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aplicar farmacogenea

En el tratamiento con acenocumarol, las hemorragias y los continuos controles se pueden evitar, sólo hace falta hacer un sencillo estudio con una muestra de saliva, una sola vez en la vida, y que el prescriptor revise mediante en un software de Farmacogenética, los hábitos de vida y medicación de su paciente, cualquier cambio o modificación que en el futuro tenga.

La warfarina y el acenocumarol (Sintrom®) son los dos anticoagulantes más utilizados desde hace muchos años. Inicialmente la warfarina se había empleado como veneno para las ratas, se mezclaba con comida en los cebos y cuando las ratas lo comían, la sangre no les coagulaba y morían de una hemorragia. Hacia el año 1940 se tuvo la idea de utilizarla en humanos con el fin de prevenir trombosis, y desde entonces se ha venido empleando. Es el fármaco adoptado en USA y en la mayoría de países. En España, por temas comerciales, ha tenido más implantación el acenocumarol (Sintrom®), pero desde un punto de vista genético y de interacciones tienen el mismo comportamiento, aunque las dosis son diferentes. (dosis Warfarina/2 = dosis de Sintrom®)

Su principal problema es que un exceso de dosis puede provocar hemorragias, a veces mortales (de más de un caso tenemos evidencia), y evidentemente una disminución en la dosis correcta, no hace efecto, motivo por el cual es muy importante el ajuste de dosis que para evitar las posibles desviaciones. Por ello, sistemáticamente y de forma periódica se requieren análisis para su control.

El problema más crítico es el ajuste inicial de dosis. Se suele empezar con 20 mg. a la semana en el caso de la warfarina (en el caso del acenocumarol con 10 mg.) y poco a poco se ajusta, mediante repetidos análisis, aunque es un proceso lento que puede durar semanas o meses para llegar a la dosis individualizada.

Este laborioso proceso para un determinado número de personas es correcto, pero no para todos, ya que según los polimorfismos de dos genes, las dosis teóricamente adecuadas pueden oscilar entre 5 y 40 miligramos a la semana (respecto a la warfaria). Los genes involucrados para ambos fármacos son el CYP2C9 y elVKORC1. Estadísticamente la mayoría de las hemorragias se producen dentro de los seis primeros meses del inicio del tratamiento, es decir mientras se está averiguando la dosis correcta para cada paciente.

Pero si al inicio del tratamiento se hace el estudio de los polimorfismos de estos dos genes, se puede ajustar la dosis de forma personalizada según los genes de cada paciente, y con una simple muestra de saliva se conoce la dosis adecuada para cada persona, sin necesidad de más controles de repetición.

La FDA lo recomienda, pero la EMA y la AEMPS no han dicho nada. Si nuestros médicos lo solicitaran sistemáticamente al inicio de cada prescripción, además  de conocer desde un principio la dosis correcta a prescribir a cada persona, evitarían muchas molestias y sobre todo posibles complicaciones graves.

Citamos dos trabajos recientes, que revisan los meta-análisis sobre pacientes tratados con warfarina, separados en dos grupos, a unos se hizo el ajuste de dosis de forma empírica a través del análisis clínico habitual, y a otro grupo se partió de la dosis calculada según sus genes y a su vez se hicieron los análisis de sangre. En el grupo que se aplicó la Farmacogenética tuvieron la mitad de hemorragias en relación al grupo cuyo ajuste se hizo sólo a través de análisis, ya que además hay que tener en cuenta que hay muchos medicamentos que interfieren con las enzimas antes citadas y con muchos aspectos de la dieta o hábitos de vida, que pueden afectar a la absorción, metabolismo y eliminación del fármaco.

Por ello el análisis genético es imprescindible, pero es preciso además, evaluar en un software de Farmacogenética las interacciones con el conjunto de la medicación y los diferentes hábitos de vida de cada paciente, ya que estos fármacos son muy sensibles a cualquier cambio.

Las hemorragias y los continuos controles se pueden evitar, sólo hace falta hacer un sencillo estudio, una sola vez en la vida, y que el prescriptor revise mediante un software de Farmacogenética, cualquier cambio o modificación en los hábitos de vida y en la medicación de su paciente.

Dr. Juan Sabater-Tobella
European Specialist in Clinical Chemistry and Laboratory Medicine (EC4)
Presidente de Eugenomic

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