"Muchos pacientes infectados por coronavirus acabarán desarrollando afecciones respiratorias"


24-07-2020
El grupo de Patología Respiratoria de la SEMG está llevando a cabo una intensa labor formativa durante la actual pandemia, en la que el papel del médico de familia está siendo clave pese a obstáculos como la escasez de medios para el desarrollo seguro de sus funciones.
 

El Grupo de Patología en Aparato Respiratorio de la Socie­dad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) surgía en 1996 con un objetivo primordial: "Elaborar contenidos formativos desde un prisma más moderno que recoja una actualización de conocimientos como una mejora en actitu­des y procedimientos prácticos en técnicas aplicables al paciente con patología respiratoria especialmente crónica". Así lo explica el médico de familia y responsable del grupo Juan Antonio Trigueros, (nº colegiado: 454502752), que recuerda que las enfermedades respiratorias más prevalentes en las consultas de Atención Primaria son las agudas de vías altas, sobre todo infecciosas víricas y bac­terianas, "aunque las que suelen ocupar más nuestros esfuerzos investigadores y formativos son las enfermedades respiratorias crónicas entre las que destacamos EPOC y asma".

Tanto la EPOC como el asma, añade, han ido incrementando con los años tanto su incidencia como su prevalencia, "funda­mentalmente por la persistencia del tabaquismo, el aumento de las enfermedades de base alérgica, la polución atmosférica creciente y los mayores esfuerzos en diagnosticar las enfermedades crónicas". En ese sentido, asegura que los cambios extremos en el clima y los altos niveles de contaminación atmosférica tienen mucha importancia, "especialmente en la mayor presencia de exacerba­ciones y agudizaciones de asma y EPOC".

Avances

Trigueros, que siempre ha estado integrado en el área de conocimientos de patología respiratoria y su impacto en los pacientes con enfermedades crónicas, destaca que los avances más importantes de los últimos años en la especialidad tienen también que ver con la EPOC y el asma. "Las nuevas herramientas terapéuticas en EPOC, como nuevos broncodilatadores, combina­ciones de ellos y triple terapia con corticoides inhalados, y en asma, con nuevos corticoides y combinaciones con broncodilatadores e inmunoterapia, han permitido mejorar las patologías crónicas per­mitiendo incrementar función pulmonar, limitar clínica, disminuir exacerbaciones y elevar la calidad de vida de los pacientes", indica.

El papel del médico de Atención Primaria es clave en la pre­vención, el diagnóstico y el tratamiento de los pacientes con patologías respiratorias. "En la prevención es fundamental la divulgación de los factores de riesgo para padecer enfermedades respiratorias y, entre ellos, el tabaquismo y la polución ambien­tal. También es muy importante la recomendación de vacunas especialmente de gripe y neumococo", apunta Trigueros, que considera que, en la tarea diagnóstica, "es decisivo implantar de manera universal el estudio de la función pulmonar en las consultas de Atención Primaria".

En el caso del tratamiento de estas patologías, también sostiene que, entre las pautas de actuación de los médicos de Atención Primaria, "debemos prestar especial atención a la selección ade­cuada de tratamientos en relación a las distintas características de los pacientes, la vigilancia de la adherencia terapéutica con la revisión periódica del manejo adecuado de terapia inhalada y la educación sanitaria sobre prevención y diagnóstico precoz de las exacerbaciones".

Coronavirus

Ante la actual crisis sanitaria por el nuevo coronavirus, el Gru­po de Patología Respiratoria de la SEMG está llevando a cabo una intensa actividad formativa con publicaciones, formación telemática y selección de artículos vinculados a la pandemia, en la que uno de los grupos considerados de riesgo son pre­cisamente las personas con patologías respiratorias.

Trigueros, por ello, considera que "es lógico imaginar la especial dedicación de los profesionales en esta área de conocimiento, teniendo en cuenta que la pandemia tiene su puerta de entrada en las vías aéreas y que gran parte de su clínica (tos, disnea) y complicaciones (neumonías bilaterales, distress respiratorio, insuficiencia respiratoria) son propias de las vías aéreas".

Pese a que el SARS-CoV-2 es un coronavirus nuevo que sigue en investigación, entre quienes han superado la enfermedad ya se está advirtiendo de posibles secuelas, principalmente en personas que tenían patologías respiratorias previas. "Con certeza aún se saben pocas cosas, pero en base a los antecedentes de epidemias previas, como las del SARS y el MERS, y de lo obser­vado en estos meses, existe la convicción de que muchos pacien­tes infectados acabarán desarrollando afecciones respiratorias del tipo de fibrosis, patologías intesticiales, bronquiectasias, tromboembolismos pulmonares y otras patologías respiratorias crónicas", apunta Trigueros.

Diagnóstico

En esta pandemia, añade, el papel del médico de Atención Primaria corresponde al de un profesional que, en primer lugar, "sospecha el diagnóstico, establece la gravedad en los primeros estadios, inicia el diagnóstico de confirmación, estable­ce las medidas de aislamiento y rastreo de contactos, prescribe el tratamiento de base, estabiliza comorbilidades y selecciona los criterios de alarma para establecer una derivación si fuera necesario".

En esa tarea, indica, "los obstáculos mayores vienen de la brus­quedad de aparición de la pandemia, el establecimiento de un cambio asistencial y organizativo de la atención y el impacto físico y psíquico que la enfermedad produce en los profesionales". Pero también menciona las trabas en el acceso a pruebas diag­nósticas "necesarias para valorar la evolución" y, "finalmente, pero no por ello menos importante, la situación de escasez de medios y herramientas de protección para el desarrollo seguro" de las funciones de los profesionales de Atención Primaria.

Esta crisis sanitaria precisamente ha puesto de manifiesto la importancia del gasto público en sanidad e investigación. Para Trigueros, no cabe duda de que "la sanidad del siglo XXI necesita herramientas asistenciales, formación y capacitación profesional y reconocimiento profesional, y eso no se puede realizar sin in­versiones y recursos económicos establecidos y comprometidos que permitan el desarrollo de las funciones del sistema sanitario de manera adecuada".

Para leer el artículo completo descarga el PDF adjunto