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"Si no hay investigación, el mundo se para, a todos los niveles"

El Servicio de Oncología y Hematología Pediátrica del Hospital Universitario Vall d´Hebron ha sido pionero en la aplicación de tratamientos y técnicas y referencia a nivel internacional desde finales de los años 80.

Hablamos con el doctor Josep Sánchez de Toledo Codina, médico residente en el Vall d´Hebron desde 1975, pionero en la introducción del tratamiento de la leucemia a través del trasplante de médula ósea y responsable del Servicio de Oncología y Hematología Pediátrica en el citado hospital, quien nos cuenta cómo ...

Hablamos con el doctor Josep Sánchez de Toledo Codina, médico residente en el Vall d´Hebron desde 1975, pionero en la introducción del tratamiento de la leucemia a través del trasplante de médula ósea y responsable del Servicio de Oncología y Hematología Pediátrica en el citado hospital, quien nos cuenta cómo se interesó por el mundo de la medicina. “En mi caso, es verdad que a raíz de que en el año 1956 sufrí una poliomielitis de la cual tuve la suerte de recuperarme totalmente, me empecé a interesar por temas de medicina. Después de la escuela primaria inicié mi andadura en ese campo y acabé la carrera en 1974, la primera promoción de la Universidad Autónoma de Barcelona”.

La investigación, la inquietud profesional y las ganas de avanzar contra la enfermedad llevaron a ese grupo de investigadores a introducir una técnica nueva para curar el cáncer, pionera en España. “Un día hablamos de la posibilidad de curar enfermedades con el trasplante de la médula ósea, y nos vamos unos cuantos a Servei Estació (una conocida tienda de bricolaje de Barcelona) a comprar mallas metálicas de 300 micras para poder filtrar la médula, construir unos aparatos rudimentarios con jeringuillas de estrella, y así comenzar un camino. Éramos un grupo de gente joven interesada en investigar y progresar”. Y este camino que empezó en 1986, con siete niños a los que le hicieron un trasplante autólogo (la mayoría con un neuroblastoma), ha continuado a lo largo de todos estos años, y ahora ya alcanza la cifra de 1.200 trasplantes con progenitores hematopoyéticos.  Su idea original, rescatar enfermos que en aquel momento, con los tratamientos disponibles que había, no tenían salida.

Así nos explica el doctor los objetivos de un trasplante, “la finalidad es eliminar toda la población tumoral, y eso es implantar una médula ósea que sea del propio individuo (cada vez se hace menos), o bien de un familiar idéntico o de un donante compatible no familiar, es decir una sangre de cordón umbilical, que se implante lo más rápido posible en el individuo receptor, y empiece a funcionar por sí sola, y comience a fabricar plaquetas, glóbulos rojos, glóbulos blancos…y se recupere la hematopoyesis. El trasplante se utiliza de forma terapéutica no solamente en enfermedades malignas, sino que también tiene indicaciones en enfermedades hematológicas no malignas, como el trastorno de las hemoglobinas, enfermedades metabólicas de adiposis, o aquellas en las que el sistema inmunológico no funciona”.

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