El déficit de vitamina D se asocia a riesgo de desarrollo de ciertos tipos de cáncer


12-06-2014

Los expertos recomiendan una prudente exposición solar diaria para evitar el déficit de vitamina D, especialmente en personas mayores.

 

En los últimos años, la vitamina D se ha visto involucrada en un mayor número de procesos fisiológicos, y como consecuencia, “la incidencia de diversas patologías como el cáncer, la esclerosis múltiple, la enfermedad inflamatoria intestinal, la diabetes tipo 2, la hipertensión o las enfermedades cardiovasculares e incluso se ha demostrado que la administración de esta vitamina puede ser beneficiosa en el tratamiento de algunas de ellas”. Así lo explicó el profesor Jordi Salas-Salvadó, catedrático de Nutrición de la Universidad Rovira y Virgili, y ponente del ciclo de conferencias sobre “Alimentación y Nutrición. Su importancia en Atención Primaria”, celebrado en la Real Academia Nacional de Medicina (RANM). Este ciclo estuvo coordinado por los profesores Luis Alberto Moreno, presidente del Instituto Danone, y Manuel Serrano Ríos, académico de Número y presidente de honor del Instituto Danone. Los especialistas señalan que a pesar del importante número de horas de sol al año que tenemos en España, los últimos estudios realizados apuntan “que el 87% de los españoles mayores de 65 años presenta insuficiencia de vitamina D, fundamentalmente por la combinación de varios factores: la falta de exposición al sol, la insuficiente ingestión alimentos ricos en vitamina D, la inadecuada absorción de ésta por parte del intestino debido a la edad o la presencia de sobrepeso y obesidad”, apunta el experto.

Además de la moderada exposición al sol, para prevenir su déficit no deben faltar ciertos alimentos en la dieta. “Son ricos en vitamina D el pescado azul, el aceite de hígado de pescado, la margarina, el huevo, la leche, derivados lácteos y alimentos fortificados”, explica el profesor Salas-Salvadó. Esta vitamina participa en la homeostasis mineral, en la regulación de la expresión genética y en la diferenciación celular. Asimismo, estimula la absorción de calcio y fósforo de los alimentos en el intestino delgado, especialmente en el yeyuno, e incrementa en el riñón la reabsorción de calcio y fósforo, siendo esencial para mantener la concentración de estos minerales en la sangre y para la mineralización ósea. La cantidad diaria recomendada de vitamina D es de 10 µg (microgramos) al día (400 UI/día). Esta cantidad asegura la prevención del raquitismo y garantiza el adecuado desarrollo óseo en niños y adolescentes. Según explica el profesor Salas-Salvadó, “la mayoría de niños y adolescentes recibe suficiente radiación solar, lo que suele asegurar niveles adecuados de esta vitamina. No obstante, hay necesidades especiales en momentos puntuales, como es el caso del embarazo, la lactancia o la menopausia, donde la ingesta de calcio puede incrementarse hasta los 600 U/día”.