Un derivado de una droga psicodélica ofrece potencial en las adicciones


07-01-2021
El tabernantálogo puede ser preparado en un único paso de síntesis y carece de la toxicidad y potencial alucinógeno del compuesto parental.
 

Un equipo científico de la Universidad de California ha conseguido modificar exitosamente la estructura de la ibogaína, un alcaloide psicodélico, para explotar su actividad anti-adictiva natural y eliminar su toxicidad. Esta última ha sido uno de los principales obstáculos del desarrollo farmacológico de la ibogaína, según afirma David Olson, director del estudio.

En efecto, aunque al igual que otras drogas psicodélicas la ibogaína tiene efectos duraderos, su uso presenta riesgos derivados no sólo de su capacidad alucinógena sino también de la de inducir arritmias cardíacas. Sin embargo, su potencial anti-adictivo es sustancial, ya que existe evidencia de su capacidad de reducir la dependencia a diversas sustancias, incluyendo opiáceos, alcohol y psicoestimulantes.

Con el objetivo de explotar estas ventajas, el equipo de Olson ha identificado en la estructura molecular de la ibogaína un farmacóforo que carece de toxicidad y potencial alucinogénico. Denominado tabernantálogo, presenta un perfil de solubilidad favorable y promueve la plasticidad neuronal en roedores.

En modelos animales de adicciones una única dosis redujo la búsqueda de alcohol o heroína, al tiempo que produjo efectos similares al de los anti-depresivos. Este efecto terapéutico múltiple sugiere que el mismo fármaco podría ser usado para tratar diversas patologías neuropsiquiatricas, concluye Olson.