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Novedades en el abordaje de enfermedades cardiovasculares: cardiopatía isquémica e insuficiencia cardíaca

Mayo es el mes de la Concienciación sobre la Insuficiencia Cardíaca, en el que se suceden los mensajes sobre la importancia de actuar frente a esta patología que junto con la cardiopatía isquémica arrojan una alta morbi-mortalidad. Con la irrupción de la pandemia de COVID-19, su abordaje ha sufrido cambios, de ahí el interés de una revisión a las principales novedades en este tipo de enfermedades.

Enfermedades cardiovasculares como la cardiopatía isquémica y la insuficiencia cardíaca mantienen en la actualidad además de una elevada incidencia, un alto grado de letalidad entre aquellos que las padecen. Con la llegada de la pandemia de covid-19, se ha podido constatar que los pacientes con un mayor riesgo cardiovascular se ...

Enfermedades cardiovasculares como la cardiopatía isquémica y la insuficiencia cardíaca mantienen en la actualidad además de una elevada incidencia, un alto grado de letalidad entre aquellos que las padecen. Con la llegada de la pandemia de covid-19, se ha podido constatar que los pacientes con un mayor riesgo cardiovascular se han visto afectados de manera particular. Asimismo, se han observado una serie de manifestaciones de la enfermedad relacionadas con el sistema cardiovascular, entre ellas cardiopatía isquémica e insuficiencia cardíaca.

Cardiopatía isquémica, nuevas tendencias

En concreto, la enfermedad isquémica cardiaca continúa siendo la principal causa de mortalidad global, según datos de la OMS, y es la causa más común de insuficiencia cardiaca (IC) en el mundo desarrollado. Desde el año 2000, el mayor aumento de muertes corresponde a esta enfermedad, que ha pasado de más de 2 millones de defunciones en 2000 a 8,9 millones en 2019. Asimismo, se estima que en Europa genera 4 millones de fallecimientos cada año, lo que supone el 47% de todas las muertes.

La cardiopatía isquémica junto con el ictus isquémico tiene un coste sanitario superior a 2.500 millones de euros en España; la hospitalización y procedimientos relacionados suponen aproximadamente un 40%. También hay que tener en cuenta que la morbilidad y la mortalidad asociadas a la cardiopatía isquémica e ictus isquémico conllevan un coste estimado por pérdida de productividad de más de 1.300 millones de euros.

La prevalencia de cardiopatía isquémica aumenta con la edad y es superior en los hombres que en las mujeres, incluso en edades avanzadas. No obstante, la cardiopatía isquémica también se encuentra entre las principales causas de morbimortalidad en la mujer, sobre todo a partir de los 50 años, siendo en muchas ocasiones infradiagnosticada, o diagnosticada de forma tardía, lo que acarrea un peor pronóstico de su enfermedad.

La causa más frecuente de esta patología es debida a la ateromatosis coronaria que hace disminuir, bien de forma aguda o crónica, la circulación sanguínea del miocardio en una región, ocasionando una perfusión insuficiente en el territorio de la arteria coronaria afectada. Clínicamente, la cardiopatía isquémica tiene dos posibles formas de manifestarse. Una de ellas es el síndrome coronario agudo y otra, la cardiopatía isquémica crónica.

Con respecto al síndrome coronario agudo sin elevación del ST, recientemente se han actualizado las guías de la Sociedad Europea de Cardiología. Como explica la Dra. Ana Viana Tejedor, coordinadora de la Unidad de Cuidados Agudos Cardiológicos del Hospital Clínico San Carlos y vocal de la sección de Cardiopatía Isquémica y Cuidados Cardiovasculares Agudos de la SEC, las nuevas guías europeas del síndrome coronario agudo sin elevación del ST (SCASEST) "aportan importantes novedades en las recomendaciones de pretratamiento, de tratamiento antitrombótico, de coronariografía precoz en los pacientes de alto riesgo e incluyen secciones específicas, como el diagnóstico y tratamiento de la disección coronaria espontánea y el MINOCA".

Asistencia durante la pandemia

Por otra parte, el covid-19 ha ocasionado daños colaterales con una estrecha relación entre la pandemia y las paradas cardiorrespiratorias extrahospitalarias. "Se ha observado un incremento del 52% de las mismas, cuando se compara con el mismo periodo de 2019", según datos aportados por la Dra. Viana Tejedor. En concreto, se registró un aumento de las paradas cardiorrespiratorias ocurridas en el domicilio y de las no presenciadas, probablemente secundarias al confinamiento y a las medidas de distanciamiento social.

Además, existió un mayor retraso hasta recibir asistencia avanzada (15 min frente a 12 min, p<0.001) y peor supervivencia hospitalaria (5,1% frente a 9,5%; p=0.06). Esta situación se produjo, sobre todo, durante la primera oleada y en muchos casos por miedo a contraer el virus hubo quien pasó el infarto en su casa. "Afortunadamente, en estos momentos, los pacientes vuelven a acudir al hospital". No obstante, como subraya la Dra. Viana Tejedor, "hay que seguir concienciando a la población de la gravedad de las enfermedades cardiovasculares, para que no dejen de consultar ante la aparición de síntomas cardiológicos".

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