La farmacogenómica amplia las posibilidades de la N-acetilcisteína en la era Post Covid


11-12-2020
Neumólogos italianos ampliarán en breve el conocimiento científico sobre el papel que puede jugar la N-acetilcisteína en los pacientes con historial de Covid-19. Dentro de un contexto clínico especialmente atento a la fibrosis pulmonar idiopática y el daño orgánico progresivo que padece un número creciente de pacientes.
 

Como cuarta entrega del ciclo de webinars "El cuidado está en el aire", organizado por la compañía farmacéutica Zambon, este 11 de diciembre, toda la atención se centró en la prevención del daño pulmonar progresivo debido a la fibrosis idiopática de estos órganos, en el contexto de pandemia de Covid-19.

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Dr Alberto Papi

Nuevamente, correspondió al doctor Alberto Papi, director de la sección de enfermedades respiratorias del departamento de Medicina Clínica y Experimental del Universidad de Ferrara (Italia), conducir el encuentro y animar la discusión científica.

Presentado por Papi como principal experto actual en fibrosos pulmonar idiopática (FPI), la disertación del doctor Luca Richeldi, se ciñó a la prevención del daño pulmonar en pacientes con esta patología. Desde la premisa de que es objetivo prioritario de los equipos asistenciales dar más aire que respirar a las personas afectadas por esta enfermedad severa, en un año próximo a terminar en el que el área del Aparato Respiratorio ha cobrado el máximo protagonismo por causa del SARS-Cov-2.

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Dr Luca Richeldi

En su análisis sobre las formas de prevenir dicho daño pulmonar, este especialista en Neumología y Enfermedad Respiratoria adelantó que su hospital está próximo a empezar un ensayo aleatorizado, doble-ciego y con brazo paralelo sobre la eficacia y la seguridad de la administración oral de N-acetilcisteína (NAC) en pacientes con infección de SARS-CoV-2 en su historia clínica y lesiones intersticiales residuales en los pulmones.

Tal como refirió Richeldi, y según datos actualizados al 7 del mes de diciembre, cabe concretar las personas infectadas del nuevo coronavirus en 67.459.536 personas, con registro de 1.542.969 fallecidos y 46.665.740 pacientes recuperados. Sin que se sepa, en la actualidad, cuantos de toda esta mayoría de supervivientes ya eran pacientes de FPI antes de la llegada de la pandemia y cómo se encuentran tras haber superado la enfermedad. Habida cuenta de que la FPI es una forma específica de neumonía intersticial idiopática, de tipo fibrosante crónico y progresivo. Además de responder a una patogenia compleja, por activación aberrante de las células epiteliales alveolares que hace que proliferen los fibroblastos con paso a miofibroblastos, depósito en la matriz extracelular y destrucción irreversiblemente de la arquitectura pulmonar. Como resultado de un proceso patológico cuyo origen aún se desconoce.

Para visualizar el efecto de la Covid-19 en pacientes con FPI, Richeldi recurrió a tomografía pulmonar comparativa del efecto a 6 meses de la patología crónica en un paciente desde su estado basal, y otro cambio producido en un solo mes, pero con Covid.

El neumólogo italiano también atribuyó porcentajes de patologías respiratorias post-covid a partir de los datos publicados por los doctores D. J. Ledeler y F.J. Martínez en The New England of Medicine (N Engl J Med) en 2018. Con atribución de un 20% a la FPI, un 20% a sarcoidosis, un 20% a neumonitis hipersensibilidad crónica, un 10% a neumoconicosis y un 10% restante a otras enfermedades pulmonares intersticiales (ILDs).

El ponente comentó, igualmente, otros cuatro trabajos publicados en la misma cabecera. En el primero, revisado por el doctor Dan L Longo, se repasa la fibrosis, en general, como fallo del órgano correspondiente causante de una de cada tres muertes que tienen lugar en el mundo. Objetivo de primer interés, por tanto desde el punto de vista terapéutico, al afectar a múltiples órganos posibles con un tipo de cicatrización principalmente caracterizada por su plasticidad. De forma que es una muy seria condición de salud que puede afectar tanto al pulmón como a la piel, el ojo, el hígado, el corazón, el páncreas o el riñón.

Según otro artículo del mismo editor de N Engl J Med, sobre FPI, las tasas estandarizadas de mortalidad por edad en Inglaterra y País de Gales subieron progresivamente desde 1979 a 2016, siendo especialmente perceptibles entre el final de la primera década del siglo XXI y el año 2020.

También se refirió al artículo publicado en la misma revista científica, sobre el uso de Pirfenidona, fármaco antifibrótico, en ensayo de fase 3 con pacientes de FPI. En el que se apreciaron inferiores reducciones de la capacidad pulmonar forzada (FVC), y muerte, en los 278 pacientes tratados con el fármaco, frente a los 277 del grupo placebo, a las 52 semanas de tratamiento.

Así mismo, Richeldi comentó otro artículo de los publicados en la misma prestigiosa cabecera en el que se recogieron resultados de la administración de 150 mg de Nintedanib dos veces al día en FPI. Dando como resultado una pérdida de -50 mililitros en términos de FVC, en el grupo de pacientes tratados con el medicamento, en contraste con una pérdida de capacidad pulmonar próxima a los -200 ml en los sujetos que únicamente recibieron placebo. A lo que sumó el trabajo de K.R. Flaherty en el que esa reducción en la pérdida se mantuvo en milímetros al año, frente a las personas no tratadas.

De la comparativa de Nintedanib , inhibidor de la tirosina quinasa, y la Pirfenidona, el ponente extrajo que ambos fármacos enlentecen la pérdida de la capacidad pulmonar en un 50%, aunque el primero de estos de estos medicamentos debe ser evitado en situaciones de riesgo gastrointestinal o trombótico, frente a las posibles interacciones medicamentosas del segundo fármaco. A parte de administrarse el primero en dos tomas de 150 mg y tres de 801 mg en boca, al día y según posología aprobada por al FDA. Necesitando también monitorización hepática en ambos casos.

A partir de estos trabajos, el neumólogo italiano se adentró en la farmacogenómica con un estudio multicéntrico de la NAC en relación con el gen TOLLIP en pacientes con FPI con genotipo TT, según el ensayo clínico Precisions, en el que se compararon 100 pacientes tratados con 600 mg de N-acetilcisteína (NAC) a lo largo de 24 semanas, en comparación con otros 100 pacientes a los que únicamente se administró placebo. Razón suficiente, como adujo, para profundizar en esta línea de investigación.

Tanto Richeldi como Papi compartieron en la presentación las enseñanzas que aporta la pandemia de Covid-19 en la opinión experta centrada en el paciente. Junto a la exigencia clínica de conseguir la mejor función respiratoria posible al evitar las exacerbaciones en la era Covid.

En la actualidad, Richeldi dirige el Centro de Enfermedades Raras del Hospital Universitario del Policlínico de Módena y el departamento de Neumología y Área Torácica del Policlínico Universitario A. Gemelli de Roma. En el plano académico, este neumólogo italiano es profesor de la Universidad Católica del Sacro Cuore de la capital italiana y está vinculado al área de Enfermedades Respiratorias de la Universidad de Módena y Reggio Emilia y a la Universidad de Southampton del Reino Unido.