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Las partículas de virus que flotan en el entorno hospitalario pueden suponer un riesgo para la salud

Actualmente, muchos programas de control de infecciones se basan en nociones previas sobre la propagación de infecciones que, a juicio de expertos, han quedado obsoletas, por lo que esperan que desde la OMS se proceda a una actualización de los protocolos.

Con la pandemia de COVID-19 se ha puesto de manifiesto los riesgos de la inhalación de partículas en el aire que flotan en el interior de lugares, incluidos los centros sanitarios. Aunque, a lo largo de la pandemia, han sido muchos los métodos de trabajo que se han implantado en ...

Con la pandemia de COVID-19 se ha puesto de manifiesto los riesgos de la inhalación de partículas en el aire que flotan en el interior de lugares, incluidos los centros sanitarios. Aunque, a lo largo de la pandemia, han sido muchos los métodos de trabajo que se han implantado en esta materia, "las pautas utilizadas para evaluar el riesgo de infección en el entorno hospitalario se han basado en conocimientos obsoletos", a criterio de expertos de la Universidad de Lund en Suecia.

Una vez sabido que la COVID-19 se transmite principalmente a través de partículas finas de aerosol que contienen el virus, estas pueden permanecer en el aire durante muchos minutos y extenderse a más de dos metros, especialmente en ambientes mal ventilados. Las partículas también pueden atravesar los huecos de las máscaras quirúrgicas o los respiradores. A pesar de esto, muchos programas de control de infecciones se basan en nociones previas sobre la propagación de infecciones. "Esperamos que se actualicen las recomendaciones de la OMS y se adapten los procedimientos", manifestó Carl-Johan Fraenkel, consultor y especialista en medicina de infecciones y control de infecciones en el SUS e investigador de la Universidad de Lund.

Para el estudio, el más extenso de su tipo, publicado en la revista ´Clinical Infectious Diseases´, se recogieron muestras entre la primavera de 2020 y la de 2021 con el objetivo de obtener más conocimiento sobre cómo se propaga el SRAS-COV-2. Se tomaron, en concreto, en entornos hospitalarios, principalmente en diferentes salas de COVID-19, en el aire en las habitaciones de los pacientes de cuidados intensivos, así como en otras salas.

Un factor importante en las mediciones es que los pacientes hospitalizados generalmente habían estado infectados durante una o dos semanas antes de enfermar y solicitar atención médica, lo que significa que su carga viral no era tan alta como la de aquellos con infecciones más recientes.

"Recolectamos muchas muestras en diferentes tipos de pacientes y medimos cuántas partículas de virus había en las muestras de aire recolectadas. Luego los relacionamos con la carga viral que el afectado tenía en su cuerpo, cómo era la ventilación dentro de la habitación y la distancia al paciente", explicó Sara Thuresson, estudiante de doctorado en tecnología de aerosoles en la Universidad de Lund. "También recogimos muestras a diferentes distancias: a menos de un metro del paciente, a uno o dos metros y a más de dos metros", según la misma experta.

Propagación de la infección

Los investigadores comprobaron que el riesgo de infección aumentó en un 50 por ciento para cada categoría. "Los pacientes recién infectados en otras salas los más infecciosos y con quienes se ha utilizado equipo de protección más básico", según Fraenkel. Y es que, tal como se señala en este estudio, el personal de atención médica ha utilizado, principalmente, el mejor equipo de protección personal al tratar a los pacientes más enfermos, aquellos con ventiladores o que reciben otro tipo de asistencia respiratoria, "Sin embargo, este grupo de pacientes parece ser el menos infeccioso", indica dicho investigador.

Actualmente, se están realizando más investigaciones sobre la importancia del riesgo de infección en las salas de espera y los pasillos de los centros sanitarios, donde es más común encontrar pacientes o personal sin ningún síntoma, pero que también pueden ser portadores de virus infecciosos.

"Se deben revisar las pautas que hemos estado siguiendo para evaluar los riesgos en el cuidado de la salud. Ha habido mucho debate sobre las recomendaciones gubernamentales tanto en Suecia como en otros países, por ello, nuestro estudio contribuirá a cambiar las recomendaciones internacionales. Aunque la OMS y otras organizaciones de control de infecciones han reconocido el papel clave de los aerosoles en la transmisión del SARS-CoV-2, todavía hay muchos aspectos de los programas de control de infecciones que se basan en antiguas pautas", concluye el investigador

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