El Vall d´Hebron acumula 2.400 trasplantes de riñón desde 1976


24-11-2017
El trasplantado renal número 2.000 se encuentra en buen estado de salud y pronto se reincorporará a su puesto de trabajo.
 

Este mes de julio, el Hospital Universitario Vall d´Hebron ha realizado el trasplante de riñón en adulto número 2.000. Un hito al alcance de pocos centros, logrado después de más de cuatro décadas de trabajo y que demuestra el alto nivel de experiencia de sus profesionales y la solidez del modelo aplicado en el centro. El éxito ha sido posible gracias al trabajo de los servicios de Nefrologia, Urología y Anestesiología y Reanimación, así como de la Coordinación de Trasplante de Vall d´Hebron y de los profesionales de enfermería, auxiliares, secretarias y celadores implicados. A esta cifra hay que sumar los 377 trasplantes renales pediátricos realizados en el Hospital MaternoInfantil (desde el año 1981) por los servicios de Nefrología Pediátrica y Urología Pediátrica.

El trasplante 2.000

La intervención durante la cual se completó el trasplante renal 2.000 en un paciente adulto empezó a las 22 h y se alargó más de 4 horas. El receptor, Pedro V. G., de 56 años y vecino de Alpicat, en el Segrià, sufría una enfermedad renal de etiología no filiada (la misma situación que 1 de cada 3 pacientes candidatos a trasplante) y desde inicios del año pasado se tenía que someter a diálisis. El equipo liderado por el Dr. Enrique Trilla y formato por el Dr. Enrique Carrión y la Dra. Mercè Cuadras (todos urólogos), el Dr. Víctor Martín Mora (anestesiólogo) y Lourdes Pérez (enfermera) se encargó de la intervención, mientras que el seguimiento médico fue a cargo del equipo que encabeza el Dr. Francesc Moreso, jefe clínico de Trasplante Renal, la Dra. Natàlia Ramos y la Dra. Irina Torres.

El proceso fue todo un éxito y el paciente recibió el alta una semana después de la intervención. Ahora se está sometiendo a un programa de seguimiento con visitas periódicas para asegurar el buen funcionamiento del injerto. Hay que tener en cuenta que, como explica el Dr. Francesc Moreso, jefe clínico de Trasplante Renal, "el seguimiento después del trasplante renal es más frecuente durante los primeros meses, cuando el riesgo de rechazo y de complicaciones infecciosas asociadas al tratamiento es mayor, y a partir de los 6 meses se hace un seguimiento más espaciado". En este caso, se hace de forma conjunta con el Hospital Arnau de Vilanova de Lleida.

El Dr. Moreso  explica que el paciente "se encuentra en buen estado de salud y pronto se reincorporará a su puesto de trabajo". Y también destaca que llegar a los 2.000 trasplantes de riñón "es un hito para nuestro centro, y demuestra la gran capacidad que tiene Vall d´Hebron para ofrecer el trasplante renal a los pacientes que lo necesiten".  Por su parte, el paciente, Pedro V. G., remarca que el hecho de poder evitar las largas sesiones de diálisis gracias al éxito del trasplante "me ha permitido ganar calidad de vida".

Como explica el Dr. Daniel Serón, jefe del Servicio de Nefrología, "el trasplante es la mejor opción terapéutica para el tratamiento de la insuficiencia renal, permitiendo alargar y mejorar la calidad de vida de los pacientes renales". Pero "a pesar del éxito del trasplante, el número de procedimientos y buenos resultados, hay que seguir introduciendo nuevas estrategias que faciliten el acceso a este tratamiento al mayor número de pacientes posibles y, por lo tanto, disminuir el tiempo en lista de espera".

En este campo, también hay que destacar la implicación de la Organización Catalana de Trasplante (OCATT), la Organización Nacional de Trasplante (ONT), y el personal de transporte sanitario y cuerpos de seguridad que colaboran en todo el proceso, así como la generosidad de los donantes y sus familias.

El primer trasplante renal en Vall d´Hebron se hizo el 13 de enero del año 1976. El equipo quirúrgico dirigido por el Dr. Francisco Solé Balcells y el Dr. Baldomero Quintanilla y el equipo médico con el Dr. Antoni Caralps y el Dr. Albert Brullés, fueron los encargados de coordinar todo el proceso que permitió a un paciente recibir el riñón de un donante cadáver.