IM MÉDICO #23

ARTRITIS REUMATOIDE im MÉDICO | 23 30 chas veces es el propio paciente el que se cita directamente con el especialista obien es remitidopor internistas o traumatólogos, asegura que se está trabajando actualmente en proyectos que favorecen el diagnóstico precoz. También ha habido, en opinión de la doctora, enormes avances relacionados con la investigaciónde losmecanismos que desen- cadenan la enfermedad en los últimos 15-10 años. Por ejemplo, la profundización en el conocimiento de cada estipe celular (leucocitos tanto B como las distintas familias de LT, sinoviocitos, osteoclastos, células endoteliales, fibroblastos, células dendríticas ymacrófagos), el descubrimientode los anticuerpos anticitrulina y su utilidad en la práctica clínica, la implicación de cada interle- quina enel proceso inflamatorio, el papel de las enzimas JAK, etc., los avances en el conocimiento de las infecciones asociadas a la enfermedad o tratamientos, el riesgo cardiovascular asociado o el manejo de la vacunación. La gran revolución farmacológica Pero si hay algoquemarcóunantes y undespués en la vidade los pacientes reumatológicos fue el año 2000. En esa fecha, recuerda García de la Peña, se comercializó el primer fármaco biológico parapacientes conartritis reumatoide, el Infliximab . “Fueel primer fármacodeuna familia llamadaANTI TNF, quehoyya tieneentre sus filasal Adalimumab, Etanercep, CertozilumabyGolimumab”. Añade que en la actualidad “disponemos de diversas familias de terapias biológicas con diversos modos de administración (intravenoso y subcutáneo),quevandirigidasfrenteadistintasdianasdelTNF,entre lasque cabedestacar Tocilizumab (Anti-IL6), Rituximab (anti-CD20) y Abatacept (anti CTLA-4)”. Un auténtico arsenal terapéutico para el reumatólogo al que se sumanmás recientemente los fármacos de pequeña molécula, que “bloquean la actividad de las enzimas llamadas JAKque intervienenen laseñalización intracelular. El Tofa- citiniby el Bariticinib son los primeros quehan sidocomercializados en nuestro país y se administran por vía oral”. El deseable manejo multidisciplinar A pesar de estos grandes avances, aún quedan muchos por lograr. García de la Peña señala, por ejemplo, que “clínicamente, sigue habiendo un número de pacientes a los que no se consigue controlar la actividad de la enfermedad para que ésta sea lo más baja posible o entren en remisión”. Llegar a este control sería un gran avance, como lo sería también conseguir que todos los servicios deReumatología tenganel apoyode enfermería, “el cual es fundamental para laeducacióny control de los pacientes”. Alude la doctora asimismo al hechode continuar la colaboraciónde los reumatólogos con las asociaciones de pacientes. “Son un pilar básicoqueademáspuedenasesorarsobremuchostemas,comoesel ejercicio,elcómoprepararlaconsultacuandovaalmédico,temasde incapacidad, etc.” Y es que, en su opinión, “unpacienteque conoce su enfermedad y es parte activa del manejo, y que está controlado y atendido, es una persona más feliz, con menos complicaciones e ingresos y conmenos absentismo laboral”. El manejo multidisciplinar, que ayude a evitar las infecciones, a llevar mejores programas de vacunación y mejor control de los factores de riesgo cardiovascular, es otra de las propuestas de la doctora García de la Peña para mejorar la intervención sobre la artritis, al igual que aumentar el conocimiento de la enfermedad tantoen lapoblaciónengeneral comoen las personas implicadas en la gestión de recursos sanitarios. “El paciente reumatológico es un paciente crónico que requiere un tiempo de atención adecuado así como un acceso igualitario a la medicación independiente- mente de donde sea atendido”, recalca. Precisamente por ello es importante “evitar los seguimientos duplicados públicos/privados, que duplican el gasto y quitan tiempo para atender mejor a otras personas” . Progresos en la detección Ante la sospecha de que un paciente pueda pa- decer una artritis reumatoide, el protocolo de actuación que la doctora sigue habitualmente en consulta lo resume en dos pasos esenciales: 1) Se realizan una serie de pruebas, analíticas en su mayoría, pero también radiografías sim- ples en manos y pies, y entre los hallazgos más frecuentes que presentan los pacientes son el aumento de los reactantes de fase aguda VSG (velocidad de sedimentación glomerular) y PCR (proteína C reactiva). Además, hay dos marca- dores de la enfermedad, que son el factor reu- matoide (FR) y, específicamente, los anticuerpos anticitrulina, que aparecen en el 70-80% de los pacientes e implican mayor agresividad de la enfermedad. El conocimiento de estos anticuer- pos es uno de los progresos más importantes que se han dado en la última década en cuanto a la detección de la enfermedad. 2) También es aconsejable realizar al inicio una radiografía de tórax y unas pruebas de función respiratoria. En cuanto al tratamiento, al principio se pres- cribe un tratamiento sintomático a base de an- tiinflamatorios no esteroideos (AINEs) y dosis bajas de corticoides si es preciso. Luego, en un periodo inferior al mes, en la mayoría de los casos se inicia el tratamiento “de fondo” para controlar la actividad de la enfermedad, con el metotrexato como fármaco de primera línea. “El descubrimiento de los anticuer- pos anticitrulina y su utilidad en la práctica clínica es uno de los grandes avances de los últimos 15 años”

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