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Se triplica el riesgo de hipertensión en niños con apnea del sueño que no la superan en la adolescencia

La apnea obstructiva del sueño puede ser causada por problemas como el agrandamiento de las amígdalas o las adenoides en algunos niños aunque la obesidad es considerada un factor crítico.

Los niños con apnea obstructiva del sueño que no la superan en la adolescencia tienen casi tres veces más riesgo de hipertensión en comparación con aquellos sin el problema respiratorio. Hasta ahora, no se había estudiado a fondo y a largo plazo este problema en los niños, según el autor ...

Los niños con apnea obstructiva del sueño que no la superan en la adolescencia tienen casi tres veces más riesgo de hipertensión en comparación con aquellos sin el problema respiratorio. Hasta ahora, no se había estudiado a fondo y a largo plazo este problema en los niños, según el autor principal del estudio, Julio Fernández-Mendoza, profesor asociado en el Centro de Investigación y Tratamiento del Sueño de la Facultad de Medicina de la Universidad Penn State en Hershey, Pensilvania (EEUU).

Estos hallazgos, que se consideran preliminares, fueron presentados, en la reciente Conferencia virtual sobre epidemiología, prevención, estilo de vida y salud cardiometabólica de la American Heart Association.

Según la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño, se puede hablar de tres tipos de apnea del sueño, siendo la más frecuente, aquella causada por el bloqueo de las vías respiratorias, estimándose que afecta a casi 30 millones de adultos y la mayoría de casos no se diagnostican.

El nuevo estudio observó a 421 niños, de 5 a 12 años, que fueron monitoreados durante la noche en un laboratorio del sueño. De esos niños, alrededor del 12% tenía al menos apnea obstructiva del sueño leve.

"Después de más de siete años de seguimiento, cuando la mayoría de los niños tenían entre 12 y 19 años, la apnea del sueño había desaparecido en poco más de la mitad de ellos. Los niños, a menudo, superan el problema con la edad", señaló Fernández-Mendoza.

Después de ajustar factores como el sexo, la raza / etnia, la edad, los niveles de obesidad y si a los niños se les extirparon las amígdalas o las adenoides, los investigadores encontraron que los niños cuya apnea del sueño persistió en la adolescencia tenían 2.9 veces más probabilidades de tener presión arterial alta que los niños. que nunca tuvo el problema. Si la apnea del sueño comenzó en la adolescencia, tenían 1,7 veces más probabilidades de tener presión arterial alta.

"La apnea obstructiva del sueño puede ser causada por problemas como el agrandamiento de las amígdalas o las adenoides en algunos niños, pero la obesidad es un factor crítico", indicó el Dr. Fernández-Mendoza.

Por su parte, la Dra. Carissa M. Baker-Smith, directora del Programa de Cardiología Preventiva Pediátrica del Hospital Nemours en Wilmington, calificó el estudio de "significativo" por su enfoque a largo plazo. Destacó que "la investigación también destaca la importancia de considerar la calidad del sueño de un niño como un factor de riesgo para la presión arterial alta".

"Lo que esto dice es una de las razones por las que los niños tienen presión arterial alta es porque tienen apnea obstructiva del sueño, incluso después de que controlamos otros factores de riesgo conocidos, como la obesidad", dijo Baker-Smith.

Factores precursores de la enfermedad cardíaca

El sueño, la presión arterial alta y la obesidad son factores entrelazados en las enfermedades cardíacas. En una persona joven, estos factores se convierten en precursores de una enfermedad cardíaca más avanzada en la edad adulta si no se tratan.

"Debido a que la presión arterial alta puede provocar daños graves, es importante prestar atención a la calidad del sueño de un niño y no se debe ignorar un diagnóstico de apnea", indicó Baker-Smith.

Aún así, no todos los niños que roncan tienen apnea del sueño, pero los ronquidos fuertes (ronquidos que se escuchan a través de la puerta de un dormitorio) son el indicador más común. Otros incluyen irritabilidad o somnolencia diurna excesiva.

A veces, es necesario extirpar las amígdalas o adenoides del niño. Pero, a menudo, según el Dr. Fernández-Mendoza, "los tratamientos incluyen una pérdida de peso cuidadosamente estructurada, así como varios tipos de terapia de presión positiva en las vías respiratorias que proporciona una corriente de aire a través de una máscara para mantener las vías respiratorias abiertas".

La recomendación de este experto a los padres es que no asuman que los ronquidos en un niño no tienen importancia o que su sobrepeso es normal. "Conviene evaluar al niño con un estudio del sueño".

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