España aún carece de un catálogo común de biomarcadores para Oncología


13-11-2020
Oncólogos médicos han considerado que hoy ya es tan importante el diagnóstico molecular como la anatomía patológica para un mejor abordaje del cáncer. Dentro del juicio a una especialidad asistencial volcada en el descubrimiento y uso de biomarcadores como indicativos de una mayor precisión y personalización de los tratamientos
 

En este año de pandemia, y con transmisión a distancia, el XII seminario para periodistas de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), patrocinado por la compañía farmacéutica MSD, se centró en el tema de la actual cartera de biomarcadores de la especialidad en el presente sistema sanitario y sus posibilidades incrementales.

En su preámbulo, el doctor Álvaro Rodríguez-Lescure, presidente de SEOM, destacó que el 75% de los casos de cáncer se trata en centros asistenciales pequeños y medianos para los que procedería cimentar una red de comunicación sobre biomarcadores.

A partir de un catálogo compartido, sugirió, que todavía no existe a disposición de los hospitales del país. Para Rodríguez-Lescure, sería bueno además que el cambio de paradigma ansiado por los clínicos fuera auspiciado de arriba abajo por la autoridad sanitaria, aunque también asumió que las revoluciones organizativas empiezan desde abajo, como parecen propiciar muchos oncólogos de primera línea.

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Dr Álvaro Rodríguez-Lescure

Según el presidente, contar con biomarcadores cuya precisión evita gastar en tratamientos potencialmente no aptos para determinados grupos de pacientes es trabajar por el ahorro en el medio plazo con buenos modelos de inversión. Realidad que algunos políticos son capaces de ver y otros no, especialmente en un tiempo tan atribulado en lo económico como el actual. Sin que eso detenga el cambio de cultura que está en marcha y resulta más necesario que nunca, a su juicio. En la que es tan importante cada biomarcador como la performance de cada paciente y su devenir clínico.

Según Rodríguez-Lescure, hay que hacer un interrogatorio a cada tumor mediante la anatomía patológica y la biopsia líquida que permite conocer los cambios temporales de una misma enfermedad. Con una dedicación de 100% de los especialistas para aprender sobre los biomarcadores conocidos y el resto de facetas clínicas.

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La Dr Violeta Tahuilan y Félix del Valle (MSD)

También en la mesa inaugural, Félix del Valle, director ejecutivo de MSD Oncología en España, celebró haber contado ya doce años de trabajo por la difusión de los hallazgos en la especialidad, junto a la SEOM y los periodistas de salud. Como parte reciente de los 125 años de su corporación dedicados a alargar la vida de los pacientes oncológicos con mayores parámetros de calidad de la existencia.

Acompañó al directivo la doctora Violeta Tahuilan, directora del Área Oncología GCTO en MSD España y responsable de ensayos clínicos. Esta ofreció una perspectiva bastante amplia de la contribución de los biomarcadores a la innovación farmacéutica. Con su recuerdo vivencial y profesional del salto terapéutico que supuso la cronificación de la Leucemia Mieloide Crónica (LMC), allá por 2006, gracias a un biomarcador de resistencia.

Un tiempo desde el que habrían de llegar muchos más biomarcadores hasta el potente surgimiento de la inmunooncología.

En una especialidad en la que los ensayos han crecido un 86% hasta hacer de España el país líder en número de investigaciones de Europa, gracias a las compañías y el buen hacer de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Con un incremento de las inversiones del 121% desde 2014 al presente, a una tasa de crecimiento anual del 7%.

En una evolución en la que España ha duplicado sus ensayos desde 2018, con fuerte impronta de fases tempranas, y bajo modelos de investigaciones basket, umbrela y plataforma de ensayos. A pesar de que cada nuevo medicamento cuesta 2.500 millones de euros a lo largo de un periodo que va de los 10 a los 13 años. Con grandes éxitos como Keyrtruda, que fue aprobado de forma acelerada por la FDA a partir de biomarcadores específicos. Producto que mantiene vivos 1.300 ensayos, con 900 investigaciones de combinación con otros fármacos.

Tahuilan agradeció también al más de medio de centenar de investigadores españoles que encuentran nuevos usos para Keytruda, con publicación de artículos en las revistas del máximo prestigio científico internacional en Oncología.

Junto a la ventaja que supondrá que la Agencia Europea del Medicamento (EMA) permita próximamente la evaluación de nuevos medicamentos en un solo país comunitario, con validez para el resto. Por lo que la ponente pidió avanzar en esta buena línea y optimizar la legislación europea sobre biomarcadores.

