IM MÉDICO #59.2 ESPECIAL ENFERMEDADES MINORITARIAS

im MÉDICO | 59.2 51 Son las conclusiones de un estudio realizado por investigadores del laboratorio de Enfermedades Neuromusculares del Instituto de Investigación del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau - IIB Sant-Pau y la Unidad de Memoria del Servicio de Neurología del mismo hospital, que dirige el Dr. Alberto LLeó. El trabajo, diseñado y ejecutado íntegramente en Sant Pau con la utilización de una cohorte de pacientes del Hospital Universitario de Navarra para comparar los datos, se ha publicado en la revista Neurology Neuroimmunology and Neuroinflammation y ofrece datos que contribuyen a conocer mejor la base biológica de esta enfermedad.“El hallazgo ha consistido en identificar proteínas que hemos visto que están sobre expresadas en el suero de pacientes con ELA y que están implicadas en una vía fisiopatológica de la misma, por lo que se postulan como posibles factores desencadenantes y de progresión de la enfermedad”, destaca el Dr. Ricardo Rojas-García, investigador del grupo de Enfermedades Neuromusculares en el IIB Sant Pau y uno de los autores principales del estudio. La ELA es una enfermedad neurodegenerativa que afecta las células nerviosas en el cerebro y la médula espinal, y causa debilidad muscular rápidamente progresiva. Aunque se conocen sus síntomas y su diagnóstico clínico es relativamente sencillo, su origen resulta aún un misterio y su fisiopatología es aún poco conocida. Hasta ahora no se conocen biomarcadores específicos para su diagnóstico molecular ni tampoco para predecir su pronóstico. En prácticamente todos los pacientes con ELA puede evidenciar que existe un depósito anómalo de proteínas en las neuronas motoras del córtex cerebral, núcleos motores del tronco del encéfalo y astas anteriores en la médula espinal, es decir, que están deslocalizadas y depositadas en inclusiones en el citoplasma de dichas neuronas. “Mediante estudios neuropatológicos, lo que vemos es que hay un depósito anómalo de proteínas. Es decir, que algunas proteínas que normalmente se encuentran de forma fisiológica en el núcleo pasan a depositarse en el citoplasma”, explica el Dr. Rojas-García. Las proteínas NOD2 y Spp1 están implicadas en la vía fisiopatológica específica de la inmunidad innata y la homeostasis de las proteínas, “lo cual tiene mucho sentido y nos hace pensar que probablemente tengan un papel en el mecanismo por el que se depositan las proteínas en el cerebro de los pacientes con ELA”, detalla el investigador. Los investigadores analizaron datos de una cohorte de 123 pacientes con ELA, 30 pacientes con enfermedad de Alzheimer, 28 pacientes con demencia frontotemporal y 102 controles sanos de edades similares a los enfermos. Los resultados permiten conocer que los niveles de la proteína NOD2 eran significativamente más altos en los pacientes con ELA, respecto a los participantes “Los biomarcadores identificados se postulan como posibles factores desencadenantes y de progresión de la enfermedad” diagnosticados con Alzheimer, Demencia Frontotemporal y el grupo control. Se trata de la primera vez que se asocia a NOD2 con la fisiopatología de la ELA. Se comprobó que los niveles de Spp1 estaban elevados en los pacientes con ELA en comparación con los participantes sanos. Sin embargo, no se encontraron diferencias significativas en los niveles de esta proteína entre los pacientes con ELA y los enfermos con Alzheimer o demencia frontotemporal. Avances en esta enfermedad El Dr. Ricardo Rojas-García indica que, tanto para los enfermos como para sus familiares, este descubrimiento supone la esperanza de que la información obtenida ayude a aumentar el conocimiento de cómo se desencadena y cómo progresa la enfermedad. “Para que esto se pueda incorporar a la práctica asistencial todavía faltan otros pasos. Por el momento no es posible determinar ningún factor de supervivencia ni de progresión en base a los niveles de estas proteínas detectados en suero de los pacientes”. Así pues, uno de los próximos pasos consiste precisamente en comprobar si la determinación de los niveles de las proteínas en los pacientes puede ayudar como biomarcador diagnóstico o pronóstico en la práctica clínica. “Para ello, primero tenemos que realizar otro estudio con determinaciones tanto basales como seriadas en pacientes y compararlas con las de controles sanos y personas con otras enfermedades neurodegenerativas para validar los resultados”, reconoce el investigador. Las investigaciones en la enfermedad de ELA van dirigidas sobre todo a intentar entender por qué pasa lo que ya sabemos que pasa, “que es un proceso degenerativo de las neuronas motoras de manera casi exclusiva, asociado en algunos casos a un cuadro específico de demencia. Las investigaciones en este momento van dirigidas principalmente a tratar de entender por qué sucede esto”, responde el doctor. En el caso de las enfermedades minoritarias en general, especifica que se trata de un abanico tan amplio que es complicado establecer hacia dónde van los estudios. Todas tienen en común que son poco frecuentes, “pero pueden ir desde extremadamente graves a banales y su origen y manifestaciones clínicas son muy diversas”. Referencia 1. Noemí de Luna, Álvaro Carbayo, Oriol Dols-Icardo, Janina TuronSans, David Reyes-Leiva, Ignacio Illan-Gala, Ivonne Jericó, Inma Pagola-Lorz, Cinta Lleixà, Luis Querol, Sara Rubio-Guerra, Daniel Alcolea, Juan Fortea, Alberto Lleó, Elena Cortés-Vicente, Ricardo Rojas-Garcia. Neuroinflammation-Related Proteins NOD2 and Spp1 Are Abnormally Upregulated in Amyotrophic Lateral Sclerosis. Neurol Neuroimmunol Neuroinflamm Mar 2023, 10 (2) e200072; DOI: 10.1212/NXI.0000000000200072

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