) constatan un aumento en los casos notificados de estas patologías en todos los países de la Unión Europea y el Espacio Económico Europeo, con España a la cabeza en algunas de ellas como la gonorrea y el linfogranuloma venéreo. A nivel global, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que unos 374 millones de personas contraen, anualmente, alguna de las cuatro ITS más comunes: clamidiosis, gonorrea, sífilis y tricomoniasis. En España, según los datos del Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), la tasa de infecciones por 100.000 habitantes en infección gonocócica aumentó más de un 19% entre 2010 y 2021; en el caso de la sífilis, creció un 8% entre 2014 y 2021, y la infección por clamidia se elevó un 18% entre 2016 y 2021. “Si las autoridades sanitarias repasan los datos epidemiológicos y los ponen encima de la mesa de Salud pública, verán que se asiste a un incesante incremento que no solo afecta a España, donde, afortunadamente, hay registros, sino a otros países de nuestro entorno como Reino Unido y norte de Europa, Suecia y Noruega, entre otros”, asegura el Dr. Jorge del Romero, miembro del Grupo de ITS de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), y director médico del Centro Sanitario Sandoval-HCSC. IdISSC de Madrid, especializado y orientado a la prevención, diagnóstico y tratamiento de las infecciones de transmisión sexual. Estas patologías, que se transmiten de persona a persona por intercambio de fluidos en las relaciones sexuales o por contacto de la piel al tocar la parte infectada del cuerpo, generalmente los genitales, además de representar un peligro para la salud individual, pueden tener impactos significativos en la Salud pública en general y graves consecuencias: la gonorrea y la clamidiosis son causas importantes de enfermedad inflamatoria pélvica e infecundidad femenina. Otras, como el herpes y la sífilis, pueden aumentar el riesgo de infección por VIH, mientras la infección por el VPH causa cáncer de cuello uterino, entre otros. Asimismo, la transmisión de una ITS de la madre al hijo puede provocar muerte prenatal o neonatal, prematuridad e insuficiencia ponderal del recién nacido, septicemia, conjuntivitis neonatal y anomalías congénitas. Como incide, al respecto, la Dra. Alicia Comunión, dermatóloga y miembro del Grupo Español de Investigación en ITS y VIH, de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), “muchas de estas infecciones de transmisión sexual son enfermedades de declaración obligatoria, si bien es cierto que no todos los profesionales las declaran. Por eso, desde nuestro Grupo insistimos en que hay que declararlas para que todos sepamos sobre la situación de estas infecciones. En cada servicio, cada caso detectado de estas enfermedades hay que registrarlo a través de unos protocolos establecidos en cada comunidad autónoma”. “No cabe duda de que las curvas de ascenso de ITS son reales, pero podrían estar algo infravaloradas porque no todos los casos son declarados”, insiste. ¿Qué factores impulsan las ITS? Los expertos no paran de buscar causas y factores detrás del constante aumento de las infecciones de transmisión sexual. “Se trata no solo de analizar lo que está ocurriendo, sino de poder obtener una explicación sobre la actual situación”, a juicio del Dr. Del Romero. Algunos de los factores que se asocian a este aumento de las ITS tienen que ver con el inicio de la primera relación sexual cada vez a edades más tempranas, con el uso de las aplicaciones o las redes sociales que facilitan la búsqueda de contactos sexuales para practicar sexo en cualquier momento, con cualquier persona y en cualquier ámbito. “El uso masivo de las redes sociales para búsqueda de contactos donde se encuentran fácilmente las prácticas de sexo que se quieran, con drogas o sin ellas, sexo individual, en grupo, sesiones de ‘Chemsex’ o encuentros en los que se mezcla el uso de drogas con la actividad sexual, especialmente en la comunidad gay. A ello se suma la pérdida del miedo

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