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Dres Álvaro Rodríguez-Lescure, Federico Rojo, Francisco Ayala de la Peña y Antonio González

A continuación, el presidente de la SEOM condujo una mesa de debate sobre la importancia de los biomarcadores en la Oncología Médica y su valor en la toma de decisiones. Esta sesión contó con la participación del doctor Federico Rojo, jefe de servicio de Anatomía Patológica del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz de Madrid, quien destacó el alto coste de nuevas tecnologías como la secuenciación masiva de nueva generación para la determinación de biomarcadores sujetos a medidas de calidad y eficiencia.

Rojo apostó por el uso compartido de la información sobre los biomarcadores entre hospitales, extremo que sólo ocurre de manera discontinua.

En su turno, el doctor Francisco Ayala de la Peña, jefe de sección de Oncología del servicio de Hematología y Oncología Médica del Hospital J.M. Morales Meseguer de Murcia, razonó que la fragmentación e inequidad actuales se pueden corregir al trabajar en red los biomarcadores básicos para el cáncer.

Ayala de la Peña advirtió que el documento de la ESMO aclara el uso de fármacos con destino para investigación o en la clínica general, donde poblaciones de 50 pacientes no deberían garantizar aprobaciones endebles.

Seguidamente, el doctor Antonio González, co-director del departamento de Oncología de la Clínica Universidad de Navarra en Madrid y presidente del Grupo Español de Investigación en Cáncer de Ovario, estableció que el cambio de paradigma en cáncer supone exigir, además de la anatomía patológica ya clásica para cada paciente, su diagnóstico molecular. Un objetivo que, sin embargo, aún vio lejos de estar cumplido. Lo que requiere mayores inversiones que las actualmente dictadas por las comunidades autónomas todavía faltas de una adecuada coordinación nacional. Un aspecto que mejoraría, opinó, con un catálogo común de biomarcadores básicos.

El doctor González percibió igualmente que la excesiva automatización dificulta a veces la deseable personalización del abordaje del cáncer.

La doctora Ana C. Cercós, miembro del Grupo de Farmacia Oncológica (GEDEFO) de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH), aseguró que los biomarcadores selectivos en los tratamientos deberían estar en la cartera de prestaciones de todos los servicios de Oncología con los que colaboran los farmacéuticos hospitalarios como miembros de los equipos asistenciales. Donde el compromiso de unos y otros siempre deben estar en la equidad, a veces desvirtuada por aspectos regulatorios. Razón que le animó a evaluar la eficiencia tanto de los nuevos fármacos como de los biomarcadores con visión de transparencia e integración. Por lo que destacó el cierto de haber creado Valtermed por parte de la autoridad sanitaria central.

Como avances reseñables al presente, Cercós adelantó que en la Comunidad Valenciana se avanza a buen ritmo en el diseño del referido catálogo de biomarcadores.

Como segunda parte del seminario, el periodista Luis Quevedo moderó la mesa sobre el futuro de los biomarcadores en el tratamiento de los pacientes oncológicos y acerca de los próximos pasos a dar para su integración en la práctica asistencial en Oncología.

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Luis Quevedo, Dr Álvaro Rodríguez-Lescure, Dr Xavier Matías-Guiu y Begoña Barragán

En ese terreno, el doctor Xavier Matías-Guiu, presidente de la SEAP, encontró que siempre debe haber espacio para la innovación porque revierte en beneficio de la comunidad muchas veces por caminos añadidos e inesperados. Lo que implica, sin embargo, informar al paciente siempre de manera honesta cuando aparecen opciones con beneficio potencial, aunque no siempre seguro. A sabiendas de que hay genes cerrados con validez de biomarcador difíciles de gestionar.

Destacó, así mismo, la tendencia creciente a buscar biomarcadores en cáncer de pulmón y otras patologías, a partir de biopsias milimétricas en tiempos mínimos. Junto a la exigencia de que España disponga de una cartera específica de biomarcadores al uso del resto de los países europeos más avanzados.

Por parte de los pacientes, Begoña Barragán, presidenta del Grupo Español de Pacientes con Cáncer (GEPAC), describió dos actitudes posibles para los pacientes frente a los biomarcadores. Los que no saben nada de ellos, por haber sido diagnosticados poco antes, y los que pertenecen al movimiento asociativo que suelen estar muy bien formados.

Aunque ambos grupos de pacientes pueden vivir con el mismo nivel de frustración no poseer el biomarcador adecuado y, colectivamente, comprobar que no se hacen las mismas pruebas oncológicas en todos los territorios o centros en términos de equidad.