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Cualquier problema con un medicamento biológico aconseja la retirada de su lote

El Consejo General de Colegios de Farmacéuticos (CGCOF) ha presentado hoy “Vigila”, un programa formativo de Farmacovigilancia al servicio de las oficinas de Farmacia, pero de igual interés para la Farmacia Hospitalaria.

HazFarma, el magno proyecto del Consejo General de Colegios de Farmacéuticos (CGCOF) destinado a potenciar la prestación de servicios profesionales desde la Farmacia Comunitaria, dio un paso importante este miércoles, 16 de septiembre, al poner en marcha Vigila. Se trata de un programa formativo a desarrollar entre 2015 y 2016, ...

HazFarma, el magno proyecto del Consejo General de Colegios de Farmacéuticos (CGCOF) destinado a  potenciar la prestación de servicios profesionales desde la Farmacia Comunitaria, dio un paso importante este miércoles, 16 de septiembre, al poner en marcha Vigila. Se trata de un programa formativo a desarrollar entre 2015 y 2016, con el objetivo de que se incremente el conocimiento de la Farmacovigilancia en las oficinas, al tiempo que se vela con más eficacia por la rápida comunicación de los efectos adversos que puedan derivarse de la indicación y dispensación de fármacos. Vigila sucede al proyecto Aspira que, centrado en la atención a pacientes con asma desde las farmacias, obtuvo un notable éxito durante el curso 2014-2015. En algún momento de lapresentación de esta mañana, también se hizo mención a los posibles problemas que pueden darse en los medicamentos de dispensación hospitalaria. Este fue el caso de dispositivos precargados para ciertas epoetinas. Por ello, y dada la magnitud de las moléculas de los medicamentos biológicos, la Farmacología determina que sean retirados los lotes que presenten cualquier problema.

Presentaron Vigila el presidente del CGCOF, Jesús Aguilar, y el presidente de Laboratorios Cinfa, Enrique Ordieres, actuando como conductor del acto el vocal nacional de oficinas de Farmacia del Cosejo, Teodomiro Hidalgo. Entre todos explicaron que las tarjetas amarillas destinadas a comunicar a la autoridad sanitaria la incidencia de efectos adversos en determinados fármacos están llamadas a un mayor uso, coincidiendo sin embargo en que tradicionalmente se ha dado una acusada infranotificación, por diversos motivos.

El plato fuerte de la jornada fue la intervención de Mariano Madurga, jefe del Área de Coordinación del Servicio Español de Farmacovigilancia (SEFV). Quien abrió su conferencia titulada “El papel del farmacéutico comunitario en la notificación de   Reacciones Adversas a Medicamentos (RAM)” aclarando que el medicamento es el único producto manufacturado al que se le exige autorización administrativa previa a su fabricación. Algo que, por ejemplo, no ocurre con los automóviles, los ordenadores o, por supuesto, los productos milagro. A continuación, el conferenciante definió la Farmacovigilancia como la parte de la Salud Pública que se encarga de identificar, cuantificar, evaluar y prevenir la existencia o proliferación de eventos adversos atribuibles a fármacos. Seguidamente hizo historia al recordar que el seguimiento de medicamentos que se hacía en los años 70 era totalmente artesanal, procediéndose a gestionar las fichas de incidencias farmacológicas en cestas. Posteriormente, y ya a mediados de los años 80, se empezó a contar con un centro nacional de Farmacovigilancia digno de tal nombre. Desde entonces, se han tramitado más de 250.000 incidencias, empezando por las de Cataluña, que fue la comunidad autónoma más adelantada en esta materia. Centrado ya el tema en las tarjetas amarillas con las que se comunican oficialmente los efectos adversos de fármacos que se detectan en las oficinas de farmacia, Madurga aclaró que no se trata de denuncias, sino de comunicaciones de sospecha en un contexto de incertidumbre que siempre acompaña al acto de la prescripción. En palabras del conferenciante, el riesgo nulo en la administración de un fármaco nunca podrá conseguirse, entre otras cosas, por el diverso polimorfismo genético de los individuos a los que se les administran los tratamientos.

Aun concediendo que la inmensa mayoría de los efectos adversos que se producen son inocuos, el conferenciante advirtió que estos pueden ser a veces graves. Yendo, por ejemplo, de la muerte en 24 horas de un paciente al que se le haya prescrito y dispensado 40 mg de Colchicina, inadecuadamente; a un embarazo no deseado por fallo del anticonceptivo correspondiente. De la misma forma, Madurga también puso abundantes ejemplos de problemas surgidos con ciertos fármacos como oxicam, talidomina o enalapril, entre otros.

Durante la reunión también se abordaron de manera profusa las novedades concernientes a los antidiabéticos orales de última generación

PIE DE FOTO:   Enrique Ordieres, presidente de Laboratorios Cinfa, junto a Jesús Aguilar, presidente del CGCOF

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