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No puede faltar un buen plan de comunicación sobre la vacuna del Covid-19

El Grupo Colaborativo Multidisciplinar para el Seguimiento Científico de la Covid-19 (GCMSC) tiene como objetivo el seguimiento continuo de la evidencia científica relacionada con el Covid-19. Para cualquier vacuna que se apruebe, quienes van a decir si es segura y eficaz no son las empresas farmacéuticas, sino las autoridades regulatorias. Las vacunas que lleguen van a ser eficientes, por encima del 50%, pero en un porcentaje diferente, y seguras.

El informe sobre grupos prioritarios para la vacunación contra el Covid-19, denominado Covid-19 Immunisation Strategy: Priority Populations y actualizado a 17 de noviembre, establece ocho grupos en su estrategia de vacunación contra esta enfermedad. El documento está elaborado por el Grupo Colaborativo Multidisciplinar para el Seguimiento Científico de la Covid-19 ...

El informe sobre grupos prioritarios para la vacunación contra el Covid-19, denominado Covid-19 Immunisation Strategy: Priority Populations y actualizado a 17 de noviembre, establece ocho grupos en su estrategia de vacunación contra esta enfermedad. El documento está elaborado por el Grupo Colaborativo Multidisciplinar para el Seguimiento Científico de la Covid-19 (GCMSC); plataforma independiente de científicos promovida conjuntamente por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), centro impulsado por la Fundación "la Caixa", y el Colegio de Médicos de Barcelona (CoMB), con la colaboración de la Asociación Catalana de Centros de Investigación (ACER). En él, se hace un resumen de las vacunas candidatas más avanzadas y los diferentes puntos que cabe considerar para la implementación de las finalmente aprobadas.

En una entrevista para profundizar sobre dicho informe, del que es coautora, y su trabajo; Adelaida Sarukhan, inmunóloga y redactora científica en ISGlobal, nos comenta que el GCMSC es un grupo de científicos de diferentes disciplinas, desde la Atención Primaria hasta la ciencia un poco más básica. Hay profesionales vinculados con el Covid-19 y con la respuesta a la pandemia, como inmunólogos y epidemiólogos. Tiene como objetivo "el seguimiento continuo de la evidencia científica relacionada con el Covid-19", para detectar cuestiones de importancia especial y que puedan resultar de utilidad para que las administraciones y autoridades puedan tomar decisiones "con una base un poco más de evidencia científica y que también pueden servir al conjunto de la sociedad".

Es decir, tratan de hacer una síntesis rigurosa y análisis de la evidencia científica que existe y, si es posible, emitir una serie de recomendaciones. Le cuestionamos por la acogida que ha tenido el informe. "Lo hemos sacado en un momento importante, porque justo ahora empieza a perfilarse la posibilidad de que pronto tengamos vacunas. El cómo vamos a distribuir las pocas vacunas que irán llegando es algo que se tiene que plantear desde antes. Para evitar caos y confusión", declara. Advierte de que aún no sabemos qué vacunas quedarán aprobadas, aunque hay varias candidatas "bastante serias", que "todavía no han pasado por las autoridades regulatorias".

Suponiendo que pronto tendremos al menos una o dos vacunas, "la pregunta es a quién se las pondremos antes, ya que habrá pocas y hay que definir los grupos prioritarios para la vacunación". O sea, "cómo las usamos de manera inteligente para tener el mayor impacto posible en la morbilidad y en la mortalidad del Covid-19". Subraya que igualmente hay que hacer un plan para cómo las vamos a distribuir, ya que algunas de estas vacunas tienen requisitos de mantenimiento particulares. De congelación, por ejemplo. Avisa de que es algo que hay que ir planeando desde ahora, "tomando en cuenta las características de las diferentes vacunas que podrían llegar". De la misma manera, hay que preparar el "cómo vamos a identificar a los grupos que hemos definido como prioritarios". Matiza que hacerlo con la gente mayor es más fácil, pero no tanto con las personas con condiciones crónicas. Sobre todo, "pensando en los centros de Atención Primaria, que son los que tendrán que vacunar".

En definitiva, "toda una serie de cosas que hay que ir preparando". Añade que no puede faltar un "buen plan de comunicación" para que la gente esté convencida de que vacunarse es en beneficio de ella y de la sociedad.

En su informe han establecido ocho grupos prioritarios de vacunación: personal sanitario, personas de 80 años o más y ancianos institucionalizados, personas adultas de 65 a 79 años, personas con comorbilidades, personas institucionalizadas y en riesgo de exclusión social, trabajadores esenciales, mayores de 55 años y vacunas para todos. Las líneas maestras que se conocen de la Estrategia Nacional se refieren a 15 grupos. A pesar de ello, Sarukhan considera que "hay bastante concordancia, al menos en los primeros grupos prioritarios".

Justifica que los primeros grupos prioritarios que ellos definen como tales serían las personas y personal sanitario de primera línea, que están en contacto directo con pacientes, ya sean médicos, enfermeras o personal de limpieza. "Serían los más expuestos y éstos también entran dentro de la primera categoría del Gobierno. Luego, de la misma manera están las personas más vulnerables a morir por el Covid-19, que son las personas mayores de 80 años, sobre todo las que están en residencias y las que trabajan en ellas. En estos dos grupos, me parece que estamos prácticamente de acuerdo", explica. El Gobierno no ha informado de los grupos ni del orden para las fases dos y tres, "porque hay que esperar a tener las características de las diferentes vacunas que se vayan aprobando". Señala que el orden que han propuesto en su informe se irá adaptando a las características de las diferentes vacunas. En general, es priorizar a las personas más expuestas y a las más vulnerables.

