Acercando la Atención Primaria a la Urología: el manejo del cáncer de próstata


23-11-2020
Arranca el I Congreso Nacional Virtual de Urología
 

La urología lleva años trabajando con la Atención Primaria. Una buena sintonía que han mostrado durante la primera ornada del primer Congreso Nacional Virtual de Urología organizado por la Asociación Española de Urología (AEU) sobre el manejo del cáncer de próstata en AP.

"Tiene que haber una muy cordial relación entre la AP y la atención especializada para dar al paciente una atención de calidad, y más en estos momentos de pandemia. Entendemos que es la base para la continuidad asistencial", comenta uno de los moderadores de la sesión, José Luis Álvarez-Ossorio.

Primeramente, José María Molero, miembro del Grupo de Trabajo en Enfermedades Infecciosas de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), aporta algunas nociones sobre el manejo del del PSA en pacientes con 5 ARI. "Lo que sabemos es que esa relación entre cáncer de próstata y los inhibidores de la 5α-reductasa no está establecida con evidencias científicas".

Sin embargo, añade, según los diferentes estudios, sí que se parece que se diagnostican tumores en un mayor alto grado de desarrollo. "Probablemente el origen de todo esto sea que la interpretación de la evolución de las cifras de PSA durante el seguimiento de los pacientes tratados no se está haciendo de una forma correcta".

Por lo tanto, una de las pocas certezas es que el uso de fármacos 5-ARi para el tratamiento del HBP se asocia a un diagnóstico tardío en los tumores y se diagnostican tumores de mayor grado en los pacientes que están siendo tratados. Así, según el especialista, "parece necesario que los médicos que manejan a estos pacientes tengan claro que aunque no aumenta el riesgo de cáncer, sí requiere un manejo especial de este tipo de pacientes.

En el seguimiento periódico de los pacientes tratados con 5 ARI debe realizarse la determinación del PSA para el cribado del cáncer de próstata, siempre que la esperanza de vida sea mayor de 10 años".

La inadecuada interpretación del PSA en los pacientes con 5 ARI puede llevar a un retraso en el diagnóstico del cáncer de próstata y, por consiguiente, en el empeoramiento de los resultados específicos del cáncer de próstata. Además, señala Molero, "en varones tratados con 5 ARI, la elevación PSA nadir es más precisa para detectar posibles elevaciones tumores que la simple corrección del valor del PSA detectado".

El último punto relevante que destaca es que el "cambio entre diferentes formulaciones de 5 ARI en los pacientes puede modificar las cifras del PSA y genera confusión en el seguimiento clínico".

Teleasistencia en el paciente con HBP

Seguidamente, Antonio Fernández-Pro, Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) empieza su intervención reflexionando sobre la manera en la que la pandemia ha modificado la forma de trabajo, poniendo el foco en un debate no solo de telemedicina sino también de salud pública. "Esto nos ha causado el tener que trabajar con una incertidumbre porque generalmente no estábamos habituado al contacto no directo con los pacientes".

En su opinión, "hemos asistido a una clara apuesta por este formato de medicina en las grandes corporaciones privadas de servicios sanitarios y desde aquí hago un llamamiento a que los sistemas públicos de salud avancen también en este sentido porque esto no puede ser propiedad de aquellos que lo puedan pagar".

Otras de las connotaciones que pone de relieve el especialista es que la telemedicina no está restringida a la actividad médica, cualquier profesional sanitario debe o puede practicar la teleasistencia. Por otro lado, recalca que es "tremendamente importante" que también abarque la relación entre los profesionales, "ya que puede acabar con esta atávica mala relación de los diferentes niveles asistenciales". En definitiva, "la debemos ver como una práctica distinta de la medicina, donde generalmente el objetivo es el mismo: prestar una asistencia".

Por otro lado, se considera en términos generales que es aceptable la atención a través de medios virtuales en los pacientes que conozcamos, aunque no hay nada definido. "Evidentemente como médicos defendemos el contacto con el paciente, pero no podemos negarnos a los avances y las mejoras", señala Fernández-Pro.

En ese sentido, considera que el desarrollo de la telemedicina debe estar fundamentados en unos pilares "tremendamente sólidos". "Debe estar centrada en las personas y a la vez capaz de generar confianza y simetría en esa relación; que disminuya la variabilidad clínica y de resultados a la que estamos sometidos en los diferentes niveles y reduzca la desigualdades y las inequidades; y por otra parte, tremendamente importarte es dejar de hacer las cosas que no aportan valor".

En conclusión, resalta, faltan normas y protocolos. "Hay que consensuar desde la profesión médica y las sociedades científicas algoritmos y protocolos y a partir de ahí, elaborar los desarrollos tecnológicos que sean menester. Siempre adecuándonos a la ética y a la deontología".

HBP y covid

Para terminar, Francisco Brenes, coordinador del Grupo de Trabajo del Enfermo Urológico de SEMERGEN, explica si la situación actual de pandemia ha afectado al manejo de la Hiperplasia Benigna de Próstata. "Sabemos que la HBP es una patología progresiva, que el perfil medio de los pacientes son varones de entre 40 y 50 años, y que si dejamos que tenga su evolución en el tiempo van a necesitar un tratamiento quirúrgico entre el 20 y el 30% de los casos. Pero nuestra misión como médicos de familia es evitar en la medida de lo posible este tratamiento quirúrgico", apunta.

Sobre todo, manifiesta, "lo que tenemos que saber cuándo un paciente nos viene con síntomas si esta HBP es solamente sintomática o si va a tener una progresión en el tiempo y va a requerir cirugía".

Según los estudios hay una serie de factores de riesgo de progresión de la patología: la edad, el volumen prostático, el valor de PSA y la intensidad de los síntomas. "Sí que podemos intentar intervenir en algunos de los factores conociendo las características del riesgo de progresión", indica. "Desde AP tenemos la obligación y el deber de realizar el seguimiento de este paciente tanto si está esperando una intervención como si intentamos mediante la medicación evitar que llegue a la progresión clínica de la HBP".

En conclusión, está aumentando el día de lista de espera para un tratamiento quirúrgico, aunque a la vez han disminuido las operaciones en un 40% durante la pandemia. "Esto nos está indicando la importancia de evitar en lo posible la progresión de la enfermedad, porque además se está dificultando que podamos realizar una serie de exploraciones diagnósticas para poder indicar o no una intervención. Lo cual, nos está poniendo un reto tanto de diganóstico, como de tratamiento y de seguimiento en este tipo de pacientes".