Las comunidades del sur apuestan por la telemedicina


01-09-2020
La implantación de la telemedicina y la incorporación del Big Data a los sistemas de salud públicos son algunos de los restos más importantes para Andalucía, Ceuta y Melilla y las Islas Canarias. Los riesgos que supone el uso de ingentes cantidades de información, así como la utilización de las nuevas tecnologías están entre las principales preocupaciones de los responsables sanitarios.
 

ANDALUCÍA

La telemedicina se dibuja no como una opción de futuro, sino como una realidad del presente. Y es que en determinadas si­tuaciones es la mejor opción. Así ocurre, por ejemplo, en el caso de los pacientes con diabetes tipo 1 para los que el desarrollo de sensores que midan la glucemia de forma continuada –ya sea en monitorización continua o en el sistema flash– se ha convertido en una alternativa a la glucemia capilar.

La implantación de este tipo de sistemas para la monotorización de la glucosa y la adaptación de sus tratamientos permite, entre otras ventajas, el seguimiento telemático individualizado del paciente. El reto está ahora en la formación para un uso correcto y en el establecimiento de forma generalizada en toda la pobla­ción afectada.

Y es que la telemedicina se ha impuesto en nuestros sistemas de salud como una medida de ahorro y de eficacia. Ahorro porque se calcula que solo en Andalucía puede reducir al año más de medio millón de consultas hospitalarias, una cifra nada desdeñable.

Telemedicina

Las ventajas de la telemedicina son múltiples. En concreto, las consultas online suponen una respuesta rápida al paciente, se puede dar respuesta al paciente en 48 horas, y menos desplaza­mientos y pruebas diagnósticas. Lo cual se traduce en un ahorro significativo para el sistema.

La incidencia del Covid-19 en la atención sanitaria –con la consi­guiente imposibilidad de los pacientes de acudir al hospital– ha acelerado la llegada de nuevas tendencias que implican la apli­cación de herramientas tecnológicas en el entorno de la salud.

Tal es el caso del servicio andaluz de salud que empezó con una experiencia innovadora en el Hospital Macarena. Es la denomi­nada "sala digital", un "hospitalito" con 16 puestos de trabajo equipados con hardware de última generación y en el que los profesionales sanitarios de 20 especialidades atienden consultas remitidas por médicos de familia, pediatras y enfermeras de 11 centros de Atención Primaria.

Un reto, sin duda, tanto para profesionales como para las instala­ciones y pacientes. La salud del futuro ya está aquí.

Salud Responde

Junto a estos avances en telemedicina también se encuentra la creación de apps desarrolladas en torno a los servicios de salud. Es el caso de Andalucía con Salud Responde, que a partir del brote de coronavirus incorporó en la aplicación un sistema de videoconferencias para atender casos afectados por esta enfermedad.

El proyecto parte de la Empresa Pública de Emergencias Sanitarias en colaboración con el Colegio Oficial de Médicos de Málaga y con la Universidad de Málaga. La iniciativa persigue que los facultati­vos jubilados que deseen colaborar con Salud Responde puedan aportar sus conocimientos a personas que tengan necesidad de consultar dudas con personal sanitario, tras realizar el test rápido disponible en la aplicación.

En aquellos casos en los que la persona que realiza el test sea considerada de riesgo con patologías previas, Salud Responde ofrece la opción de realizar una videollamada con un facultativo voluntario que le puede aconsejar en su toma de decisión. Has­ta el momento un total de 58 médicos voluntarios del Colegio Médico de Málaga se han sumado al proyecto.

Big Data

Y siguiendo con el proceso de digitalización del sistema nacional de salud, otro de los retos esenciales es la gestión de la informa­ción. La recogida, selección y procesamiento de datos relativos al paciente se está imponiendo como una necesaria tarea.

De hecho, se prevé que el análisis del Big Data del SAS permitiría una mejora en la calidad de la atención sanitaria identificando las necesidades de los usuarios, abordando su atención en un marco presencial, telemático y digitalizado.

Claro está, antes hay que asegurar el correcto uso de esta informa­ción que nos permita anticiparnos en el tiempo a las necesidades, y sobre todo extraer un conocimiento muy valioso para afrontar mejor probables rebrotes de futuras catástrofes sanitarias.

CANARIAS

La incorporación de medidas de prevención en los protoco­los asistenciales que permitan seguir prestando los servicios de salud con la seguridad que requieren se ha convertido en uno de los objetivos de los centros de salud canarios. Esto es especialmente relevante en el ámbito de las intervenciones quirúrgicas, fundamentalmen­te aquellas cirugías que o bien son vitales, o que no se pueden aplazar porque agravarían la situación clínica del paciente.

Para que dichos protocolos sean efectivos deben elabo­rarse a partir de un enfoque multidisciplinar, y concernir no sólo a pacientes, sino a todo el personal sanitario que presta sus servicios.

Eficacia en la atención

La gestión eficaz de los servi­cios sanitarios también está siendo clave en la reestructu­ración del sistema de salud ca­nario. Así, el uso de plataformas digitales garantiza la atención personalizada, contribuye a descongestionar las urgencias y permite que los pacientes puedan consultar sus dudas de forma virtual.

Asimismo, las herramientas online facilitan que los médi­cos puedan hacer una primera criba entre los casos que pue­dan precisar una exploración médica o ingreso hospitalario, y los que no. De manera que la optimización de los recursos y la agilización de los procesos y las pruebas se dibujan como las principales ventajas de la telemedicina.

Riesgos

Pero también conlleva sus ries­gos. Y así lo explican algunos de los responsables sanitarios de Canarias quienes afirman que, si la utilización de la telemedicina se extiende más allá del confinamiento por el coronavirus, es decir, si se instaura como modelo de atención en el futuro, empeorará la asistencia sanitaria. Los riesgos tienen que ver con la relación médico-paciente y la pérdida de confianza en el sistema, y algunos abogan por que el médico utilice la video- conferencia, por ejemplo, para valorar si se la consulta puede solucionarse por teléfono o el paciente debe acudir al centro de salud, evitando así la masificación en las salas de espera.

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