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Profesionales de AP actualizan el pasado, presente y futuro del covid-19

“No estábamos preparados, era necesario trazar y aislar, adecuar los hospitales, proteger y entrenar a los profesionales de la salud y comunicar el riesgo a la población”

En el evento más importante para los médicos de Atención Primaria la pandemia no podía no estar presente. En la penúltima jornada del 42º Congreso Semergen, tres médicos de familia revisan el pasado, presente y futuro del covid-19, intentando sacar algo en claro de una emergencia sanitaria que no tiene ...

En el evento más importante para los médicos de Atención Primaria la pandemia no podía no estar presente. En la penúltima jornada del 42º Congreso Semergen, tres médicos de familia revisan el pasado, presente y futuro del covid-19, intentando sacar algo en claro de una emergencia sanitaria que no tiene visos de tener un final cercano.

En una mirada al pasado de la pandemia, Vicente Olmo, farmacéutico de la Gerencia de Atención Primaria de Gran Canaria y secretario del Grupo de Trabajo de Gestión del Medicamento, Inercia Clínica y Seguridad del Paciente de Semergen, recuerda como en diciembre del año pasado apareció en la ciudad china de Wuhan una nueva neumonía de origen desconocido que se expandió rápidamente y presentaba síntomas muy similares a otras neumonías ocasionadas en el año 2003, el síndrome respiratorio severo y el síndrome respiratorio de Oriente Medio. Esta patología estaba producida por un virus al que se denominó SARS-CoV2.

En enero de 2020, "la propia OMS solicita a Wuhan información sobre el riesgo que estaba ocurriendo, a lo que las autoridades chinas definen que es una gripe que tienen contenida. La realidad es que, dos meses después, la misma OMS declara el estado de pandemia". Esto obliga a impulsar recomendaciones para que se incrementen aquellos mecanismos que den respuesta a la emergencia que se planteaba. "No estábamos preparados, era necesario trazar y aislar, adecuar los hospitales, proteger y entrenar a los profesionales de la salud y comunicar el riesgo a la población", apunta Olmo.

El primer caso en España se produce en marzo en las Islas Canarias, un caso importado de Alemania. "A partir de entonces lo que hemos observado es que el número de fallecidos se ha ido acumulando diariamente. A día de hoy suma 35.466", resalta.

No obstante, no es nada nuevo. Como desarrolla el experto, as pandemias han ido a la par que la evolución de la sociedad, y han creado los principios básicos de la medicina moderna. "Es decir, hemos hecho prevención, hemos hecho inmunización y se descubrieron los antibióticos como ejes fundamentales. Existen casi desde que apareció. Tenemos desde la plaga de Justiniano en el siglo I d.C, en la que el 40% de la población falleció".

Además, las epidemias llevan siempre consigo consecuencias económicas, y han afectado con una morbimortalidad a las poblaciones menos favorecidas. "Si nos fijamos desde el principio de los tiempos las ha habido, y son las que nos han hecho aprender y seguir evolucionando".

En 1665 se produjo en Londres una gran epidemia de peste. "Las similitudes con la pandemia del coronavirus son destacables", resalta Olmo. "Empezó en los barrios pobres, mientras que en el covid, la mayoría de los sin techo de Boston, tenían una PCR positiva. Igualmente, se cerraron de forma forzosa las casas, y está muy extendida".

También en aquella época había cifras de mortalidad diversas. "Hemos visto todos los días distintas cifras de mortalidad y de pacientes infectados. Y si en aquella época intentaban huir de los edificios infectados, y en España se han puesto más de 600.000 denuncias por no cumplir el confinamiento". La reflexión sobre esto es que, "una vez más, la historia se repite y volvemos a tropezar con la misma piedra".

Reflexiones sobre el presente del covid

Álvaro Morán, médico de familia del Centro de Salud La Alamedilla, en Salamanca y miembro del Grupo de Trabajo de Actividades Preventivas y Salud Pública y Miembro del Grupo de Trabajo de Urgencias de Semergen vuelve al presente, señalando como en muy pocos meses ha cambiado por completo la forma de trabajo de los profesionales sanitarios y nuestra forma de vida. ¿Para bien o para mal? "Hay factores que nos han podido beneficiar, y otros que claramente nos han perjudicado", especifica.

La situación actual es que "tenemos 35.466 personas fallecidas y un 1,4 millones de casos registrados. En todo el mundo las víctimas mortales superan el millón y los infectados, los 44 millones".

