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La atención de la cronicidad es la clave para el futuro del sistema

La atención de la cronicidad ante una población envejecida y polimedicada como la española es esencial para garantizar la sostenibilidad del sistema y, por tanto, asegurar su futuro a largo plazo. Esto es especialmente importante en regiones como Galicia o Asturias que tienen las poblaciones más envejecidas de toda España. De hecho, la edad media en la comunidad gallega se sitúa en los 47 años.

Con el reto "mejorar la ciudad de la ciudadanía", Galicia pone en marcha la Estrategia 2020 que tiene cuatro ejes estratégicos: atención integral adaptada a las necesidades de los usuarios, profesionales comprometidos y cuidados por la organización, gestión eficiente que contribuya a la sostenibilidad del sistema, e infraestructuras, equipamientos sanitarios ...

Con el reto "mejorar la ciudad de la ciudadanía", Galicia pone en marcha la Estrategia 2020 que tiene cuatro ejes estratégicos: atención integral adaptada a las necesidades de los usuarios, profesionales comprometidos y cuidados por la organización, gestión eficiente que contribuya a la sostenibilidad del sistema, e infraestructuras, equipamientos sanitarios y sistemas de información adaptados a las necesidades de pacientes y profesionales.

Y todo ello en un sistema de salud autonómico, el Sergas, que prevé un incremento en la inversión en salud. Precisamente el proyecto de presupuestos para Galicia elaborado por el gobierno autonómico plantea superar por primera vez el próximo año los 4.000 millones de euros de gasto. En total son 125 millones más que este ejercicio -que alcanzaba los 3.858.816 millones de euros-, lo que supone un 3% de crecimiento.

Cronicidad

La atención a la cronicidad se ha convertido en una prioridad en regiones como la gallega, más aún si tenemos en cuenta que Galicia es la tercera CC AA más envejecida con una edad media de 47 años. De manera que en dos décadas los gallegos han envejecido de media seis años según datos del INE, y para los próximos 15 años se calcula que el número de personas en Galicia con más de 100 años se multiplique por cuatro y pase de los 1.109 contabilizados al cierre de 2018 a 4.196 en 2033, tal y como recoge el Instituto Gallego de Estadística.

El descenso de la natalidad y el envejecimiento poblacional suponen una sangría demográfica imparable en la comunidad gallega. Los síntomas que abocan a largo plazo a un despoblamiento generalizado empiezan a despuntar, y la tendencia actual indica que hay más muertes que nacimientos, lo que constituye una sociedad compuesta mayoritariamente por personas de edad avanzada. Dentro de este sector de la población se encuentran los centenarios, es decir, los residentes con más de cien años.

Esto explica que entre las líneas de actuación de la Estrategia 2020 estén mejorar la continuidad asistencial fomentando el trabajo conjunto entre niveles asistenciales y entre profesionales, y el abordaje multidisciplinar del envejecimiento poblacional a través de sistemas específicos de atención a enfermos crónicos, pluripatológicos, polimedicados, el desarrollo y coordinación sociosanitaria, cuidados paliativos, atención domiciliaria, etc. La prevención también ocupa un lugar esencial en el diseño de la planificación autonómica de salud siendo la educación para la salud, la detección precoz y la participación comunitaria algunas de las áreas más relevantes.

Junto a ello, la accesibilidad a los servicios sanitarios se plantea como algo esencial con la mejora de las listas de espera, la promoción de la equidad o la garantía de servicios como elementos clave.

Personalización

La asistencia personalizada es uno de los grandes retos del Sergas, de hecho, la Estrategia 2020 incide en la necesidad de organizar los servicios en función de las necesidades objetivables de los pacientes porque no todos tienen las mismas necesidades.

Para ello hace falta un rediseño del sistema que actualmente está organizado por especialidades médicas y categorías profesionales, no por las necesidades de los pacientes. En definitiva, se necesitan adaptar los flujos de atención a las diferentes necesidades según la tipología del paciente, además de mejorar el trato, agilizar la atención y favorecer la accesibilidad en general.

El cambio de la orientación de las inversiones en recursos es fundamental para el ejecutivo autonómico. Así, se propone asignar la inversión en función de resultados en salud, esto es, según las necesidades de los pacientes y reconociendo la buena gestión.

También es preciso que exista una mayor evaluación en todos los niveles -profesionales, directivos, unidades o innovaciones, entre otras- con el fin de obtener información útil para mejorar la toma de decisiones en el sistema.

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