Tecnologías del futuro que son ya presente


16-11-2020
Un equipo de científicos ha identificado las diez tecnologías emergentes para impulsar la economía. Entre ellas destacan la Inteligencia Artificial, la edición genética o nuevas tecnologías para combatir el envejecimiento.
 

Buscar la innovación que ya está al alcance de la mano en nuestro país, disponible para generar nuevas oportunidades y en las que España tiene la posibilidad y los medios para encontrar sus propios desarrollos y ventajas competitivas. Este es el principal objetivo del informe 10 Tecnologías emergentes para impulsar España, elaborado por la cátedra de Ciencia y Sociedad de la Fundación Rafael del Pino, y que resalta que la pandemia del Covid-19 ha hecho más evidente, aún si cabe, la necesidad de apostar de manera decidida por la innovación tecnológica y el conocimiento científico como motor de competitividad para nuestro país.

En este campo, España todavía tiene mucho en lo que avanzar, pues la desinversión en I+D provocada a raíz de la crisis de 2008 situó a nuestro país a contracorriente del resto de países de la Unión Europea. La inversión llegó a caer hasta el 1,19% del PIB, mientras que la media de los 28 país de la UE se situaba en el 2,03%. En 2018, la inversión en I+D en España alcanzó los 14.900 millones de euros, cifra pareja a la inversión de diez años antes, que era de unos 14.700 millones de euros. Sin embargo, ello solo supone un 1,24% del PIB español.

Pese a ello, no todo son aspectos negativos. España se sitúa entre los primeros puestos en cuanto a producción de conocimiento; cuenta con organizaciones científicas sólidas y tiene un lugar importante en los programas de I+D de la Unión Europea (Horizonte 2020). Dicho esto, el informe pasa a desgranar las diez tecnologías.

Inteligencia Artificial

La Inteligencia Artificial (IA) analiza los datos que recibe y los compara con los que ya tiene, para establecer la respuesta predefinida que encara mejor. A partir de aquí, sus capacidades mejoran infinitamente, desarrollando algoritmos capaces de detectar determinados patrones que permitan "predecir" el futuro. Sus características de exactitud y rigor hacen de la IA un gran compañero en la sanidad para controlar sistemas de alta precisión, como pueden ser en microcirugías, exploraciones y tratamientos radiológicos, diagnósticos basados en sintomatología y observación detallada de radiografías, tomografías y otro tipo de pruebas físicas.

De cara a los próximos años, se calcula que el valor del mercado de la IA llegará a los 190.000 millones de dólares. Por su condición híbrida como factor capital y factor trabajo, será indispensable para el crecimiento del PIB en países como Alemania, Suecia o Finlandia y elevará en cerca de un punto las expectativas para España o Italia. En cuanto a la incorporación actual, alrededor del 30% de compañías líderes en ámbitos de la automoción, salud, energía, tecnología o servicios financieros cuenta con al menos una solución de IA; y un 30% asegura estar evaluando sus posibilidades.

Acorde con la Estrategia Española de I+D+i en Inteligencia Artificial, Reino Unido, Francia, Alemania y España son los cuatro países europeos que cuentan con más relevancia en esta industria. En total, reúnen el 60% de start-ups, laboratorios y comunidades dedicadas a la IA. En nuestro país, la Estrategia Española de I+D+i en Inteligencia Artificial detalla que hay 154 entidades, en las que trabajan 13.000 personas, que desarrollan o demandan tecnologías o servicios de IA.

Con su crecimiento, también aumentan los debates sobre sus límites. ¿Serán complementarios o sustituirán a trabajadores? Hay que tener en cuenta que se estima que un tercio de los empleos que, actualmente, necesitan de titulación universitaria se harán a través de software inteligente.

Edición genética

Son cientos los dilemas éticos en cuanto a la edición genética, que, gracias a la consolidación de las técnicas CRISPR (siglas en inglés de repeticiones palindrómicas cortas agrupadas y regularmente interespaciadas), permite la edición genética de cualquier organismo y corregir las alteraciones genéticas responsables de unas 6.000 enfermedades. A final del año pasado, se presentaba Prime Editing, una nueva herramienta de edición genética que tendría el potencial de corregir el 89% de las 75.000 variantes genéticas humanas asociadas a enfermedades.

Entre las principales enfermedades que están siendo investigadas, la inmunoterapia contra el cáncer se encuentra a la cabeza. El uso de la tecnología CRISPR/Cas9 para establecer protocolos contra el cáncer beneficiará la investigación de la genómica funcional del cáncer y facilitará el avance de las terapias contra esta patología. Asimismo, también se están llevando a cabo investigaciones en otras enfermedades cardiovasculares, neurodegenerativas, distrofia muscular o anemia de células falciformes.

Por otra parte, la edición genética también se usa en conseguir mosquitos que eviten la transmisión de enfermedades como el dengue o la malaria o cerdos resistentes a enfermedades. En la agricultura, las técnicas CRISPR pueden permitir el control de playas y la sequía, o combatir la hambruna. Su aplicación contra la crisis climática también es importante, pues permite reducir las emisiones de CO2 producidas por la agricultura y producir cultivos más resistentes al cambio climático.

Los ensayos clínicos de tratamientos en los que se usa CRISPR desde 2017 hasta día de hoy son alrededor de una veintena. En China, científicos están usando la técnica CRISPR/Cas9 para tratar a pacientes que sufren cáncer y VIH.

Todo ello hace que el sector de la biotecnología esté en auge, y algunos pronostican que dentro de cuatro años el sector constituirá el 31% del mercado global de la salud. Hoy en día, muchas de las principales empresas del sector están ya presentes en la bolsa. La inversión en este tipo de tecnología está liderada por EE UU, y le siguen Europa, China y Japón.

En nuestro país, un equipo de investigadores recibió a finales del año pasado la autorización de la autorización de la Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida para la edición genética de embriones humanos, con el objetivo de conocer las fases iniciales del desarrollo de los embriones humanos. En España, se han registrado hasta marzo de 2020 algo más de 24.100 ensayos médicos que incluyen diferentes técnicas y objetivos, cifra que nos coloca entre los países con más ensayos médicos en este campo. Según las cifras del Proyecto BEST, la inversión en estos ensayos ha pasado de 299 millones en 2005 hasta 662 millones en 2017.

Con todo, España afronta el reto de no quedarse a la zaga y de abordar la siempre problemática cuestión de la financiación y la creación de una sólida industria alrededor de la edición genética.

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