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Acetilcisteína, entre el arsenal terapéutico para tratar pacientes con Covid-19

Más de la mitad de pacientes hospitalizados en Wuhan (China), a comienzos de la pandemia de SARS-Cov-2, fueron tratados con terapia antioxidante. Por lo que, como recogió la sección de Medicina Interna de la revista JAMA en marzo pasado, Acetilcisteína demostró desde el principio su eficacia en el abordaje del Síndrome de Distrés Respiratorio Agudo (SDRA).

Investigadores de ciencias farmacéuticas, Cardiología y Salud Comunitaria de la Universidad de Estudios de Milán (Italia), y del Centro Cardiológico Monzino de la misma ciudad italiana, publicaron en MDPI el pasado mes de abril una amplia descripción del efecto de pantalla protectora antioxidante que tiene la Acetilcisteína (NAC), al recuperar ...

Investigadores de ciencias farmacéuticas, Cardiología y Salud Comunitaria de la Universidad de Estudios de Milán (Italia), y del Centro Cardiológico Monzino de la misma ciudad italiana, publicaron en MDPI el pasado mes de abril una amplia descripción del efecto de pantalla protectora antioxidante que tiene la Acetilcisteína (NAC), al recuperar la capacidad natural del organismo humano para disponer de la forma libre de la Albúmina Cys34 (HSA-SH).

La investigación, recogida en la sección Antioxidantes del Instituto de Publicación Digital Multidisciplinaria (Multidisciplinary Digital Publishing Institute, MDPI), actualizó el conocimiento científico sobre la actividad antioxidante extracelular y realzó el papel de la NAC en la regeneración de esta albúmina tan importante y sobre su efecto de ruptura en el enlace disulfuro de los grupos tiol responsables de la oxidación, tiol-disulfuro.

Tal como detallaron los investigadores italianos, en su forma libre, la Albúmina Cys34 es uno de los antioxidantes extracelulares más potentes del cuerpo organismo al disponer de una acidez peculiar (pKa: 8,1), capaz de estabilizar los aniones responsables de la oxidación. De forma que el mecanismo de acción antioxidante extracelular de la NAC, a través de su grupo SH, ofrece un efecto de pantalla protectora antioxidante que estimula la regeneración de dicha albúmina.

Más en detalle, la NAC rompe los tiol-disulfuros de la HSA-Cys y recupera niveles adecuados de la HSA-SH (Albúmina Cys34), mediante administración oral o intravenosa (5–50 µg/mL). Como se desprende del estudio de Espectrometría de Masas (MS) realizado en proteínas intactas de plasma humano, la Acetilcisteína tiene un efecto prolongado de al menos 120 minutos, debido a la reacción de la glutatión disulfuro (GSSG), con un cambio entre las dos albúminas ya sustantivo en la primera hora (60"). De manera que, como ya demostró el estudio TRAP, la capacidad de la NAC para recuperar íntegramente la actividad antioxidante en el plasma es indudable, como efecto directo de la recuperación de los niveles adecuados de la Albúmina Cys34.

La NAC, como forma acetilada del aminoácido cisteína, es un fármaco con propiedades mucolíticas que rompe los citados enlaces de disulfuro tanto en las secreciones mucosas como mucopurulentas. Su eficacia antioxidante indirecta se ha comprobado múltiples veces tanto en situaciones in vitro como ex vivo, por acción directa del grupo tiol en su forma tiolada respecto a los oxidantes radicales y no radicales y como modécula precursora, en segunda instancia, de la reacción de deacetilación catalizada por la aminoacilasa I (Cys) que construye bloques de glutatión (GSH), como principal antioxidante intracelular y factor coadyuvante de algunas enzimas antioxidantes y desintoxicantes.

La Albúmina Cys34 se transforma en un derivado sulfénico que se metaboliza como derivado cisteinilado inerte o neutro. Se trata de un compuesto cuyo registro va en aumento cuando concurren circunstancias personales y epidemiológicas como la edad avanzada o patologías hepáticas o renales. Razón por la que, en términos de seguridad, destaque la capacidad de la NAC y su grupo SH libre para romper el referido derivado cisteinilado y lograr que el organismo pueda recuperar su capacidad antioxidante, sin afectación para órganos esenciales como el riñón o el hígado.

La baja acidez del tiol de la NAC es una consecuencia de la acetilación del grupo amino que se consigue con el equilibrio entre la forma antioxidante tiolada y la del propio tiol, como forma inactiva. Dado que Cys y GSH muestra distintos valores de pKa, más favorables en el segundo caso. Sobre la base de que, a concentraciones fijas de formas tioladas activas, la NAC actúa como antioxidante celular y precursor de GSH dentro de las células, mientras que está en estudio esa misma función en el espacio extracelular, donde la función antioxidante de GSH aún no parece determinante.

Un hecho que se compensa porque la Cys34 de Albúmina se confirma como principal antioxidante extracelular caracterizado por una actividad superior a la de Cys, al ofrecer una menor acidez. Al actuar como antioxidante, se forma el derivado sulfénico que reacciona con la Cys libre e impide la oxidación irreversible de la propia Cys34. Cuya forma cisteinilada produce algunas condiciones de oxidación fisopatológicas en edades avanzadas, restricción del crecimiento intrauterino, cirrosis y enfermedad renal. Porque, como se ha visto, el contenido fisiológico de formas cisteiniladas es un 30% inferior en pacientes sanos que en aquellos sometidos a estrés oxidativo. Mientras que, como se comprobó en el estudio TRAP, la administración oral de NAC logra una adecuada recuperación de la Albúmina Cys34 en plasma de donantes sanos, con recuperación plena de la acción antioxidante al lograr de manera sencilla la ruptura de la albúmina cisteinilada.

Al romper la NAC las formas cisteiniladas, su acción acción antioxidante no es tan directo, tanto en cuanto, esta se logra al regenerar los niveles de eficacia más altos facilitados por la Cys34, factor que dota a la Acetilcisteína de un potente efecto antioxidante inductor del propio mecanismo natural. Ya que la Cys34 no sólo se comporta como antioxidante extracelular, sino que además tiene una clara función contra algunos agentes tóxicos y electrófilos, como el hidroxialquenal 4, implicados en desórdenes metabólicos y enfermedades cardiovasculares. De lo que se deduce que ahora se abre un interesante campo para la investigación con la NAC, como elemento purificador, que unir a su amplia trayectoria terapéutica.

El trabajo fue publicado en MDPI por el equipo formado por los doctores Alessandra Altomare, Giovanna Baron, Martina Longoni, Riccardo Butti, Edoardo Valvassori, Marina Carini, Giulio Vistoli y Giancarlo Aldini, del Departamento de Ciencias Farmacéuticas (DISFARM) de la citada Università degli Studi di Milano; las doctoras Maura Brioschi, Elena Tremoli y Cristina Banfi, del Centro Cardiológico Monzino del Istituti di Ricovero e Cura a Carattere Scientifico (IRCCS); y por el doctor Piergiuseppe Agostoni, que además de en este centro, investiga en la sección cardiovascular del Departamento de Ciencias Clínicas y Salud Comunitaria de la Universidad de Milán.

En resumen, y como acreditaron estos investigadores, la Acetilcisteína (NAC) recupera los niveles adecuados de la forma libre de la Albúmina Cys34 y su capacidad antioxidante protectora para el organismo humano.

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