Cataluña y Baleares, una sanidad a la vanguardia orientada a la eficiencia en su gestión


27-02-2015

El traspaso a gestión privada de entes de asistencia sanitaria pública marca, en los últimos tiempos un cambio polémico en el modelo sanitario

 

A pesar del difícil contexto económico general en que se enmarca el sector sanitario de Cataluña, la actividad de los hospitales del SISCAT (públicos) ha aumentado en relación al año 2010. Se ha pasado de 786.529 altas en el año 2010 a 796.362 en el año 2013, la mayor parte de las cuales corresponden a hospitalizaciones quirúrgicas. También mejoran indicadores muy ligados a la práctica médica, como la mortalidad a treinta días y la mortalidad en el alta en pacientes con infarto agudo de miocardio con y sin elevación del segmento ST, fractura de cuello de fémur o reaparición de aneurisma de aorta abdominal; y también es el caso de la atención al ictus (mortalidad y supervivencia).

Los indicadores que hacen referencia a la adecuación de la atención también han mejorado, como las hospitalizaciones evitables, que han disminuido tanto en conjunto (de 16,4% en el 2010 a 15,8% en el 2013), como en mayores de 84 años (de 31,4% a 30,2%), como para patologías específicas (complicaciones de la diabetes, insuficiencia cardiaca congestiva, MPOC y asma). Incluso por lo que se refiere a la organización de la atención, los indicadores han mejorado; por ejemplo, los pacientes con código infarto atendidos en menos de 120 minutos han pasado de ser el 59,3% en el año 2010 al 65,4% en el 2013, y el tiempo hasta la cirugía por artroplastia parcial de cadera ha pasado de 3 a 2 días.

El primero de los aspectos fundamentales a los que hay que atender con respecto a la realidad sanitaria de las Islas Baleares es el crecimiento espectacular de la población en los últimos años, que ha aumentado un 33,3%. De este crecimiento ha sido responsable mayoritariamente la inmigración masiva de los últimos tiempos. De esta manera, la composición de la población según su origen queda perfilada de la manera siguiente: un 54% nacidos en las Islas Baleares, un 23% en otras comunidades autónomas y el 23% restante en el extranjero.

Si sociológicamente se abre un interrogante sobre cómo repercutirán estos cambios, económicamente las consecuencias ya son visibles, el sistema sanitario ya consume el 35% de todo el presupuesto de la comunidad, y el modelo de financiación genera anualmente una media del 20% de déficit que debe cubrirse deduciéndolo de otras partidas.