Antes de todo esto, "empezamos trabajando con mucho miedo, con incertidumbre. También con una falta de material tremendo. En Atención Primaria nos faltaba de todo, tuvimos que hacer hasta batas con bolsas de basura. No teníamos medios diagnósticos, no podíamos hacer PCRs. Les decíamos a la población que se tenían que confinar sin pruebas tangibles, al final la gente ya no se fía de nosotros. Y por supuesto, la falta de personal, que no se ha solucionado".

Actualmente, la Atención Primaria ha tenido que adaptarse a una nueva forma de trabajar basada en tres aspectos fundamentales: atender la demanda de todos los pacientes, por otro lado, todo lo que nos llega de coronavirus, y el seguimiento de los pacientes crónicos. "Son tres pilares de nuestra atención, pero no nos podemos olvidar que en la AP tiene que seguir primando la investigación y la formación", argumenta Morán.

Donde más se han tenido que actualizar y aprender sobre la marcha, según explica, es en el seguimiento del paciente crónico, "porque hemos tenido que adaptarnos a la teleconsulta y una videoconsulta que no están preparadas. Aquí es fundamental la educación para la salud de los pacientes, que esos pacientes aprendan a autocontrolarse. En este sentido tenemos mucho que mejorar".

Si ya de por sí teníamos sobrecarga en la consulta, llega la gran oleada del coronavirus. "Ahí prácticamente se nos ha soltado mucho peso a Atención Primaria, a urgencias, a medicina interna y a cuidados intensivos. Creo que si vuelve a ver una segunda oleada hay que plantearse si algunas especialidades que han tenido menos sobrecarga igual tendrían que apoyarnos en esta asistencia telefónica o en el rastreo".

Realmente, valorando todo, el profesional cree que sí ha cambiado la situación. "Creo que seguimos trabajando con miedo e incertidumbre. Tenemos más material de auto protección, pero debemos seguir reivindicando más material diagnóstico. Lo que más ha mejorado han sido los métodos diagnósticos, pero, en contrapunto, la falta de personal sigue igual".

Asimismo, considera que les están poniendo muchas competencias a los médicos de A?, pero "¿tenemos capacidad para asumirlas?", plantea. "No hay más que ver la prensa. Y luego, creo que debemos luchar contra el desprestigio que estamos sufriendo en Atención Primaria. Al médico de AP le gusta ver y tocar a los pacientes, no nos gusta la consulta telefónica. Pero no nos ha quedado más remedio que adaptarnos a esta nueva forma de trabajo".

De cara al futuro

Por su parte, Vicente Martín, médico de familia y catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de León intenta hacer una predicción de futuro. "No hemos sido capaz nunca de ver venir una epidemia, ni de predecir su evolución ni saber las causas últimas de su evolución. Sin embargo, sí hemos sido capaces de responder de una manera aceptable. Pese a las carencias, hemos genotipado el virus y sabemos todo de él, y eso evidentemente nos será de gran utilidad".

Sobre el futuro del covid-19, en su opinión, hay que descartar que ocurra lo mismo que con el SARS-CoV1, que desapareció y no se supo nada más de él. "Este por lo que estamos viendo, vino para quedarse durante bastante tiempo. Es complicado hablar del futuro del coronavirus", duda.

Primero, porque el futuro de la infección depende del número de infectados, "y la verdad es que no lo conocemos, a pesar de que tenemos aproximaciones bastante buenas". A mayor número de infectados, si la inmunidad es duradera, el tiempo que vamos a convivir con el virus va a ser menor.

Otro punto clave que afectará a la duración de la infección son las vacunas. "Si vamos a tener una vacuna duradera, efectiva y fácilmente accesible a la población, evidentemente se obtendrá mucho antes la inmunidad de grupo o de rebaño. En este sentido, el control de la infección estará en un espectro de 2025-2030 como muy tarde".

Está sorprendiendo también la estacionalidad. "El coronavirus se está comportando de una manera no esperable en tiempo de verano, cuando tenemos mucha radiación ultravioleta, sol y mucho tiempo de calle. Cuando llegue el frió como ya lo está haciendo, como buena enfermedad de transmisión aérea va a ser más transmisible en espacios cerrados".

Pero, por supuesto, va a depender de la acción de los gobiernos y de la conducta individual. "Sabemos que si nos lavamos las manos con frecuencia, respetamos la distancia social y llevamos mascarilla, estamos disminuyendo la transmisión del coronavirus, y por lo tanto, actuando de manera correcta en su control y prevención", concluye.

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