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Los retos de la neurootología ante la oscilopsia, el vértigo visual y el PPPD

La segunda conferencia magistral que dio comienzo al Congreso Nacional de la SEORL-CCC estuvo protagonizada por el doctor Adolfo Bronstein, quien recibió una cerrada ovación al ser reconocido como miembro de honor de la sociedad científica.

Aunque no tienen todavía tratamientos definitivos, los síndromes neurootológicos como la oscilopsia, el vértigo visual y el persistent perception posturant dizziness (PPPD) suelen ser síntomas frecuentes en pacientes neurológicos que requieren de un abordaje multidisciplinar. De desgranar cada una de ellas y el punto actual en el que se encuentran ...

Aunque no tienen todavía tratamientos definitivos, los síndromes neurootológicos como la oscilopsia, el vértigo visual y el persistent perception posturant dizziness (PPPD) suelen ser síntomas frecuentes en pacientes neurológicos que requieren de un abordaje multidisciplinar. De desgranar cada una de ellas y el punto actual en el que se encuentran se ha encargado este jueves, en la segunda conferencia magistral del 73º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC), el reputado doctor Adolfo Bronstein, profesor de Neuro-otología Clínica en el Imperial College de Londres y Neurólogo especialista en el Hospital Charing Cross y en el Hospital Nacional de Neurología y Neurocirugía, Queen Square (Londres, Reino Unido).

El Auditorio Alfredo Kraus de Las Palmas de Gran Canaria, con muchos de los 1.500 congresistas que se han dado cita para este evento, ha conocido de primera mano los detalles de los aspectos visuales que afectan a cada enfermedad vestibular. Por un lado, la oscilopsia (que es la ilusión de movimiento del campo visual) es fácilmente confundible con el vértigo visual, ha apuntado Bronstein. En este caso, se manifiesta por mareos agravados o desencadenados por estímulos visuales (como los que puede haber en un supermercado).

En cuanto al síndrome de vértigo visual, tienen relación directa con el aumento de los síntomas vestibulares a causa de impulsos visuales. El patrón es repetitivo y se ve potenciado por estímulos optocinéticos que obedecen a ciertos patrones visuales, por lo que los pacientes pueden notar que sus síntomas no mejoran y que, de hecho, se perpetúan a lo largo del tiempo.

Por lo general, ha expuesto Bronstein, una enfermedad aguda vestibular "producirá dos o tres días de vértigo y náuseas", a los que seguirán dos o tres días de mareos y dos o tres semanas de intolerancia al movimiento cefálico o visual.

Algunos de esos pacientes, han comprobado los especialistas, se orientaban en función de los estímulos visuales y no, como de costumbre, por la vertical gravitacional. "Se denominaron field dependent o visually dependent, los que se orientan más por la visualización que por la percepción interoceptiva", ha especificado.

Pero también están los pacientes vestibulares crónicos, que desarrollan el síndrome del PPPD, que básicamente aglutina ciertas condiciones similares de distintas enfermedades vestibulares y los reunió bajo una nomenclatura común. La sintomatología se describe por mareos, inestabilidad o vértigos que no llegan a ser los de un ataque vestibular agudo.

Aunque muy relacionados ambos síntomas, un paciente no tiene por qué padecer PPPD y vértigo visual, y viceversa. Lo que está por determinar, ha reconocido el experto, es si la superposición de rasgos es pequeña o es enorme. "Pienso que es bastante, pero no está claramente comprobado porque hay excepciones para los dos lados", ha confesado.

En cuanto a lo concerniente al vértigo visual, relacionado con mareos crónicos funcionales, el tratamiento se centra en rehabilitación visiovestibular, la desensibilización y en factores subyacentes (como migrañas o depresión). De hecho, fármacos como la nortriptilina funcionan igual de bien como antimigrañosos que como antidepresivos.

Oscilopsia

Este síndrome se ha de determinar preguntando "cuándo" al paciente. Es decir, en qué momento se mueven las imágenes, porque no está relacionada con movimientos cefálicos, al contrario que el vértigo visual o el PPPD.

Puede que se deba a una ausencia de la función vestibular, y entre las etiologías, la predominante hoy es la idiopática, ha informado Bronstein. Por otro lado, está la neurológica, en pacientes que han pasado una meningitis o una degeneración cerebelosa, o bien una polineuropatía que acabó afectando al nervio vestibular.

Otra de las causas podría ser ototóxica. Un tratamiento con gentamicina suele ser efectivo, y de hecho pacientes que han recibido tratamientos inmunes para melanomas han sufrido interacción con la melanina.

En definitiva, ha sentenciado el experto, ningún tratamiento actual "llega a ser bueno" y los mejores resultados se están obteniendo al combinar distintos.

El evento ha concluido con la entrega de la placa reconociendo como socio de honor a Bronstein, por parte de Manuel Bernal Sprekelsen, presidente de la SEORL-CCC e Isabel García López, secretaria general de la SEORL-CCC.

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