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Cambios en el manejo de dos enfermedades raras de la sangre

Abordamos con María Magdalena Alcalá Peña y con Julia Montoro Gómez cuál es la importancia de la multidisciplinariedad en beneficio del óptimo manejo del paciente de dos enfermedades raras de la sangre, el mieloma múltiple (MM) y los síndromes mielodisplásicos (SMD).

"Independientemente de que sea una enfermedad que dependa principalmente del hematólogo, hay una serie de especialidades clave en el diagnóstico y seguimiento del mieloma múltiple (MM). Su papel en este caso es prioritario", señala María Magdalena Alcalá Peña, facultativo especialista de Área de Hematología y hemoterapia en el Hospital Regional ...

"Independientemente de que sea una enfermedad que dependa principalmente del hematólogo, hay una serie de especialidades clave en el diagnóstico y seguimiento del mieloma múltiple (MM). Su papel en este caso es prioritario", señala María Magdalena Alcalá Peña, facultativo especialista de Área de Hematología y hemoterapia en el Hospital Regional Universitario de Málaga y responsable de Mieloma Múltiple en dicho hospital. Afirma que la mayoría de los pacientes con MM refiere dolores óseos, presenta anemia e insuficiencia renal como síntomas y signos al diagnóstico. En ese sentido, el papel del médico de Atención Primaria o el internista es "clave" a la hora de detectar estos síntomas y sospechar la probable presencia de un MM o su estadio previo y no demorarse para solicitar las pruebas necesarias para diagnosticar la enfermedad.

Un retraso en el diagnóstico puede implicar incluso la muerte precoz del paciente. Otras especialidades como nefrología o traumatología son realmente necesarias, ya no sólo para el diagnóstico del MM que se presenta frecuentemente con insuficiencia renal o lesiones óseas, sino para continuar con el seguimiento de la enfermedad, de manera conjunta con el hematólogo. Por lo tanto, "el trabajo en equipo y el mejor conocimiento de la enfermedad es tarea de todos. Todo ello irá en beneficio del paciente sin duda alguna".

Julia Montoro Gómez, médico adjunto del Hospital Vall d ́Hebron, se muestra de acuerdo en que la multidisciplinariedad es fundamental no sólo desde el punto de vista de diagnóstico, también desde el clínico. Recuerda que un diagnóstico óptimo de SMD precisa de muchos especialistas implicados como son un hematólogo clínico, citólogo, genetista, citometrista, y, "aun así, a veces, no se llega a un diagnóstico de certeza". Desde la parte clínica, de acuerdo con sus palabras, "un ejemplo es la figura del geriatra que hace una valoración global del paciente". Esto les ayuda mucho a la hora de tomar una decisión terapéutica.

Abordaje terapéutico

"En los últimos veinte años, se ha producido un importante avance en el descubrimiento de nuevas terapias para el MM", según nos remarca Alcalá Peña. Añade que el contar con nuevos fármacos, inmunomoduladores, anticuerpos monoclonales, anticuerpos biespecíficos, y las células CAR-T, les está permitiendo, y les va a permitir, "tratar mejor el MM, tener más opciones de tratamiento tanto al diagnóstico como en las sucesivas recaídas, lo que hará que los pacientes con MM vivan más tiempo, e incluso lograr la curación de esta enfermedad".

Además de estos nuevos fármacos, han cambiado conceptos antiguos, como el de tratamiento finito o limitado, pasando a aplicar un tratamiento continuado. El concepto de enfermedad mínima residual (enfermedad no detectable, ni en sangre ni a nivel óseo) como objetivo principal del tratamiento, lleva a hacer cambios en la estrategia terapéutica, como tratar antes o cambiar antes de tratamiento frente al más mínimo dato de progresión. Todo esto conlleva "respuestas más rápidas y duraderas, y, en definitiva, mayor supervivencia" para los pacientes.

El MM es una enfermedad sumamente heterogénea, por lo tanto, el futuro del tratamiento consistirá en combinar fármacos con distintos mecanismos de acción, cada vez más potentes. El hecho de poder contar hoy en día con la inmunoterapia, que no sólo destruye la célula tumoral, sino que refuerza el sistema inmune en los pacientes, es "crucial para vencer a la enfermedad con buena tolerancia al tratamiento".

En SMD, en los pacientes de más bajo riesgo, Montoro Gómez comenta que "el reto es mejorar la anemia, evitar las transfusiones", lo que debería traducirse en una mejoría en la calidad de vida, e incluso en una reducción en las otras comorbilidades.

Para más información, descargar el PDF adjunto.

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