Valora que la Estrategia Nacional parece "un buen plan". "Nosotros insistimos en que, dentro de este plan, hay que tener también un plan de distribución y un plan de identificación de grupos prioritarios. Y es muy importante un plan de farmacovigilancia para poder seguir a las personas vacunadas y disponer de más datos sobre cobertura, efectividad y seguridad de las vacunas", asevera. Reitera la necesidad de un plan de comunicación, "con un énfasis particular en explicar que, durante este período de vacunación, que no será como la gripe, que en un mes o dos todo el mundo suele estar vacunado, irán llegando las dosis poco a poco". En ese sentido, vaticina que el proceso puede durar hasta un año. Por ende, "hasta que no haya número suficiente de gente vacunada, lo importante es seguir promoviendo el mantener las medidas de prevención ya conocidas".

Cada vacuna será un poco diferente

¿Estamos pecando de optimistas con la llegada de la vacuna, previsible para principios de 2021? "Lo que es indiscutible es que las vacunas irán llegando con cuentagotas", avisa. Opina que es posible que haya vacunas aprobadas por la Agencia Europea del Medicamento en enero. La de Pfizer es la más adelantada, porque ya ha acabado la Fase. 3. La de moderna, la de AstraZeneca, están un poquito atrás. "Algo que se ha de decir, y tanto nosotros lo decimos como el plan del Gobierno lo dice, pero que hay que repetirlo, es que cada vacuna será un poco diferente. Será un poco diferente en cuanto a qué grupos protege mejor", observa. Se refiere a grupos en cuanto a edades, en cuanto a condiciones crónicas. Quizá, "unas serán más difíciles de distribuir en zonas remotas". La de Pfizer, al necesitar un mantenimiento en muy baja temperatura, "difícilmente se puede distribuir a zonas remotas". "Otras serán más fáciles de distribuir", puntualiza. Por todo eso, cree que se irán afinando los grupos prioritarios a medida que las diferentes dosis vayan llegando. Habrá que saber cuál es el perfil ideal para cada tipo de vacuna, en cuanto a la capacidad de protección que tiene de diferentes grupos y a sus requisitos de distribución.

Al principio, "tendremos muy pocas dosis y habrá que tener muy bien establecidos los primeros grupos prioritarios, así como la distribución", insiste. Poco a poco, "cuando se vayan aprobando más y más vacunas, cuando no estemos ya hablando de cientos de miles de dosis, sino de millones de dosis, entonces sí que ya podríamos ir definiendo un poco mejor los otros grupos". Lo que han hecho es una propuesta inicial.

Sarukhan hace hincapié en que hay lecciones aprendidas del Covid-19 que son muy obvias. "Una es que no estábamos preparados, por más que la comunidad científica había ya alertado no sólo de la probabilidad, sino de que iba a haber una pandemia en algún momento con un virus no conocido y que habría que prepararse para ello. Una primera lección es la necesidad de prepararse mejor para este tipo de situaciones. De invertir mucho más en la Sanidad pública. Finalmente, el Covid-19 está poniendo un antecedente muy importante, que es que un esfuerzo colaborativo a nivel nacional, pero sobre todo a nivel internacional, puede hacer que las cosas vayan mucho más rápidas. La velocidad a la que ha avanzado la ciencia, sobre todo las vacunas, no tiene precedentes", manifiesta. La velocidad a la hora de desarrollar las vacunas preocupa a mucha gente, especialmente en el plano de la seguridad. Resalta que "la velocidad a la que se ha ido en gran parte es porque hay nuevas tecnologías que lo permiten, que no teníamos antes".

Habla de Inteligencia Artificial, de Big Data. De tecnologías de ARN mensajero y de vector viral, que "facilitan mucho". Expone que, "una vez que tienes aislado y secuenciado el virus, y sobre todo que los coronavirus ya los conocíamos, gracias al SARS y al MERS, fue muy fácil definir e identificar cuál sería la proteína candidata para inducir una respuesta inmune contra ella". Ya se había identificado a la mejor candidata para introducir en una vacuna para SARS y para MERS. Concluye que todo esto, "entre nuestra experiencia con estos coronavirus y las nuevas tecnologías", ha facilitado el diseño de estas vacunas. Por otro lado, la colaboración que ha habido a nivel internacional ha sido muy fuerte.

Su mensaje es que, para cualquier vacuna que se apruebe, quienes van a decir si es segura y eficaz no son las empresas farmacéuticas, sino las autoridades regulatorias. Éstas "tienen un nivel, un estándar y unos requisitos que no van a rebajar el nivel de seguridad". Así, las vacunas que lleguen van a ser eficientes, por encima del 50%, pero en un porcentaje diferente, y seguras. "Todas tienen que tener el mismo perfil de seguridad. No haber causado efectos adversos secundarios de gravedad", termina. Será muy importante seguirlas, con un proceso de monitorización, una vez que ya se estén implementando estas vacunas.

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