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El riesgo de contraer una infección es un 30% superior en personas desnutridas

Diversos estudios han demostrado que los niños con desnutrición presentan complicaciones infecciosas más frecuentes y estancias más largas en el hospital después de una cirugía.

Infecciones y desnutrición son conceptos estrechamente ligados ya que, mientras las infecciones exacerban la desnutrición, esta aumenta el riesgo de infección en un 30%. Expertos han constatado que las enfermedades por deficiencia alimentaria pueden reducir la resistencia del organismo a las infecciones y afectar de modo adverso el sistema inmunológico. ...

Infecciones y desnutrición son conceptos estrechamente ligados ya que, mientras las infecciones exacerban la desnutrición, esta aumenta el riesgo de infección en un 30%. Expertos han constatado que las enfermedades por deficiencia alimentaria pueden reducir la resistencia del organismo a las infecciones y afectar de modo adverso el sistema inmunológico. Con el objetivo de concienciar sobre el papel de la desnutrición en la evolución de las infecciones pediátricas, Danone Specialized Nutrition lanza la campaña de concienciación Rompe el Círculo, para reflejar, además, la importancia del diagnóstico temprano de la desnutrición en pediatría y de derivar al paciente, cuanto antes, al especialista en Gastropediatría.

"A la hora de abordar la desnutrición infantil, el papel de los pediatras de Atención Primaria es clave, pues son la puerta de entrada al sistema sanitario. Son ellos los que primero pueden actuar frente a la desnutrición, detectando problemas orgánicos subyacentes y/o matizando comportamientos poco saludables. Y, en caso de que el paciente pueda beneficiarse, serían ellos los que iniciarían los trámites de la derivación al especialista", indica el Dr. Iván Carabaño, médico adjunto del servicio de Pediatría del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid. Una vez realizada la derivación a gastropediatría, "los gastropediatras, en especial si están capacitados en nutrición clínica, van a facilitar que los niños en situación de riesgo nutricional no inclinen su balanza hacia un escenario de carencia, sino que consigan equilibrarlo de una manera razonable y con pautas de nutrición específicas", remarca el Dr. Carabaño.

La relación entre desnutrición e infección es bidireccional. Por un lado, los cambios en la microbiota intestinal relacionados con la desnutrición comprometen la función inmune, mientras que las deficiencias de proteínas y micronutrientes comprometen las funciones inmunes innatas y adaptativas. Por otro, la infección aumenta el riesgo de desnutrición debido al gasto metabólico de la activación inmunitaria, por su efecto directo -como, por ejemplo, con la pérdida de nutrientes durante una diarrea-, así como por la potencial suspensión del apoyo nutricional en lactantes críticamente enfermos. "Las infecciones graves más prevalentes a nivel mundial en el colectivo infantil afectado por la desnutrición son tres: diarrea, neumonía y sarampión, y estos tres procesos conllevan en estos niños una gran letalidad. Pero, realmente, cualquier infección es más frecuente en un niño con mal estado nutricional", explica el Dr. Carabaño.

La importancia de iniciar un soporte nutricional temprano

Una intervención nutricional temprana en los niños con desnutrición aumenta la posibilidad de obtener mejores resultados. "La precocidad en la restauración de un buen estado nutricional es, sin duda, un factor muy importante. Incluso, en ciertas situaciones de riesgo, el pediatra se ha de anticipar a la aparición de una desnutrición, pues la optimización del estado nutricional va a mejorar la recuperación del niño", dice el Dr. Carabaño. En esta línea, tener en cuenta el valor que aporta cada nutriente al sistema inmunitario del paciente es fundamental en el abordaje de la desnutrición, especialmente en la desnutrición infantil. Por eso, el objetivo del tratamiento nunca debe ser la simple ganancia de peso, sino lograr un aporte adecuado de cada nutriente para un buen desarrollo. "Siempre que sea posible, el soporte nutricional de elección será la nutrición enteral. Por razones obvias, dentro de las opciones enterales, nos decantaremos por la oral. Si esta fuera imposible, se podría recurrir a ofrecer los aportes a través de una sonda, que lleve la alimentación directamente hasta el estómago, o hasta el intestino delgado. Cuando la alimentación no pueda llegar al aparato digestivo, se recurrirá a la llamada nutrición parenteral, que es la que se ofrece directamente a través de una vena", concreta el especialista del Hospital 12 de Octubre.

Para tratar la desnutrición, Infatrini, de Nutricia, es una formulación hipercalórica especialmente diseñada para estimular la recuperación del crecimiento en el lactante, está indicado para el manejo dietético de patología asociadas a desnutrición, requerimientos de energía aumentados y/o restricción de fluidos desde el nacimiento hasta los 9 kg de peso. Algunas de estas patologías pueden ser: parálisis cerebral, oncología, enfermedad pulmonar crónica, UCI, enfermedad cardiaca congénita, recuperación del estado nutricional previa y posterior a intervención quirúrgica, además de cualquier situación que requiera un soporte nutricional enteral. Además, es la única gama completa de fórmulas energéticas para lactante que está adaptada a la presencia o ausencia de problemas de tolerancia, y cuenta con amplia experiencia y evidencia clínica en pediatría.

En los pacientes pediátricos de más edad, la gama Fortini está formulada eficazmente para el tratamiento de la desnutrición en caso de múltiples patologías con alteración del crecimiento y fallo de medro. Fortini cuenta con inmuno-nutrientes (vitaminas A, C, D, zinc y hierro) que apoyan el sistema inmunitario, y una exclusiva mezcla multifibra MF6 que se asemeja a las fibras que se encuentran en una dieta variada y saludable. Su composición ha demostrado que proporciona la energía, las proteínas y los nutrientes adicionales necesarios para alcanzar una recuperación del crecimiento. En concreto, se ha observado una recuperación del ritmo de crecimiento en 28 días y, en los casos de desnutrición más leve, en dos semanas. Por último, el experto incide en que, en el colectivo infantil, los estilos de vida saludables son el factor preventivo más importante a la hora de reducir la prevalencia de enfermedades no transmisibles en un futuro, en especial, las enfermedades cardiovasculares y el cáncer. "En este orden de cosas, garantizar una nutrición apropiada para cada niño, atendiendo a sus problemas y necesidades, ha de ser uno de los objetivos prioritarios de salud para cualquier población que se marque un horizonte mejor. En nuestras manos está que así sea", ultima el Dr. Carabaño.

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